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10 consejos para viajes en moto si vas en grupos

Las salidas en moto se disfrutan, tanto solos como en compañía de buenos amigos. Pero para que haya paz siempre es aconsejable establecer algunas reglas, y así no perder la camaradería.

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Las salidas en moto se disfrutan, tanto solos como en compañía de buenos amigos. Pero para que haya paz siempre es aconsejable establecer algunas reglas, y así no perder la camaradería.

Desde Gente de Moto les traemos algunos puntos a tener en cuenta a la hora de viajar con otros. Nuestra compañera de dos ruedas nos da la libertad para ir dónde queramos, y divertirnos; si vamos en grupo la experiencia puede ser mucho mejor, pero si nos respetamos entre todos.

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Estos son los 10 consejos para los motociclistas:

  1. Ir al ritmo más lento. Salir a andar en grupo se trata precisamente de formar un grupo. Dejar a uno atrás puede significar muchas cosas, primero que se va a sentir relegado y apartado, pero además es hasta peligroso. Si ese motociclista quiere alcanzar a los demás va tener que manejar al límite de sus posibilidades, lo que se supe más riesgo de sufrir un accidente.
  2. Cambiar del líder. Ser el primero agota, por eso cada tanto es positivo relevar a la cabeza. Más allá de que uno sea el que conoce mejor el camino, o que tenga carácter de líder nato y siempre lo sea. Antes de salir prevean cada cuántos kilómetros van a suplantar a quien va adelante.
  3. Señales desde el frente. Es importante crear ciertos códigos, para que la persona que va liderando el grupo pueda avisar de inconvenientes. Como no solamente hay que marcar el camino, también deberemos avisar si hay impedimentos adelante, tales como pozos, desniveles, u objetos.
  4. Compartir información. Con la tecnología que tenemos hoy, nos encontramos híper conectados entre nosotros. Pero eso no quiere decir que todos los miembros tengan la misma app en su celular (o quizá ni tengan Smartphone). Es por eso que la información tiene que llegar a todos, no solamente a los que están más actualizados.644 Viajar en grupo 01
  5. No son clases de conducción. Obviamente que de compañero a compañero se pueden traspasar saberes sobre motos, pero eso no implica que estemos preguntando todo el tiempo, ni explicando todo el tiempo. Las salidas en grupo están para disfrutar de la libertad de la ruta. (Ojo, se pueden dar y pedir consejos, pero no exceso).
  6. Sinceridad sobre todo. Tampoco hablamos de sincericidio, pero sí hay un momento incómodo, o una persona que no está haciendo las cosas veces, lo mejor es decir. De frente y hablando se entiende la gente. Sobre todo si esta actitud hace peligrar la seguridad del grupo.
  7. La puntualidad siempre mejor. Es verdad que en todo grupo hay un amigo que llega tarde a todos lados, pero eso puede ser una falta de respeto para algunos. Si se establece la salida a una hora, a nadie le va a gustar esperar de más. 15 minutos y hasta 30, pueden ser tolerables, pero más no.
  8. Integración no forzada. Los grupos casi siempre se conforman, y difícilmente cambian. Es complicado algunas veces meter a alguien en el grupo, como así también ser “el nuevo”. Por eso no hay que tensar las relaciones, y dejar que fluyan. Si un amigo no es bien recibo en un grupo, por algo es. Habrá que charlar y tratar que todos estén de acuerdo en incluir a alguien.
  9. Cuidado con lo que se nuestra. En estos tiempos es normal que la gente comparta en fotos o vídeos todo sobre su vida privada (desde el perro hasta el color de la ropa interior). Pero cuando vamos en grupo es distinto, porque quizá tu compañero no esté feliz de que lo grabes y subas a la red ese vídeo. Por eso es mejor eso de “lo que pasa en el viaje se queda en el viaje.” Sepamos respetar la intimidad.
  10. No a la improvisación. Si se pactaron ciertas cosas no se cambian, a menos que esté de acuerdo todo el grupo. Porque los impulsos pueden llevarnos a buen sitio, como a pasar un mal momento. Además que las decisiones que se tomaron para organizar fuero por algo, no al azar.

Jamás te olvides que al salir en grupo tiene que prevalecer el respeto entre los miembros, la confianza en cada uno, y la camaradería. El honor de pertenecer se gana en cada salida. ¡Buenas rutas!

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Especiales

La Honda Africa Four, una increíble cruza de CRF450R y CB1000R

Los chicos de Brivemo Motos tomaron una Honda CB1000R y la convirtieron en una bestial máquina para motocross. Por supuesto, se inspiraron en la mítica Africa Twin.

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Usar una tetracilíndrica para andar por la tierra, el barro, o dando saltos en dunas, es cuanto menos curioso. Pero a los suizos de Brivemo Motos (concesionario oficial de la marca del ala), se les ocurrió que sería muy divertido cruzar a una Honda CRF450R y una Honda CB1000R. Así fue como nació la Honda Africa Four, con la estética inspirada en la Africa Twin Adventure Sports.

Creación y detalles de la bestial cross

En realidad, la diversión no es la única razón por la que construyeron esta especial criatura. Si no también porque Brivemo Motos realiza cada año una especial competencia en Marruecos, el Brivemo Africa Twin Raid, que es exclusiva para sus clientes. Para promocionar este rally, decidieron construir la Honda Africa Four.

La máquina se basa en la CB1000R, y hereda de la CRF450R el esquema de suspensiones. Como vemos en las fotos, la mayor de Neo Café Sports de Honda está irreconocible, y para un despistado podría pasar por una versión extraña de la Africa Twin, dado su diseño.

Suma en el eje frontal una frenada especial, compuesta por un disco lobulado, mordido por una pinza roja de cuatro pistones. Mantiene las llantas de serie, pero no los neumáticos, que son unos Continental TKC 80 de tacos. El caño de escape es un 4-1 elevado, sin catalizador y con silenciador de fibra de carbono, anclado en las estriberas que solían ser para el pasajero; ya que se equipa con un colín monoplaza.

También tiene nuevo manillar, ahora de aluminio, y guardabarros delantero, agrega defensas de motor, cubre manetas, protector de radiador, estriberas dentadas, e intermitentes LED. Mientras que su motor es el potente cuatro cilindros de la CB1000R, que termina por cumplir con una potencia de 145 CV, y funciona con acelerador electrónico, control de tracción/freno motor y los 4 modos de conducción (Rain, Standard, Sport, User).

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Colonel Butterscotch: la Suzuki Bandit 1200 de Icon 1000

Icon 1000 decidió unir a sus tropas a una Suzuki Bandit 1200 de 1999, para ello la transformó y renombró como “Colonel Butterscotch”, una exquisita custom café racer retro.

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La gente de Icon 1000, firma que se dedica a la indumentaria retro y la customización, tomó una maltrecha Suzuki Bandit 1200 de 1999 y la convirtió en eso que vemos en las fotografías. Exactamente el proyecto se basó en reinventar la motocicleta para volverla a la vida, pero bajo el nombre de Colonel Butterscotch o Coronel Caramelo. Aclaración: butterscotch es una golosina que se hace a base de azúcar negra y mantequilla de maní, muy común en EEUU e Inglaterra. Su color es amarillento, igual que esta personalización.

Reinventar para ganar

El espíritu deportivo del ejemplar se inspira, según su creador, Kurt Walter, en que “cualquiera puede ganar, pero los verdaderos ganadores se definen por su capacidad de perder y recuperarse lo suficiente como para volver a correr”. Ya que la máquina que sirvió como base estaba prácticamente destruida después de un accidente. También, a causa de eso quedan muy pocos elementos de la original en esta reconstrucción.

El motor es el mismo que el de la Suzuki Bandit 1200, un tetracilíndrico que llega a los 100 cv de potencia. Pero fue actualizado con diferentes piezas, como los carburadores Mikuni y filtros K&N. Además el escape 2-2, con una salida lateral y otra abajo del colín, que tiene nuevos silenciadores, para emitir menos gases.

Al salir del taller de Portland, Oregon, la Colonel Butterscotch, se vistió de amarillo con blanco, más unas calcomanías para acentuar su costado vintage. Así como sumó suspensiones nuevas, una horquilla regulable, proveniente de una Triumph Daytona, dos amortiguadores ajustables Nitron hechos a medida, y un basculante de aleación de aluminio heredado de una Kawasaki ZRX1200.

Para seguir la línea estética se le colocaron las llantas de aluminio Comstars de una Honda VF1000R, con neumáticos Avon, 16 pulgadas en la delantera y 17 en trasera. Por supuesto, Icon realizó a medida para completar el estilo retro, una cúpula con dos faros, un tanque de combustible, el colín, y el semicarenado.

Bastaron seis meses para que la Suzuki Bandit 1200, que había terminado perjudicada por accidente, resurgiera de sus cenizas para transformarse en la excelente Colonel Butterscotch, lista para dominar cualquier pista.

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La Böhmerland: no todo tiempo pasado fue mejor

Para quien desconoce este modelo, podría llamarle la atención la elección de colores o el diseño. Si es más observador, se fijará en su mecánica. Pero sus extrañezas van mucho más allá.

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Dentro de la historia de la industria de las motocicletas, en su mayoría vemos fábricas que quebraron después de la Primer Guerra Mundial o la Segunda; por el claro contexto que suscitaron ambos hechos. En el caso de la Böhmerland Motorcycle Company, hablamos de una empresa que vivió justamente entre esos dos hitos bélicos.

De rarezas y algo más

Esta compañía de Checoslovaquia comenzó a producir en 1924, realizó los modelos más extraños del mercado hasta su cierre, en 1936, después de la ocupación alemana al inicio de la Segunda Guerra. Uno de los ejemplares más conocidos hechos por marca fue la moto más distancia entre ejes, nada menos que 3.2 metros.

El diseñador de las extravagantes máquinas era Albin Hugo Leibish, un mecánico de motocicletas que tenía demasiada imaginación. Además contaba con la ayuda del piloto Alfred Hielle, que costeaba las creaciones de la firma, que se caracterizaban principalmente por su tamaño alargado.

La Böhmerland lucía un gran bastidor de acero, donde se alojaba el motor monocilíndrico de 598 cc, OHV, su potencia era de 16 cv, que alcanzaba a las 4.000 revoluciones. El primer ejemplar fue un prototipo construido en 1922, y comenzó a producirse en serie tres años después. En el mismo momento de la inauguración de la fábrica se presentó el modelo con sus tres versiones: Sport, con dos asientos; Touren, con tres; y Langtouren, con cuatro.

En Checoslovaquia se la conocía como “Cechie”, y sus características insólitas eran varias, por ejemplo que en su construcción trabajaban 20 personas. Además el chasis era dúplex, tenía barras tubulares de refuerzo tanto de forma vertical como horizontal. Por supuesto, era muy resistente, y así como entraba el propulsor, por encima podían subirse hasta tres personas (una sobre la rueda trasera). Aunque no conforme con tener espacio para tres, también tenías posibilidad de sumar un sidecar para sentar a uno más.

Por si esto puede parecer poco, esta extraña motocicleta estaba equipada con llantas de aluminio fundido (50 años de que se hiciera popular), y calzaban unos neumáticos de ¡27 pulgadas! A parte, para que funcione semejante máquina se necesitaba un lugar para depositar el combustible, no conforme con un tanque, tenía 3 cilindros, cada uno de 5 litros. Dos de ellos se situaron a los costados del segundo asiento, y otro más abajo del chasis.

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