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10 motos históricas en Argentina. Parte 2

Anteriormente repasamos cinco de los diez emblemas de las dos ruedas que marcaron tanto la industria, como el uso de las motos en nuestro país. Hoy te presentamos la segunda parte.

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Anteriormente repasamos cinco de los diez emblemas de las dos ruedas que marcaron tanto la industria, como el uso de las motos en nuestro país. Hoy te presentamos la segunda parte.

SIAMBRETTA

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La Lambretta nació en la década del 50 cuando SIAM se unió con Ferdinando Innocenti, el plan era construir una moto sencilla, económica y resistente, pero sobre todo para competir con la Vespa. Como pasó con otros productos importados el nombre sufrió un cambio y en nuestro país se comercializó como Siambretta. Las primeras 75 unidades de este revolucionario scooter que llegaron fueron entregadas a jóvenes peronistas, y hasta Juan Domingo Perón se mostró manejando uno. Luego fueron adoptados por la clase media, donde causaron gran furor. Los ejemplares se fabricaron entre 1954 y 1968, con sus motores de 125cc y 4,8cv de potencia, que llegaban a 75km por hora como velocidad máxima.

Ese fanatismo por la Siambretta aún sigue indemne en el corazón argentino, esto es debido a los numerosos clubes de coleccionistas que todavía conservan modelos originales. Es común ver a los integrantes concentrarse en determinados puntos para sus reuniones o bien verlos solos paseando por las calles.

NORTON

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Entre la década del 20 y la 30, las Norton fueron el objeto de lujo con el que se daban el gusto quienes podían hacerlas entrar al país. Pero sin dudas hubo un modelo que marcó la historia, no sólo argentina sino también internacional. “La Poderosa II”, era el nombre que llevaba con orgullo la moto de Alberto Granado.

Grando y su amigo Ernesto “Che” Guevara recorrieron Latinoamérica sobre esa Norton. Ese modelo fue fabricado entre 1931 y 1936, llevaba un motor de un cilindro, de 490cc, con cuatro velocidades y 29cv de potencia. Alcanzaba los 150km por hora, pero su chasis era demasiado rígido como para circular por caminos rurales. 

DKW

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Dampf-Kraft-Wagen, mejor conocida como DKW, fue una fábrica alemana que se encargó de producir tanto autos como motos, antes y después de la Segunda Guerra Mundial. Los modelos que más repercusión tuvieron en Argentina fueron la RT 125 (año 1960) y la DKW 150 (1965).

Fueron hechas en nuestro país gracias a la compañía de Ernesto Bessone (padre del famoso corredor de TC), quien también se encargó de introducir el modelo en Latinoamérica. Debido a que se fabricaban en Argentina, la gente tuvo mayor acceso y pronto las calles se llenaron de DKW.

La RT 125 fue la base para construir miles de diseños a lo largo del tiempo, ya que después de la guerra los derechos de los planos fueron cedidos a BSA (Reino Unido), MMZ (Unión Soviética) y Harley Davidson (Estados Unidos). El modelo llegó hasta la década del 90, cuando surgieron ejemplares muy similares en Europa del Este.

GILERA

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La compañía Gilera nació en Ancore, Italia en 1909, llegó a su punto de auge después de la Segunda Guerra Mundial, cuando reino en los campeonatos internacionales, pero al poco tiempo debió reducir costos y se retiró de las competiciones deportivas. Por esos años desembarcó en nuestro país.

El modelo más popular de la fábrica italiana es, sin lugar a dudas, la Gilera Sport, que se produjo en Argentina entre 1954 y 1962. Llevaba un motor monocilíndrico de cuatro tiempos, con válvulas a la cabeza, un cómodo asiento y una autonomía de 500km aproximadamente. Se hicieron cuatro modelos distintos.

Caló muy hondo en el corazón de los argentinos, una de las razones fue porque se fabrican en tierras argentinas. No tenía ni la mejor tecnología, ni grandes prestaciones, pero su estética y su mecánica simple, enamoraron a más de uno. Tanto es así que cuenta con algunos clubes de fanáticos.

ZANELLA SAPUCAI

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Caseros fue el lugar de nacimiento de la fábrica de los hermanos Zanella, Juan y Santiago, que dieron el puntapié inicial en 1948. Uno de los modelos más emblemáticos de la marca es sin dudas la Sapucai 15.5, que se produjo por dos años (entre 1975 y 1977).

La Sapucai marca la historia de la industria, era una moto con motor monocilíndrico de dos tiempos, 125cc y aletas de refrigeración. El cuadro doble cuna y la suspensión eran detalles mecánicos que se utilizan actualmente; además llevaba un tanque de combustible de fibra de vidrio. Tuvo una hermana estilo cross, la Surumpio 18.5, que tuvo el mismo buen recibimiento del público. Otra más de la familia fue la Andina, que también tuvo su gloria.

Eran productos reconocidos por sus prestaciones, su precio y su durabilidad. Algunos modelos todavía circulan con pequeñas modificaciones. Además el nombre sigue siendo utilizado por la fábrica.

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3 Comentarios

3 Comments

  1. Oveja

    6 julio, 2017 at 5:05 pm

    Tengo una zanella del 69. Cómo la sapucai color turquesa .

  2. Carlos ABRAHIN

    1 septiembre, 2017 at 4:03 am

    I T E R E S A N T I S I M O…

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Colonel Butterscotch: la Suzuki Bandit 1200 de Icon 1000

Icon 1000 decidió unir a sus tropas a una Suzuki Bandit 1200 de 1999, para ello la transformó y renombró como “Colonel Butterscotch”, una exquisita custom café racer retro.

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La gente de Icon 1000, firma que se dedica a la indumentaria retro y la customización, tomó una maltrecha Suzuki Bandit 1200 de 1999 y la convirtió en eso que vemos en las fotografías. Exactamente el proyecto se basó en reinventar la motocicleta para volverla a la vida, pero bajo el nombre de Colonel Butterscotch o Coronel Caramelo. Aclaración: butterscotch es una golosina que se hace a base de azúcar negra y mantequilla de maní, muy común en EEUU e Inglaterra. Su color es amarillento, igual que esta personalización.

Reinventar para ganar

El espíritu deportivo del ejemplar se inspira, según su creador, Kurt Walter, en que “cualquiera puede ganar, pero los verdaderos ganadores se definen por su capacidad de perder y recuperarse lo suficiente como para volver a correr”. Ya que la máquina que sirvió como base estaba prácticamente destruida después de un accidente. También, a causa de eso quedan muy pocos elementos de la original en esta reconstrucción.

El motor es el mismo que el de la Suzuki Bandit 1200, un tetracilíndrico que llega a los 100 cv de potencia. Pero fue actualizado con diferentes piezas, como los carburadores Mikuni y filtros K&N. Además el escape 2-2, con una salida lateral y otra abajo del colín, que tiene nuevos silenciadores, para emitir menos gases.

Al salir del taller de Portland, Oregon, la Colonel Butterscotch, se vistió de amarillo con blanco, más unas calcomanías para acentuar su costado vintage. Así como sumó suspensiones nuevas, una horquilla regulable, proveniente de una Triumph Daytona, dos amortiguadores ajustables Nitron hechos a medida, y un basculante de aleación de aluminio heredado de una Kawasaki ZRX1200.

Para seguir la línea estética se le colocaron las llantas de aluminio Comstars de una Honda VF1000R, con neumáticos Avon, 16 pulgadas en la delantera y 17 en trasera. Por supuesto, Icon realizó a medida para completar el estilo retro, una cúpula con dos faros, un tanque de combustible, el colín, y el semicarenado.

Bastaron seis meses para que la Suzuki Bandit 1200, que había terminado perjudicada por accidente, resurgiera de sus cenizas para transformarse en la excelente Colonel Butterscotch, lista para dominar cualquier pista.

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La Böhmerland: no todo tiempo pasado fue mejor

Para quien desconoce este modelo, podría llamarle la atención la elección de colores o el diseño. Si es más observador, se fijará en su mecánica. Pero sus extrañezas van mucho más allá.

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Dentro de la historia de la industria de las motocicletas, en su mayoría vemos fábricas que quebraron después de la Primer Guerra Mundial o la Segunda; por el claro contexto que suscitaron ambos hechos. En el caso de la Böhmerland Motorcycle Company, hablamos de una empresa que vivió justamente entre esos dos hitos bélicos.

De rarezas y algo más

Esta compañía de Checoslovaquia comenzó a producir en 1924, realizó los modelos más extraños del mercado hasta su cierre, en 1936, después de la ocupación alemana al inicio de la Segunda Guerra. Uno de los ejemplares más conocidos hechos por marca fue la moto más distancia entre ejes, nada menos que 3.2 metros.

El diseñador de las extravagantes máquinas era Albin Hugo Leibish, un mecánico de motocicletas que tenía demasiada imaginación. Además contaba con la ayuda del piloto Alfred Hielle, que costeaba las creaciones de la firma, que se caracterizaban principalmente por su tamaño alargado.

La Böhmerland lucía un gran bastidor de acero, donde se alojaba el motor monocilíndrico de 598 cc, OHV, su potencia era de 16 cv, que alcanzaba a las 4.000 revoluciones. El primer ejemplar fue un prototipo construido en 1922, y comenzó a producirse en serie tres años después. En el mismo momento de la inauguración de la fábrica se presentó el modelo con sus tres versiones: Sport, con dos asientos; Touren, con tres; y Langtouren, con cuatro.

En Checoslovaquia se la conocía como “Cechie”, y sus características insólitas eran varias, por ejemplo que en su construcción trabajaban 20 personas. Además el chasis era dúplex, tenía barras tubulares de refuerzo tanto de forma vertical como horizontal. Por supuesto, era muy resistente, y así como entraba el propulsor, por encima podían subirse hasta tres personas (una sobre la rueda trasera). Aunque no conforme con tener espacio para tres, también tenías posibilidad de sumar un sidecar para sentar a uno más.

Por si esto puede parecer poco, esta extraña motocicleta estaba equipada con llantas de aluminio fundido (50 años de que se hiciera popular), y calzaban unos neumáticos de ¡27 pulgadas! A parte, para que funcione semejante máquina se necesitaba un lugar para depositar el combustible, no conforme con un tanque, tenía 3 cilindros, cada uno de 5 litros. Dos de ellos se situaron a los costados del segundo asiento, y otro más abajo del chasis.

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La eterna historia del scooter, de 1902 a la actualidad

Incluso antes de que existiera la denominación scooter para un vehículo de dos ruedas, el concepto ya había nacido. Siempre con un mismo fin, pero con incontables transformaciones a través del tiempo.

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La gran mayoría considera al Unibus el primer scooter de la industria, pero para encontrar el verdadero origen debemos remontarnos a 1902. Es en año que comienza la historia de este tipo de motovehículo que se hizo popular recién después de la década del 50.

Los inicios olvidados

En la Francia de principio del siglo XX, más precisamente en la ciudad de Blois, George Gautier ideó una motocicleta que tenía como objetivo emular la comodidad de un vehículo. Así nació la Auto-Fauteuil, o en su traducción “auto butaca”. Era lo que hoy se conoce como scooter, con un motor de dos velocidades y caño de escape con silenciador. Costaba unos 1200 francos, lo que hoy serían aproximadamente 7750 pesos argentinos.

La Auto-Fauteuil tuvo su apogeo en 1910, era principalmente adquirida por médicos, veterinarios, carteros, y más trabajadores rurales que debían transitar cortas distancias. Pero su producción se vio interrumpida en 1914, por la Primer Guerra Mundial. A pesar de ello, se colocó como el primer concepto de scooter de la historia.

En 1919, ABC Skootamota fabricó otro scooter “primitivo”, diseñado por Granville Bradshaw. Se trataba de un vehículo ágil con un motor monocilíndrico de 123 cc, que estaba ubicado sobre la rueda trasera, y funcionaba por cadena. Tuvo un breve éxito, hasta cesar su producción en 1922, no sin antes ser copiado por varios competidores.

Casi cien años después

Sin embargo, para muchos el primer scooter con todas las letras es el creado por la Gloucestershire Aircraft Company en Cheltenham, llamado Unibus. Fue en 1920, se equipaba con un motor de 270 cc, y una imagen muy parecida a los modelos más clásicos del segmento. Aunque sus creadores, traicionando las motos, lo vendían con la publicidad de the car on two wheels” o “el coche de dos ruedas”. Tuvo una vida de tan solo 5 años, con su elevado precio como principal motivo para terminar con su historia. Mientras que una década después nacería en Oakland, California, la Auto Glide, ideada por E. Foster Salsbury.

Pero como sabemos, su época dorada no sería hasta después de 1940. Más precisamente luego de 1945, cuando Enrico Piaggio encargaría a Corradino D’Ascanio la Vespa, y cuando Ferdinando Innocenti junto a Cesare Pallavicino realizasen la Lambretta. Ambos los scooters por excelencia, y los que lograron por fin la fama del concepto de dos ruedas y automóvil unidos.

En nuestro país, Siam sería la encargada de popularizar el modelo, con la Siambretta, construida bajo licencia de Lambretta, entre 1954 y 1967. Luego sería Zanella, en 1970, trabajando asociada a grupo Piaggio, fabricando diversas unidades de ciclomotores.

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