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9 copias “Made in China” de las mejores motos

Es de público conocimiento que este país de oriente realiza “homenajes” a todo tipo de productos de otros lugares, y las motos no están exentas de esta situación.

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Es de público conocimiento que este país de oriente realiza “homenajes” a todo tipo de productos de otros lugares, y las motos no están exentas de esta situación. Para demostrarlo traemos este listado de verdaderas copias de variados modelos, desde europeos hasta japoneses.

Aunque quizá ya sepas que la industria china se dedicó siempre a realizar reproducciones exactas de mucha mercadería, este listado te va a sorprender. Así como con los celulares o automóviles, las motos también tienen sus réplicas “Made in China”. En este ranking tenemos Kawasaki, Ducati, Honda, Yamaha, KTM, y más…

WONJAN WJ300GS

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La fábrica Wonjan es reconocida en el gran país oriental, existe de 1984 y la WJ300GS ha dado vueltas por la web hace mucho tiempo. Este ejemplar está dentro de un catálogo que bien podría estar en la página oficial de Yamaha, pero no, tiene el logo de marca china.

La WJ300GS Space Ranger es uno de los modelos más representativos, pero como vemos en la foto, no es una copia de una moto de la firma de los diapasones, si no que viene de otras latitudes. Es sin dudas igualita a la Ducati 1198, que tuvieron el tupe de hacer también con los colores de la bandera italiana, como la edición especial tricolor.

El chasco está cuando descubrimos que el motor de esta “tricolore” es un escueto monocilíndrico de 150, 200 o 300cc. Un horrible engaño.

WONJAN WJ300

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Seguimos con la fábrica de Chongqing, esta vez con la versión streetfighter de la copia barata de la Ducati. Vendría a ser exactamente la misma moto pero sin el carenado que le da el toque deportivo. Y así como su contracara fue bautizada “Shadow Land Warrior”, esta hermana recibió el apodo de “Wind Speed Pioneer”

LIFAN HUNTER 125

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Saltamos de la firma Wonjan a su competidora principal, Lifan. La rivalidad es grande, porque como los clásicos del fútbol ambas conviven en el mismo barrio de Chongqing. Pero Lifan dice ser “el mayor exportador de motos y coches”, además supuestamente tienen fábricas hasta en Ucrania (repetimos, “supuestamente”).

Y si sus archienemigos copiaron a la firma de Borgo Panigale, ellos no quisieron ser menos e hicieron un modelo idéntico a la Ducati Scrambler. Ella es la Lifan Hunter 125, que tiene hasta los tonos del “diseño base”. Los detalles son increíbles, porque como si fuera poco seguir las líneas estéticas, también tienen igual el cuadro de instrumentos y los frenos.

JIAJUE C8

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Este ejemplar vendría a ser la hermana gemela de la KTM Duke de 125, 200 y 390cc, pero la Jiajue viene en 125 y 150cc. Pero unos 139 kilos y alcanza 10cv de potencia con su corazón monocilíndrico, pero ojo, porque dicen que llega a los 90km/h como velocidad máxima. ¿Cifras envidiables? Mejor no probarlas…

JIAJUE R15

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Como no solo de modelos austriacos vive la gente (o los moteros, o los diseñadores chinos…), desde la bella fábrica de Jiajue salió este ejemplar “único”, según ellos no tiene igual. Pero la mentira tiene patas cortas, porque con solo verla se aprecia el extraño y verdaderamente enorme parecido con la Honda CBR 250 R.

No dijimos “extraño” por usar una palabra más, si no porque si la vemos de frente pierde el parecido, y se muestra como una mezcla de KTM, Honda y Ducati que resulta imperfecta. Si dudas es una rara forma de ser “único”.

JONWAY YY250

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Pasamos a esta joya del arte de copiar, que nos hace recordar a la BMW F650CS. Es prácticamente la misma, pero la diferencia de motor es lo importante, la YY250 es eléctrica. Porque estos fabricantes ven hacia el futuro (copiando lo ya hecho, ¡pero mirando al futuro!). Tan esperanzados están con respecto a los años venideros que tiene su web oficial traducida a cinco idiomas, así que se prevé que abrirán sus puertas al mercado internacional.

KENGO 350

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¿Alguien vio una Kawasaki Ninja 300? Ah no, es una Kengo R350. Una moto china que promete motor “sobrealimentado” y dice ser 100% hecha en ese país. Creemos que las piezas se fabricaron ahí y fueron armadas en esas tierras, esos no se puede negar, pero el diseño quizá esté inspirado desde otro lugar…

Tiene un “buen motor”, bicilíndrico de 320cc, que llega a su potencia máxima en las 8500 revoluciones. Pero por otro lado, lamentablemente tiene unos colores que dan espanto, y no le dan el toque que sí tiene la Ninja 300.

KENGO X 350

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Para no ser menos que la marca japonesa, estos chinos también hicieron dos versiones del modelo. Fueron tan graciosos de hacer exactamente lo mismo, pero en lugar de poner “Kengo Z350” como la Ninja Z300, quisieron cambiar de letra (por lo menos cambiaron algo). Es así que lleva X para “distinguirse”, pero no sabemos si para diferenciarse de su versión base o de su gemela nipona.

XGJAO XGJ350

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Así como hacen sus compatriotas, Xgjao también quiso rendir “homenaje” a otra marca. Esta fábrica china decidió tomar prestada las líneas de diseño de la Yamaha R3 y realizar su propio modelo (propio en un sentido figurado, porque no sería muy “propio”). La XGJ350 es la R3 de las calles de la gran república de oriente.

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Colonel Butterscotch: la Suzuki Bandit 1200 de Icon 1000

Icon 1000 decidió unir a sus tropas a una Suzuki Bandit 1200 de 1999, para ello la transformó y renombró como “Colonel Butterscotch”, una exquisita custom café racer retro.

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La gente de Icon 1000, firma que se dedica a la indumentaria retro y la customización, tomó una maltrecha Suzuki Bandit 1200 de 1999 y la convirtió en eso que vemos en las fotografías. Exactamente el proyecto se basó en reinventar la motocicleta para volverla a la vida, pero bajo el nombre de Colonel Butterscotch o Coronel Caramelo. Aclaración: butterscotch es una golosina que se hace a base de azúcar negra y mantequilla de maní, muy común en EEUU e Inglaterra. Su color es amarillento, igual que esta personalización.

Reinventar para ganar

El espíritu deportivo del ejemplar se inspira, según su creador, Kurt Walter, en que “cualquiera puede ganar, pero los verdaderos ganadores se definen por su capacidad de perder y recuperarse lo suficiente como para volver a correr”. Ya que la máquina que sirvió como base estaba prácticamente destruida después de un accidente. También, a causa de eso quedan muy pocos elementos de la original en esta reconstrucción.

El motor es el mismo que el de la Suzuki Bandit 1200, un tetracilíndrico que llega a los 100 cv de potencia. Pero fue actualizado con diferentes piezas, como los carburadores Mikuni y filtros K&N. Además el escape 2-2, con una salida lateral y otra abajo del colín, que tiene nuevos silenciadores, para emitir menos gases.

Al salir del taller de Portland, Oregon, la Colonel Butterscotch, se vistió de amarillo con blanco, más unas calcomanías para acentuar su costado vintage. Así como sumó suspensiones nuevas, una horquilla regulable, proveniente de una Triumph Daytona, dos amortiguadores ajustables Nitron hechos a medida, y un basculante de aleación de aluminio heredado de una Kawasaki ZRX1200.

Para seguir la línea estética se le colocaron las llantas de aluminio Comstars de una Honda VF1000R, con neumáticos Avon, 16 pulgadas en la delantera y 17 en trasera. Por supuesto, Icon realizó a medida para completar el estilo retro, una cúpula con dos faros, un tanque de combustible, el colín, y el semicarenado.

Bastaron seis meses para que la Suzuki Bandit 1200, que había terminado perjudicada por accidente, resurgiera de sus cenizas para transformarse en la excelente Colonel Butterscotch, lista para dominar cualquier pista.

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La Böhmerland: no todo tiempo pasado fue mejor

Para quien desconoce este modelo, podría llamarle la atención la elección de colores o el diseño. Si es más observador, se fijará en su mecánica. Pero sus extrañezas van mucho más allá.

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Dentro de la historia de la industria de las motocicletas, en su mayoría vemos fábricas que quebraron después de la Primer Guerra Mundial o la Segunda; por el claro contexto que suscitaron ambos hechos. En el caso de la Böhmerland Motorcycle Company, hablamos de una empresa que vivió justamente entre esos dos hitos bélicos.

De rarezas y algo más

Esta compañía de Checoslovaquia comenzó a producir en 1924, realizó los modelos más extraños del mercado hasta su cierre, en 1936, después de la ocupación alemana al inicio de la Segunda Guerra. Uno de los ejemplares más conocidos hechos por marca fue la moto más distancia entre ejes, nada menos que 3.2 metros.

El diseñador de las extravagantes máquinas era Albin Hugo Leibish, un mecánico de motocicletas que tenía demasiada imaginación. Además contaba con la ayuda del piloto Alfred Hielle, que costeaba las creaciones de la firma, que se caracterizaban principalmente por su tamaño alargado.

La Böhmerland lucía un gran bastidor de acero, donde se alojaba el motor monocilíndrico de 598 cc, OHV, su potencia era de 16 cv, que alcanzaba a las 4.000 revoluciones. El primer ejemplar fue un prototipo construido en 1922, y comenzó a producirse en serie tres años después. En el mismo momento de la inauguración de la fábrica se presentó el modelo con sus tres versiones: Sport, con dos asientos; Touren, con tres; y Langtouren, con cuatro.

En Checoslovaquia se la conocía como “Cechie”, y sus características insólitas eran varias, por ejemplo que en su construcción trabajaban 20 personas. Además el chasis era dúplex, tenía barras tubulares de refuerzo tanto de forma vertical como horizontal. Por supuesto, era muy resistente, y así como entraba el propulsor, por encima podían subirse hasta tres personas (una sobre la rueda trasera). Aunque no conforme con tener espacio para tres, también tenías posibilidad de sumar un sidecar para sentar a uno más.

Por si esto puede parecer poco, esta extraña motocicleta estaba equipada con llantas de aluminio fundido (50 años de que se hiciera popular), y calzaban unos neumáticos de ¡27 pulgadas! A parte, para que funcione semejante máquina se necesitaba un lugar para depositar el combustible, no conforme con un tanque, tenía 3 cilindros, cada uno de 5 litros. Dos de ellos se situaron a los costados del segundo asiento, y otro más abajo del chasis.

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La eterna historia del scooter, de 1902 a la actualidad

Incluso antes de que existiera la denominación scooter para un vehículo de dos ruedas, el concepto ya había nacido. Siempre con un mismo fin, pero con incontables transformaciones a través del tiempo.

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La gran mayoría considera al Unibus el primer scooter de la industria, pero para encontrar el verdadero origen debemos remontarnos a 1902. Es en año que comienza la historia de este tipo de motovehículo que se hizo popular recién después de la década del 50.

Los inicios olvidados

En la Francia de principio del siglo XX, más precisamente en la ciudad de Blois, George Gautier ideó una motocicleta que tenía como objetivo emular la comodidad de un vehículo. Así nació la Auto-Fauteuil, o en su traducción “auto butaca”. Era lo que hoy se conoce como scooter, con un motor de dos velocidades y caño de escape con silenciador. Costaba unos 1200 francos, lo que hoy serían aproximadamente 7750 pesos argentinos.

La Auto-Fauteuil tuvo su apogeo en 1910, era principalmente adquirida por médicos, veterinarios, carteros, y más trabajadores rurales que debían transitar cortas distancias. Pero su producción se vio interrumpida en 1914, por la Primer Guerra Mundial. A pesar de ello, se colocó como el primer concepto de scooter de la historia.

En 1919, ABC Skootamota fabricó otro scooter “primitivo”, diseñado por Granville Bradshaw. Se trataba de un vehículo ágil con un motor monocilíndrico de 123 cc, que estaba ubicado sobre la rueda trasera, y funcionaba por cadena. Tuvo un breve éxito, hasta cesar su producción en 1922, no sin antes ser copiado por varios competidores.

Casi cien años después

Sin embargo, para muchos el primer scooter con todas las letras es el creado por la Gloucestershire Aircraft Company en Cheltenham, llamado Unibus. Fue en 1920, se equipaba con un motor de 270 cc, y una imagen muy parecida a los modelos más clásicos del segmento. Aunque sus creadores, traicionando las motos, lo vendían con la publicidad de the car on two wheels” o “el coche de dos ruedas”. Tuvo una vida de tan solo 5 años, con su elevado precio como principal motivo para terminar con su historia. Mientras que una década después nacería en Oakland, California, la Auto Glide, ideada por E. Foster Salsbury.

Pero como sabemos, su época dorada no sería hasta después de 1940. Más precisamente luego de 1945, cuando Enrico Piaggio encargaría a Corradino D’Ascanio la Vespa, y cuando Ferdinando Innocenti junto a Cesare Pallavicino realizasen la Lambretta. Ambos los scooters por excelencia, y los que lograron por fin la fama del concepto de dos ruedas y automóvil unidos.

En nuestro país, Siam sería la encargada de popularizar el modelo, con la Siambretta, construida bajo licencia de Lambretta, entre 1954 y 1967. Luego sería Zanella, en 1970, trabajando asociada a grupo Piaggio, fabricando diversas unidades de ciclomotores.

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