Seguinos en

Especiales

La historia de la Frambretta, una marca cordobesa

En la década del 70, una empresa familiar comenzó a fabricar una motoneta de carga. Bajo la licencia de Lambretta y con partes que habían comprado a la ya desaparecida empresa Siam Di Tella.

Publicado

el

En la década del 70, una empresa familiar comenzó a fabricar una motoneta de carga. Bajo la licencia de Lambretta y con partes que habían comprado a la ya desaparecida empresa Siam Di Tella.

Un grupo familiar que huyó del hambre de la postguerra europea, así empieza la historia de la familia Franco, como la de muchas otras de Argentina. Padres y cinco hijos, migran de Sicilia, Italia, hasta la provincia de Córdoba, dejan el campo mediterráneo para comenzar de nuevo en nuestro país.

Justamente acá fue donde nació la pasión por las dos ruedas, según contó José Franco al diario La Nación, “Veníamos de un pueblo, Castel di Lucio, de calles de tierra y empedradas donde sólo andaban los animales. Acá nos hicimos enamorados y fanáticos”. Él, junto a dos de sus hermanos, Felipe y Plácido, trabajaron en el galpón de la casa con todo tipo de piezas para motocicletas.

frambretta

 

Cuando José comenzó a trabajar fabricando bastidores de motos, fue cuando se dio inicio a la actividad familiar. Era 1959: “Todo era para Puma, la marca que llenaba las calles cordobesas. Aprendí a hacer manubrios y ‘mata perros’, como le decían a los cubre piernas. Un día armamos una máquina para doblar caños con una bala interna que impedían que se arrugaran y ahí empezamos a producir en casa”.

Hasta 1963 la familia Franco producía piezas y las vendían a las 15 fábricas que estaban en Córdoba, pero en ese año todo cambió. “Era una estructura industrial importante que quebró en 1963. Las empresas empezaron a devolvernos lo que le habíamos entregado y a darnos lo que tenían (llantas, carburadores, distribuidores) para cancelar deudas. Nos vimos obligados a salir a vender esas motopartes y las que fabricábamos. Empezamos a recorrer el país”.

Imagen relacionada

Así fue como contactaron con la empresa Siam Di Tella, de Torcuato Di Tella, que debía vender parte de producción por problemas económicos. Los Franco se enfrentaron en la pugna a nada menos que el grupo Zanella, “tenía otra envergadura; mandaban en el mercado. Pero nosotros éramos insistentes; la empresa mandó a Córdoba durante tres días a su abogado Jorge Fernández Ocampo para conocernos. Su dictamen fue ´son jóvenes, pero decentes, les van a pagar’. Y nos vendieron”.

Siam Di Tella le debía a la firma Lambretta por la licencia de la marca, para construir la Siambretta. Según explica Franco al diario La Nación: “Eso los apuraba; durante dos años les pagamos las cuotas de la operación en liras. El monto más importante, el de la entrega, lo hicimos inutilizando 5000 motores de aluminio; los convertimos en chatarra, la vendimos y pagamos”.

El cargamento se transportó en 54 camiones con acoplado, entre todas las piezas había 2200 motores de Siambretta, que fueron los que utilizó la empresa familiar para fabricar los motocarga. No podían usar la marca Lambretta, porque había sido vendida a la India y los trámites se volvieron imposibles, decidieron cambiar el nombre por “Frambretta”.

Resultado de imagen para frambretta cordoba

Las unidades se vendieron en Argentina y en países limítrofes, hasta que en 1973 tuvieron su primer revés. El cierre de las importaciones imposibilitaba la llegada de elementos clave para el armado de las motocarga. Pero los Franco lograron que Perdriel (parte de Renault), les fabricada las piezas. “Cuando estuvo lista la matricería se abrió la importación; todo cambió de la noche a la mañana y no tenía sentido seguir; los costos eran imposibles de afrontar. Dejamos la Frambretta y seguimos con las partes y los repuestos”. Dejaron atrás el modelo y se volvieron representantes de otras firmas de motos, como Suzuki, Kawasaki y Yamaha.

En 1989, se disolvió finalmente la sociedad que habían formado los tres hermanos Franco, y José siguió dedicándose a la comercialización. Peleo por la instalación de Honda en Cruz del Eje, luego se convirtió en uno de los dos representantes de la firma. Dejó a la marca del ala, cuando estos quisieron eliminar a los distribuidores en Argentina, y se pasó a Kymco. Ahora, se lamenta “No hay motos nacionales. No nos engañemos; lo que se hace es armar con partes importadas. No podemos competir; en el mundo se venden 50 millones de unidades al año y China produce la mitad. Hacer ficción no nos ayuda; no somos competitivos”.

[post_view]

Continuar Leyendo
Advertisement Ad Banner 300 x 300
1 Comentario

1 Comentario

  1. Daniel Gutierrez

    7 noviembre, 2018 at 11:08 am

    Hola. Somos de Brasil y tenemos una Franbretta que la numeracion és 001, pero no está en buenas condiciones, necessita restauración.
    Si alguien tenga interés, favor contacte con nosotros.

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Especiales

Regalos especiales para un padre motociclista

A cualquier papá motoquero le va a encantar que le regales algo que tenga que ver con su pasión por las dos ruedas. Si estás falto de ideas, te damos algunas; y también podés ayudarnos a ampliar esta lista.

Publicado

el

Sabemos que uno de los mejores regalos sería un moto, pero no todos podemos darnos el lujo de hacer ese obsequio en el Día del Padre. Por eso te traemos algunas opciones, desde las más económicas hasta algunas más caras…

Indumentaria

Para el papá canchero elegimos una chaqueta de cuero, para que pueda ir en moto con todo el estilo, y si combina con unas botas mejor todavía. Para aquellos que les gusta el estilo vintage lo mejor sería optar por un tono amarronado, y para los más rocker el negro con tachas o algún parche es lo ideal.

También podría ser que nuestro padre practique motociclismo, enduro o motocross. Entonces indumentaria específica para cada una de esas disciplinas sería lo mejor. El abanico es amplio: campera, pantalón, mono, guantes, casco, botas, y hasta gafas especiales.

Tecno

Si a papá le gusta viajar regalarle un GPS puede resultar una buena opción, es algo bastante útil cuando se sabe usarlo. Si viaja en grupo le va a encantar recibir unos intercomunicadores. Otro regalo que pensamos para los padres más tecnológicos es una Go Pro, para que puedan grabar buenos vídeos pegándola en el casco o en la motocicleta.

Equipamiento

El motociclista no es el único que “se viste”, la moto también. Así que a nuestro motoquero podemos regalarle elementos para equipar a su compañera de dos ruedas. Desde bolsos o maleteros para los más viajeros, hasta alguna pieza especial para quienes tengan la idea de personalizar la máquina. Siempre que sepamos el modelo (y año) de la moto de papá, podemos regalarle algo para que renueve la estética del vehículo.

Bien podríamos comprarle herramientas para que lleve encima por si tiene algún problema de fácil solución. Los estuches especiales “de bolsillo” son perfectos para los motociclistas que están mucho en la calle. También podemos optar por herramientas más grandes o específicas si nuestro padre se da maña en arreglar su moto.

Temáticos

Los objetos relacionados al mundo de las dos ruedas son tantos como podemos imaginar. Llaveros de marcas, o también de moto, o de un piloto en especial, es una opción bastante económica. Una mochila para que puedan llevar sus cosas también cuenta. Réplicas de modelos de todos los tamaños, hasta pueden coleccionarse.

Tazas, o vasos cerveceros, que llevan dibujos de marcas, modelos o simplemente diseños geniales relacionados con las motos. Para los fanáticos del mate se puede conseguir fácilmente bombillas, mates, termos, yerbera, azucarera, así como equipos enteros.

Continuar Leyendo

Consejos

Cómo cambiar el neumático de la moto en cinco pasos

Nadie se salva de pinchar una goma, por eso además de llevar las herramientas necesarias para poder cambiarla, hay que saber cómo hacerlo. Te damos cinco pautas para lograrlo.

Publicado

el

Algunas de las piezas que necesitaremos para cumplir con la tarea son un lubricante en spray, llave de ruedas, espátula desmontadora, purgaválvula, destalonador, compresor de aire, guantes y franela (o trapos viejos). Además precisión y cuidado a la hora de realizar el cambio de neumático.

Desinflar

El primer paso es sacar el aire del neumático, para facilitar la manipulación. Para este paso deberemos contar con el purgaválvulas, que nos ayudará a sacar el aire a la goma. Al momento de realizar la tarea hay que tener cuidado de que el aire no salga con fuerza, sino de forma progresiva.

Extracción

En este punto necesitaremos el destalonador, que lo usaremos para desmontar el neumático del rin. Al igual que en el caso anterior, el cuidado es esencial, para separar todo el borde. Si lo hacemos despacio puede que la goma no se rompa más de lo que está, y después tendremos la oportunidad de repararla (si es posible). Un buen truco es rociarlo con lubricante en spray, hará fácil la tarea.

Sustitución

Es hora de colocar el nuevo neumático en la llanta, algunos tiene la indicación de marcha, para saber hacia qué lado gira. Antes de comenzar, usa el lubricante en la parte interna de la goma, así será más fácil ponerla dentro de la llanta. Los desmontadores serán otra vez de ayuda, para que la nueva pieza quede bien puesta. Hay que ponerlos entre el rin y la goma, y hacer palanca, al contrario de cuando se sacó el neumático roto.

Asegurar

Deberemos estar seguros de que la goma esté bien puesta, y del lado correcto en que gira. Podemos usar un martillo y dar golpes para asegurarnos de que el neumático quedó correctamente colocado. Lo inflaremos un poco y nos aseguraremos encajar bien el talón, al tener poco aire podremos girarlo de ser necesario. El punto rojo del neumático, o indicador del giro, debe estar justo al lado del tallo de la válvula.

Detalles finales

Rociamos polvo de cerámica, especial para neumáticos, en la válvula, lo que mantendrá la goma equilibrada e igualará el peso. Reinsertaremos el tallo de la válvula, y lo ajustaremos para que no se mueva. Después de esto inflaremos el neumático, revisando que la presión sea la correcta.

Continuar Leyendo

Consejos

Las malas costumbres de los motociclistas

Todos tienen malos hábitos, incluyendo los conductores de motos. Van desde la forma de manejar hasta la falta de elementos imprescindibles, y no dejan de ser prácticas comunes que deberían desaparecer.

Publicado

el

Desde Gente de Moto siempre intentamos mostrarles que ir seguros en la moto siempre es lo mejor, y que para ello hay que cumplir ciertos parámetros. Sin embargo en las calles argentinas vemos malas costumbres de motociclistas todo el tiempo. En su mayoría no le dan importancia, bajo el clásico “nunca me pasó me nada” (o “nunca me va a pasar”). Pero los hábitos están ahí, y no son difíciles de detectar, ni complejos para solucionar.

Sin casco

El primero por excelencia es andar sin casco, una práctica de lo más común en Argentina. Porque nadie tiene en cuenta que usarlo reduce hasta un 70% la mortalidad, o un 85% las probabilidades de quedar con graves secuelas. Según las estadísticas de nuestro país 4 de cada 10 fallecidos por accidentes viales fueron personas que viajaban en moto. De esos solamente, uno llevaba el casco correctamente colocado, otro no lo llevaba bien puesto, y dos directamente carecían del elemento.

Ropa y calzado

Este mal hábito casi siempre sucede en verano, cuando las altas temperaturas invitan a usar ojotas, remeras de mangas corta, o short. Toda indumentaria que no es adecuada para andar en moto. Sin embargo es común ver a los motociclistas ir así vestidos, dejando demasiada piel al aire.

Recordemos que si tenemos un choque nuestro cuerpo no tendría escudo al golpearse contra cualquier cosa. Si no llevamos indumentaria especial, los riegos de golpes, raspones, quemaduras, torceduras, o quiebres de hueso, serán mucho mayores.

Moto familiar

En este punto el motociclista no solo pone en riesgo su vida, si no (principalmente) la de quienes lo acompañan. Lamentablemente es muy usual ver esta práctica, de familias de 3 o 4 que van sobre dos ruedas. Cuando la moto solamente es para 2 personas, y en algunos casos, porque si nuestra máquina tiene asiente monoplaza no podemos llevar un acompañante. Como vimos más de una vez, los accidentes terminan de la peor manera, y sobre todo para los niños sobre el vehículo.

Límite de velocidad

Las altas velocidades no solamente conllevan un mayor riesgo, sino que también terminar por desgastar más la motocicleta. Además ir rápido puede consumir más combustible, y nos da menos tiempo de reacción ante un peligro. Por supuesto que en la ciudad manejar a alta velocidad podría resultar en un accidente que implique a un peatón.

Perder la atención

En la calle, vamos en moto, auto o caminando, hay que estar atentos. Confiarse de la situación puede llevar a perder la atención, y al conducir deberíamos anticipar nuestros movimientos en caso de maniobras ajenas peligrosas. Todos podemos equivocarnos, desde el conductor de la moto hasta el del coche.

 

¿Ustedes tienen alguno de estos malos hábitos?

Continuar Leyendo

LAS MÁS LEIDAS