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Norton V4, la superdeportiva británica más potente

La Norton V4, en sus dos versiones (RR y SS), es la nueva joya de la corona de la marca británica. Se vende como la más potente del mercado y sus atributos mecánicos lo acreditan.

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La Norton V4, en sus dos versiones (RR y SS), es la nueva joya de la corona de la marca británica. Se vende como la más potente del mercado y sus atributos mecánicos lo acreditan.

En noviembre de 2016 se conoció la noticia de la aparición de este modelo tan radical y los ojos del mundo se posaron sobre ese ambicioso proyecto. Hace poco menos de un mes la producción de la V4 se vio tambalear por falta de presupuesto; la solución la encontraron con una inversión del Banco Santander Corporate & Commercial. Lo cierto es que la primera tanda de la Norton V4 SS ya está vendida y la RR se pondrá a la venta dentro de muy poco. A pesar de ser muy exclusiva la fábrica necesitaba de una inyección de dinero para subir el número de la producción, dada la demanda que se produjo de esta bestia de dos ruedas.

Cuando hablamos de la Norton V4 hablamos de una moto especial, poderosa y muy, pero muy, vistosa, uno de esos monstruos que es imposible no mirar. El diseño está basado en la Norton SG1 que la marca llevó al TT de la Isla de Man, de allí nace la impronta de superbike con un estilo tan imponente.

Según se reveló tanto la SS como la RR llevarán un motor que será fabricado íntegramente en Donington, será un V4, de 1200cc con nada menos que 200cv de potencia. Diferenciándose así de su alma mater, que para competir lleva un motor de Aprilia. El chasis será tipo tubular de aluminio, estará diseñado con un colín de fibra de carbono y el depósito ubicado debajo del asiento. Las llantas también serán de fibra de carbono En cuanto a la electrónica de la moto, estará equipada con sistema de frenos ABS, IMU, anti-wheelie, control de tracción y control de salida, todo de última generación. Sumará una pantalla de instrumentos de alta definición con cámara de visión trasera, y muchos detalles tecnológicos.

La Norton V4, en sus dos versiones, se transforma en la moto más poderosa, tecnológica y rápida jamás fabricada en tierras británicas. Esto la convierte en una máquina VIP, y claro está su precio no va al margen de eso, la SS tendrá un precio aproximado de € 51.200, mientras que la RR, un poco más “barata”, saldrá a la venta por € 32.600.

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Especiales

La Honda Africa Four, una increíble cruza de CRF450R y CB1000R

Los chicos de Brivemo Motos tomaron una Honda CB1000R y la convirtieron en una bestial máquina para motocross. Por supuesto, se inspiraron en la mítica Africa Twin.

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Usar una tetracilíndrica para andar por la tierra, el barro, o dando saltos en dunas, es cuanto menos curioso. Pero a los suizos de Brivemo Motos (concesionario oficial de la marca del ala), se les ocurrió que sería muy divertido cruzar a una Honda CRF450R y una Honda CB1000R. Así fue como nació la Honda Africa Four, con la estética inspirada en la Africa Twin Adventure Sports.

Creación y detalles de la bestial cross

En realidad, la diversión no es la única razón por la que construyeron esta especial criatura. Si no también porque Brivemo Motos realiza cada año una especial competencia en Marruecos, el Brivemo Africa Twin Raid, que es exclusiva para sus clientes. Para promocionar este rally, decidieron construir la Honda Africa Four.

La máquina se basa en la CB1000R, y hereda de la CRF450R el esquema de suspensiones. Como vemos en las fotos, la mayor de Neo Café Sports de Honda está irreconocible, y para un despistado podría pasar por una versión extraña de la Africa Twin, dado su diseño.

Suma en el eje frontal una frenada especial, compuesta por un disco lobulado, mordido por una pinza roja de cuatro pistones. Mantiene las llantas de serie, pero no los neumáticos, que son unos Continental TKC 80 de tacos. El caño de escape es un 4-1 elevado, sin catalizador y con silenciador de fibra de carbono, anclado en las estriberas que solían ser para el pasajero; ya que se equipa con un colín monoplaza.

También tiene nuevo manillar, ahora de aluminio, y guardabarros delantero, agrega defensas de motor, cubre manetas, protector de radiador, estriberas dentadas, e intermitentes LED. Mientras que su motor es el potente cuatro cilindros de la CB1000R, que termina por cumplir con una potencia de 145 CV, y funciona con acelerador electrónico, control de tracción/freno motor y los 4 modos de conducción (Rain, Standard, Sport, User).

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Especiales

Colonel Butterscotch: la Suzuki Bandit 1200 de Icon 1000

Icon 1000 decidió unir a sus tropas a una Suzuki Bandit 1200 de 1999, para ello la transformó y renombró como “Colonel Butterscotch”, una exquisita custom café racer retro.

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La gente de Icon 1000, firma que se dedica a la indumentaria retro y la customización, tomó una maltrecha Suzuki Bandit 1200 de 1999 y la convirtió en eso que vemos en las fotografías. Exactamente el proyecto se basó en reinventar la motocicleta para volverla a la vida, pero bajo el nombre de Colonel Butterscotch o Coronel Caramelo. Aclaración: butterscotch es una golosina que se hace a base de azúcar negra y mantequilla de maní, muy común en EEUU e Inglaterra. Su color es amarillento, igual que esta personalización.

Reinventar para ganar

El espíritu deportivo del ejemplar se inspira, según su creador, Kurt Walter, en que “cualquiera puede ganar, pero los verdaderos ganadores se definen por su capacidad de perder y recuperarse lo suficiente como para volver a correr”. Ya que la máquina que sirvió como base estaba prácticamente destruida después de un accidente. También, a causa de eso quedan muy pocos elementos de la original en esta reconstrucción.

El motor es el mismo que el de la Suzuki Bandit 1200, un tetracilíndrico que llega a los 100 cv de potencia. Pero fue actualizado con diferentes piezas, como los carburadores Mikuni y filtros K&N. Además el escape 2-2, con una salida lateral y otra abajo del colín, que tiene nuevos silenciadores, para emitir menos gases.

Al salir del taller de Portland, Oregon, la Colonel Butterscotch, se vistió de amarillo con blanco, más unas calcomanías para acentuar su costado vintage. Así como sumó suspensiones nuevas, una horquilla regulable, proveniente de una Triumph Daytona, dos amortiguadores ajustables Nitron hechos a medida, y un basculante de aleación de aluminio heredado de una Kawasaki ZRX1200.

Para seguir la línea estética se le colocaron las llantas de aluminio Comstars de una Honda VF1000R, con neumáticos Avon, 16 pulgadas en la delantera y 17 en trasera. Por supuesto, Icon realizó a medida para completar el estilo retro, una cúpula con dos faros, un tanque de combustible, el colín, y el semicarenado.

Bastaron seis meses para que la Suzuki Bandit 1200, que había terminado perjudicada por accidente, resurgiera de sus cenizas para transformarse en la excelente Colonel Butterscotch, lista para dominar cualquier pista.

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La Böhmerland: no todo tiempo pasado fue mejor

Para quien desconoce este modelo, podría llamarle la atención la elección de colores o el diseño. Si es más observador, se fijará en su mecánica. Pero sus extrañezas van mucho más allá.

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Dentro de la historia de la industria de las motocicletas, en su mayoría vemos fábricas que quebraron después de la Primer Guerra Mundial o la Segunda; por el claro contexto que suscitaron ambos hechos. En el caso de la Böhmerland Motorcycle Company, hablamos de una empresa que vivió justamente entre esos dos hitos bélicos.

De rarezas y algo más

Esta compañía de Checoslovaquia comenzó a producir en 1924, realizó los modelos más extraños del mercado hasta su cierre, en 1936, después de la ocupación alemana al inicio de la Segunda Guerra. Uno de los ejemplares más conocidos hechos por marca fue la moto más distancia entre ejes, nada menos que 3.2 metros.

El diseñador de las extravagantes máquinas era Albin Hugo Leibish, un mecánico de motocicletas que tenía demasiada imaginación. Además contaba con la ayuda del piloto Alfred Hielle, que costeaba las creaciones de la firma, que se caracterizaban principalmente por su tamaño alargado.

La Böhmerland lucía un gran bastidor de acero, donde se alojaba el motor monocilíndrico de 598 cc, OHV, su potencia era de 16 cv, que alcanzaba a las 4.000 revoluciones. El primer ejemplar fue un prototipo construido en 1922, y comenzó a producirse en serie tres años después. En el mismo momento de la inauguración de la fábrica se presentó el modelo con sus tres versiones: Sport, con dos asientos; Touren, con tres; y Langtouren, con cuatro.

En Checoslovaquia se la conocía como “Cechie”, y sus características insólitas eran varias, por ejemplo que en su construcción trabajaban 20 personas. Además el chasis era dúplex, tenía barras tubulares de refuerzo tanto de forma vertical como horizontal. Por supuesto, era muy resistente, y así como entraba el propulsor, por encima podían subirse hasta tres personas (una sobre la rueda trasera). Aunque no conforme con tener espacio para tres, también tenías posibilidad de sumar un sidecar para sentar a uno más.

Por si esto puede parecer poco, esta extraña motocicleta estaba equipada con llantas de aluminio fundido (50 años de que se hiciera popular), y calzaban unos neumáticos de ¡27 pulgadas! A parte, para que funcione semejante máquina se necesitaba un lugar para depositar el combustible, no conforme con un tanque, tenía 3 cilindros, cada uno de 5 litros. Dos de ellos se situaron a los costados del segundo asiento, y otro más abajo del chasis.

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