La evolución del casco: de la protección a la máxima tecnología – Gente de Moto
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La evolución del casco: de la protección a la máxima tecnología
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La evolución del casco: de la protección a la máxima tecnología

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El casco es una pieza clave para la seguridad de los usuarios de las motocicletas, a pesar de que muchos no lo utilicen. Su historia es tan amplia e interesante como la de la moto misma, por eso vamos a dar un repaso desde su creación hasta estos tiempos.

Para conocer el origen del casco no tenemos que remontarnos al inicio del mundo de las motocicletas, sino un poco más adelante. La sencilla razón es porque en el principio de la industria de las dos ruedas la protección no parecía importante. Se puede dejar en claro con los primitivos modelos de motos, que carecían de suspensiones y de frenos adecuados.

En aquellos tiempos se buscaba la velocidad, la adrenalina, y los motociclistas querían más la comodidad sobre sus vehículos que la seguridad. Pero un hecho en particular cambió el rumbo para siempre.

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El antes…

Si bien los conductores de motos de los comienzos de la historia usaban unas gorras de cuero como “protección” para sus cabezas, no significaba lo mismo que un casco. Este elemento además era acompañado por unas gafas estilo aviador, para que no entre polvo en los ojos. Se implementaron desde que nacieron las motocicletas, y fueron mutando para hacerse cada vez más duros.

El uso del casco en competencias de motociclismo data de 1914, cuando los pilotos del icónico Tourist Trophy de la Isla de Man llevaron casco a modo de protección. Todo por la sugerencia del doctor Eric Gardner, quien pregonaba que debían utilizar algún tipo de elemento de seguridad. Pero no fue hasta 20 años después que se comenzó la historia del casco como el que conocemos.

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El después…

El 19 de mayo de 1935 fallece en el Reino Unido Thomas Edward Lawrence, mejor conocido como Lawrence de Arabia. Su muerte se dio luego de permanecer seis días en coma, a causa de un accidente mientras conducía su Brough Superior SS100. El neurólogo Hugh Cairns fue quien intentó en vano salvar la vida de su paciente. Ese hecho marcó tanto al médico que siguió estudiando por años lo ocurrido, para encontrar la forma de que no volviese a pasar.

Recién en 1941, Cairns logró que el ejército británico le diese fondos suficientes para comenzar con investigación reales, ya que antes lo había hecho de forma experimental. Así pudo publicar la primera investigación sobre cómo el uso de cascos podría salvar vidas. Según sus conclusiones las lesiones por impactos en la cabeza se reducirían para dejar de ser heridas mortales.

Se calculaba que el promedio de fallecidos en este tipo de accidentes llegaba a los 200 motociclistas en una semana. Luego de que el gobierno británico tomase los consejos del doctor Cairns, la cifra se redujo considerablemente hasta unas 50 muertes por mes.

Mientras que en Estados Unidos, el investigador Charles F. Lombard, patentó en 1953 el primer casco. Con una estructura rígida por fuera pero acolchonado por dentro, venía de los utilizados por la Fuerza Aérea Norteamericana, y era lo más parecido a un casco de la actualidad.

Por esto, tanto el doctor Hugh Cairns, como el investigador Charles F. Lombard, son conocidos como los padres del casco. Uno por concientizar sobre la utilización efectiva de un elemento tan importante para la seguridad, y el otro por hacerlo más cómodo para su uso, así como más óptimo. Ya que al introducir una capa mullida la energía del impacto se disipa antes de llegar a la cabeza del accidentado, bajando el nivel de las lesiones.

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Normas y actualizaciones

En 1957 comenzó a esparcirse la idea de usar casco, creándose fundaciones al respecto y normas para estandarizar la producción. Iniciaron eso los miembros de la Fundación Snell, que llevaba el nombre de William Snell, piloto sudafricano fallecido en competición por heridas mortales en la cabeza.

El Reino Unido, país de origen del doctor Cairns, recién promulgó como obligatorio el uso del casco en 1973. Mientras que en EEUU, la tierra Lombard, hay estados que permiten circular sin protección en determinados casos. En nuestro país, como es sabido, llevarlo es obligatorio, y de no tenerlo se recibe multa, además del secuestro del vehículo.

En estos tiempos, los cascos no solamente son elementos para la seguridad, también que se han convertido en piezas con las más altas tecnologías. Además de materiales mucho más modernos, más duraderos y que brindan mayor protección, tienen dispositivos electrónicos.

Esta revolución digital trae por ejemplo realidad aumentada, de la mano de Skully, Crosshelmet, el N-Com ARX de Nolan, MonoHUD, o NUVIZ. Así en el casco se pueden recibir notificaciones de tráfico y navegación, o la velocidad en la que circulamos, sin dejar de mirar la calle por dónde vamos.

A ciencia cierta, el futuro de los cascos no lo conocemos, pero de lo que si estamos seguros es de que su uso salva vidas. El casco del tamaño adecuado y colocado de la forma correcta, reduce en un 30% la mortalidad en caso de accidente. Ya lo estudiaron en los años 40, y nosotros lo repetimos hoy.

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