Seguinos en

Especiales

Las motos más caras y raras del mundo

Quizá es tiempo de cambiar de moto y tenés ahorrados más de 300.000 dólares, para invertirlos en esa compra. O quizá simplemente tenés la curiosidad por saber cuáles son las motos con más valor.

Publicado

el

Quizá es tiempo de cambiar de moto y tenés ahorrados más de 300.000 dólares, para invertirlos en esa compra. O quizá simplemente tenés la curiosidad por saber cuáles son las motos con más valor.

Te presentamos una lista de ensueño, con máquinas de dos ruedas que pasan el límite permitido de la compra de la tarjeta de crédito. A lo mejor nunca en la vida podrías comprarte una de estas; aunque quién sabe, si jugás a la lotería y te toque alguna vez. Pero como mirar y leer (hasta ahora) es gratis, acá tenés las seis motos más costosas:

6 Ecosse Titanium Series FE Ti XX. Precio: u$s 300.000

motos-caras-y-raras-02

La Ecosse es una de las motos más exclusivas del mundo, se vendió hace algunos años con el módico precio que vemos más arriba. Fue creada en Denver, Colorado, por una empresa de un ex piloto e ingeniero llamado Donald Atchison. El norteamericano tuvo como fin llevar el lujo y la ingeniería que se ve en los autos vip al mundo motero.

Esta pequeña bestia, que se ve tan poderosa y combativa es efectivamente como se muestra. Tiene un tremendo motor “Titanium”, de aluminio, que alcanza nada menos que 225cv (sí, leíste bien). El chasis y los escapes son de titanio, estos últimos cuentan con un acabado de cerámica granallada; el asiento es de auténtico cuero italiano.

Solamente hay 13 en todo el mundo. Como es un modelo con un par de años quizá no la tengan en stock en la concesionaria…

5 Yamaha Roadstar BMS Chopper. Precio: u$s 500.000

motos-caras-y-raras-06

Excéntrica es el adjetivo que el entra como anillo al dedo a este ejemplar que hace recordar a los dibujos animados. Esta moto que parece salida de “La carrera de los autos locos” (versión dos ruedas, claro) cuesta medio millón, pero es garantía que se van a dar vuelta para verte si vas montado en ella.

Para ser lo más exclusiva posible, conjuga el arte y la ingeniería como nadie, además que lleva todo eso bañado en oro. Tiene un motor de 1,7 litros, y un largo de más de 3 metros. Hay que darle las gracias por esto al diseñador Sam Nehme.

Cuando la Nehmesis, como también se la llama, está estacionada sus suspensiones bajan hasta dejarla completamente apoyada en piso (ojo con parar en charco de agua). Algo que le da al conductor mayor facilidad para bajarse de la moto (si es que antes se anima a manejarla).

4 Dodge Tomahawk V10 Superbike. Precio: u$s 550.000

motos-caras-y-raras-01

Si la Yamaha no te gustó, sumá 50 mil dólares más y te llevas esta Dodge, que no es tal, porque la fábrica negó haber fabricado alguna vez esta moto. Los que saben dicen que es “una escultura en movimiento”, y no es una dos ruedas propiamente, porque cuenta con dos adelante y dos atrás.

Este modelo 2003 cuenta con un motor V10 de 8,3 litros, que heredó de un Dodge Viper SRT10. Con él logra 500cv y casi alcanza una velocidad de 500km por hora. Pero los que hicieron la Tomahawk dijeron que lamentablemente no está hecha para ser usada en la calle.

3 Goldfinger. Precio: u$s 850.000

motos-caras-y-raras-03

Ya en el puesto cinco hablamos de una moto bañada en oro, esta vez retomamos la característica y le sumamos diamantes. Con estos dos elementos la Goldfinger roza el millón de dólares.

Cuando hablamos de ella no hablamos de la película de James Bond, aunque podemos hacer un paralelismo en cuanto a sofisticación. Ya que esta moto se presenta bastante clásica y sin mucha excentricidad, pero no deja de ser un lujo.

Fue diseña por Lauge Jensen, que trabaja a pedido, pero con esta dos ruedas hizo la excepción. Además de poner oro 24 quilates y 200 diamantes sobre la moto, le colocó un asiento de piel de cocodrilo.

2 Harley-Davidson Cosmic Starship. Precio: u$s 1.000.000

motos-caras-y-raras-04

Si entraron pensando que la lista no iba a superar el millón de dólares, se confundieron (y eso que no llegamos a la más cara).

La “Million dollar Harley”, como le gusta que la llamen, fue realizada por los constructores Bartels y el artista Jack Armstrong. Este último declaró “Como artista, Harley es James Dean, Brando, Elvis y Steve McQueen. Es más americana que el helado”. (Aunque nadie piensa que el helado sea más americano que Harley).

Si en algún momento tenés 1 millón de dólares en la mano, no lo dudes ni un segundo, ¡comprala!

1 Ecosse ES1 Superbike. Precio: u$s 3.690.000

motos-caras-y-raras-05

Hasta que llegamos a ella. La moto más cara de la historia, y dado el precio parece un poco inalcanzable. Más del doble que la segunda de la lista, pero sin dudas vale la pena.

Su ideólogo es Dick Glover, que al formar parte McLaren Automotive, pensó que podría usar toda la tecnología de la Fórmula 1 en revolucionar el diseño de las motos, así como también mejorar ampliamente las prestaciones.

Esta naranja mecánica lleva toda la aerodinámica encima y es considerada la mejor en ese aspecto, ya que la fusión entre ella y el conductor es lo más parecido a la perfección que existe.

[post_view]

Continuar Leyendo
Advertisement Ad Banner 300 x 300
Click para comentar

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Especiales

Colonel Butterscotch: la Suzuki Bandit 1200 de Icon 1000

Icon 1000 decidió unir a sus tropas a una Suzuki Bandit 1200 de 1999, para ello la transformó y renombró como “Colonel Butterscotch”, una exquisita custom café racer retro.

Publicado

el

La gente de Icon 1000, firma que se dedica a la indumentaria retro y la customización, tomó una maltrecha Suzuki Bandit 1200 de 1999 y la convirtió en eso que vemos en las fotografías. Exactamente el proyecto se basó en reinventar la motocicleta para volverla a la vida, pero bajo el nombre de Colonel Butterscotch o Coronel Caramelo. Aclaración: butterscotch es una golosina que se hace a base de azúcar negra y mantequilla de maní, muy común en EEUU e Inglaterra. Su color es amarillento, igual que esta personalización.

Reinventar para ganar

El espíritu deportivo del ejemplar se inspira, según su creador, Kurt Walter, en que “cualquiera puede ganar, pero los verdaderos ganadores se definen por su capacidad de perder y recuperarse lo suficiente como para volver a correr”. Ya que la máquina que sirvió como base estaba prácticamente destruida después de un accidente. También, a causa de eso quedan muy pocos elementos de la original en esta reconstrucción.

El motor es el mismo que el de la Suzuki Bandit 1200, un tetracilíndrico que llega a los 100 cv de potencia. Pero fue actualizado con diferentes piezas, como los carburadores Mikuni y filtros K&N. Además el escape 2-2, con una salida lateral y otra abajo del colín, que tiene nuevos silenciadores, para emitir menos gases.

Al salir del taller de Portland, Oregon, la Colonel Butterscotch, se vistió de amarillo con blanco, más unas calcomanías para acentuar su costado vintage. Así como sumó suspensiones nuevas, una horquilla regulable, proveniente de una Triumph Daytona, dos amortiguadores ajustables Nitron hechos a medida, y un basculante de aleación de aluminio heredado de una Kawasaki ZRX1200.

Para seguir la línea estética se le colocaron las llantas de aluminio Comstars de una Honda VF1000R, con neumáticos Avon, 16 pulgadas en la delantera y 17 en trasera. Por supuesto, Icon realizó a medida para completar el estilo retro, una cúpula con dos faros, un tanque de combustible, el colín, y el semicarenado.

Bastaron seis meses para que la Suzuki Bandit 1200, que había terminado perjudicada por accidente, resurgiera de sus cenizas para transformarse en la excelente Colonel Butterscotch, lista para dominar cualquier pista.

Continuar Leyendo

Especiales

La Böhmerland: no todo tiempo pasado fue mejor

Para quien desconoce este modelo, podría llamarle la atención la elección de colores o el diseño. Si es más observador, se fijará en su mecánica. Pero sus extrañezas van mucho más allá.

Publicado

el

Dentro de la historia de la industria de las motocicletas, en su mayoría vemos fábricas que quebraron después de la Primer Guerra Mundial o la Segunda; por el claro contexto que suscitaron ambos hechos. En el caso de la Böhmerland Motorcycle Company, hablamos de una empresa que vivió justamente entre esos dos hitos bélicos.

De rarezas y algo más

Esta compañía de Checoslovaquia comenzó a producir en 1924, realizó los modelos más extraños del mercado hasta su cierre, en 1936, después de la ocupación alemana al inicio de la Segunda Guerra. Uno de los ejemplares más conocidos hechos por marca fue la moto más distancia entre ejes, nada menos que 3.2 metros.

El diseñador de las extravagantes máquinas era Albin Hugo Leibish, un mecánico de motocicletas que tenía demasiada imaginación. Además contaba con la ayuda del piloto Alfred Hielle, que costeaba las creaciones de la firma, que se caracterizaban principalmente por su tamaño alargado.

La Böhmerland lucía un gran bastidor de acero, donde se alojaba el motor monocilíndrico de 598 cc, OHV, su potencia era de 16 cv, que alcanzaba a las 4.000 revoluciones. El primer ejemplar fue un prototipo construido en 1922, y comenzó a producirse en serie tres años después. En el mismo momento de la inauguración de la fábrica se presentó el modelo con sus tres versiones: Sport, con dos asientos; Touren, con tres; y Langtouren, con cuatro.

En Checoslovaquia se la conocía como “Cechie”, y sus características insólitas eran varias, por ejemplo que en su construcción trabajaban 20 personas. Además el chasis era dúplex, tenía barras tubulares de refuerzo tanto de forma vertical como horizontal. Por supuesto, era muy resistente, y así como entraba el propulsor, por encima podían subirse hasta tres personas (una sobre la rueda trasera). Aunque no conforme con tener espacio para tres, también tenías posibilidad de sumar un sidecar para sentar a uno más.

Por si esto puede parecer poco, esta extraña motocicleta estaba equipada con llantas de aluminio fundido (50 años de que se hiciera popular), y calzaban unos neumáticos de ¡27 pulgadas! A parte, para que funcione semejante máquina se necesitaba un lugar para depositar el combustible, no conforme con un tanque, tenía 3 cilindros, cada uno de 5 litros. Dos de ellos se situaron a los costados del segundo asiento, y otro más abajo del chasis.

Continuar Leyendo

Especiales

La eterna historia del scooter, de 1902 a la actualidad

Incluso antes de que existiera la denominación scooter para un vehículo de dos ruedas, el concepto ya había nacido. Siempre con un mismo fin, pero con incontables transformaciones a través del tiempo.

Publicado

el

La gran mayoría considera al Unibus el primer scooter de la industria, pero para encontrar el verdadero origen debemos remontarnos a 1902. Es en año que comienza la historia de este tipo de motovehículo que se hizo popular recién después de la década del 50.

Los inicios olvidados

En la Francia de principio del siglo XX, más precisamente en la ciudad de Blois, George Gautier ideó una motocicleta que tenía como objetivo emular la comodidad de un vehículo. Así nació la Auto-Fauteuil, o en su traducción “auto butaca”. Era lo que hoy se conoce como scooter, con un motor de dos velocidades y caño de escape con silenciador. Costaba unos 1200 francos, lo que hoy serían aproximadamente 7750 pesos argentinos.

La Auto-Fauteuil tuvo su apogeo en 1910, era principalmente adquirida por médicos, veterinarios, carteros, y más trabajadores rurales que debían transitar cortas distancias. Pero su producción se vio interrumpida en 1914, por la Primer Guerra Mundial. A pesar de ello, se colocó como el primer concepto de scooter de la historia.

En 1919, ABC Skootamota fabricó otro scooter “primitivo”, diseñado por Granville Bradshaw. Se trataba de un vehículo ágil con un motor monocilíndrico de 123 cc, que estaba ubicado sobre la rueda trasera, y funcionaba por cadena. Tuvo un breve éxito, hasta cesar su producción en 1922, no sin antes ser copiado por varios competidores.

Casi cien años después

Sin embargo, para muchos el primer scooter con todas las letras es el creado por la Gloucestershire Aircraft Company en Cheltenham, llamado Unibus. Fue en 1920, se equipaba con un motor de 270 cc, y una imagen muy parecida a los modelos más clásicos del segmento. Aunque sus creadores, traicionando las motos, lo vendían con la publicidad de the car on two wheels” o “el coche de dos ruedas”. Tuvo una vida de tan solo 5 años, con su elevado precio como principal motivo para terminar con su historia. Mientras que una década después nacería en Oakland, California, la Auto Glide, ideada por E. Foster Salsbury.

Pero como sabemos, su época dorada no sería hasta después de 1940. Más precisamente luego de 1945, cuando Enrico Piaggio encargaría a Corradino D’Ascanio la Vespa, y cuando Ferdinando Innocenti junto a Cesare Pallavicino realizasen la Lambretta. Ambos los scooters por excelencia, y los que lograron por fin la fama del concepto de dos ruedas y automóvil unidos.

En nuestro país, Siam sería la encargada de popularizar el modelo, con la Siambretta, construida bajo licencia de Lambretta, entre 1954 y 1967. Luego sería Zanella, en 1970, trabajando asociada a grupo Piaggio, fabricando diversas unidades de ciclomotores.

Continuar Leyendo

LAS MÁS LEIDAS