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Prevención

Vídeo: Pasó la barrera baja y salvó su vida de milagro

Un motociclista no se dio cuenta que estaba pasando el tren, quiso pasar la barrera baja, y fue arrollado. Se salvó de milagro, pero perdió la pierna izquierda.

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En las últimas horas se hizo viral el vídeo, grabado en el paso nivel de la Ruta 25 y Saavedra Lamas, frente a la estación provisoria de Villa Rosa, del tren Belgrano Norte, en la localidad de Pilar. Aunque hecho ocurrió el sábado pasado, aproximadamente a las 7:30 de la mañana.

En las imágenes se puede ver como varios vehículos están detenidos, frente a las barreras bajas, esperando que pase una formación ferroviaria. Cuando el tren comienza a pasar, un motociclista aparece, transitando por la mano contraria, e intenta cruzar, sin poder frenar a tiempo, termina siendo arrollado por el ferrocarril.

Según informó el sitio web PilarADiario, el motociclista que protagoniza el crudo vídeo se llama Damián Gauto, e iba manejando su Honda CG150 Titán. El joven de 25 años, fue asistido en el lugar y luego llevado por una ambulancia del SAME hacia el Hospital Sanguinetti de Pilar.

Si bien los profesionales médicos pudieron salvar su vida, el hombre perdió parte de la pierna izquierda (de la rodilla hacia abajo). Fue producto de la embestida del tren, que le arrancó la extremidad y lo hizo arrojó a varios metros de distancia.

Este es el vídeo (con imágenes sensibles):

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Especiales

Según un estudio, el motociclista es “el actor vial más temido”

Un informe, elaborada por una compañía de seguros y analizada por un grupo de antropólogos viales, señala que los motociclistas son los más temidos, y quienes más caos generan en el tránsito.

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Se llevó a cabo un estudio sobre la autopercepción de los argentinos como actores viales, se encuestaron 513 personas, divididas en 4 segmentos: conductores de autos, motos, ciclistas o peatones, sobre un rango etario de 18-50 años en hombres y mujeres. El estudio fue relevado y luego analizado por el grupo de especialistas. Según el mismo, el 90 % de los participantes consideró que los argentinos “manejan mal o muy mal”, sin embargo no admiten sus fallas al conducir. Por su parte, los motociclistas son los “más riesgos”, al mismo tiempo que son los que mejores se autoperciben.

Pablo Wright, antropólogo vial y miembro de Culturalia (los encargados del análisis), explicó el estudio: “La forma en que nos conducimos como usuarios de la vía pública es algo aprendido en un marco socio-histórico y estatal dado que, en nuestro caso, es el argentino”.

Autopercepción y percepción de los otros

El informe concluye, entre otros puntos, que:

  • El motociclista es “el actor vial más temido por todos, el que más casos y riesgos provoca en el tránsito”; se opinó que “pasan por donde quieren, incluso cuando estás doblando”. Al tiempo que aclara que “es el que mejor percepción tiene de sí mismo”; además acusan a automovilistas, colectiveros y demás que “no les importan los vehículos de tamaño menor» y “se creen superiores por estar arriba de un auto y andan siempre apurados», los cuestionan.
  • El ciclista “es el menos temido, pero el que porta mayor riesgo”, por no utilizar elementos de seguridad, así como por circular en espacios no autorizados, por ejemplo veredas y caminos por fuera de las bicisendas.
  • El automovilista, de todos los encuestados, “es el único que alcanza altos niveles de temor hacia sí mismo”, porque considera que existe un “fuerte cuestionamiento entre ellos”.
  • El peatón, por último, “se siente amenazado por todo lo que lleve ruedas”, aunque sus actitudes “representan una amenaza en especial para quienes circulan en dos ruedas”. Mientras que, cuando los otros actores perciben que el peatón se maneja incorrectamente, en lugar de aumentar la prudencia, los avasallan.

Otros datos arrojados

Según el informe el 90% de los encuestados cree que los argentinos manejan mal, al mismo tiempo que le echan la culpa al otro en caso de un incidente de tránsito. Porque no miden con la misma los errores propios y los ajenos, tal como se explica: “Observamos que aparecen espacios viales donde los actores seleccionados parecían no sentirse parte de un sistema de interacciones viales pautadas por las normas, o sea, parte de un juego colectivo, sino, por el contrario, como hechos individuales desgajados de todo contexto mayor. Y en este marco, la culpa la tienen siempre los ‘otros’, como una entidad asocial y anónima que amenaza nuestros desplazamientos viales”.

  • El uso del cinturón: el 15% piensa que no es necesario su uso todo el tiempo; es decir, depende por donde se transita (calle, avenida o ruta), y la distancia del trayecto. En autopistas y rutas el uso aumenta al 90%; solo un 50% exige colocarlo el asiento trasero.
  • El uso del casco: un 96% consideró que “salva vidas”, pero el 37% opina que es prescindible para los ciclistas, y más de un 15% lo considera innecesario.
    Consumo de alcohol: el 25% se mostró flexibilidad, “no pasa nada si tomás unos tragos antes de manejar”. Sin embargo, el 96% dijo que quien “maneja alcoholizado se pone en riesgo a sí mismo y a terceros”.
  • El uso del celular: “automovilistas un 67% asume que lo usa, y dentro de quienes lo utilizan, 11% para redes, 32% para hablar, 47% para ver apps de mensajería, 55% para escuchar música y 71% como GPS”. Mientras que un 50% de los motociclistas dijo desatender el entorno para mirar el dispositivo en los semáforos, el 33% se mantiene disponible a sus contactos mientras circula por las calles.

Para concluir, Wright considera: “A partir del conocimiento de estas prácticas viales y sus sentidos, que esta encuesta contribuye a visibilizar, podrán ser modificadas a partir de acciones pedagógicas tanto por parte del estado como del sector privado”. Y finaliza haciendo un paralelismo: “Así como se pudo transformar la conducta de los fumadores -compara-, es posible hacer que la gente tome conciencia y que se genera una responsabilidad colectiva en materia vial”.

Fotos: Luciano Thieberger

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Consejos

Mitos y verdades para superar un control de alcoholemia

Si bien estamos de acuerdo con que “si tomás no manejes”, muchos lo hacen igual. Por si fuera poco tratan de pasar los controles de alcoholemia con absurdos métodos, que no son más que mitos.

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Las campañas de concientización para que las personas no tomen alcohol antes de manejar se cuenta de a cientos; sin embargo los casos de conductores ebrios también son cientos, así como los accidentes que provocan.

Algunos luego de beber alcohol prefieren esquivar los controles de alcoholemia que se realizan en las calles de todo el país. Mientras que otros tienen “métodos” para evitar que el control de niveles de alcohol de positivo. Suelen pasarse de boca en boca, entre amigos o familiares, y no son más que mitos.

Algunas de las absurdas cosas que se recomiendan son:

– Hacer ejercicio y sudar para rebajar el alcohol.

– Masticar chicles, o comer caramelos mentolados u otras hierbas.

– Tomar caramelos u otros productos con azúcar.

– Masticar granos de café.

– Tomar aceite.

– Fumar de forma abundante.

– Consumir cocaína.

– Usar algún spray bucal.

– Beber mucha agua después de tomar alcohol.

– Comer clara de huevo.

– Tomar café.

– Comer limones.

– Tomar bebidas energéticas.

Todos estos métodos son completamente absurdos y no sirven para bajar los niveles de alcohol en sangre. Lo único que se puede hacer es esperar un largo tiempo antes de conducir, después de haber tomado poco alcohol. Es decir, si tomamos más de dos cervezas, por más que salgamos a correr 5km el control de alcoholemia va a ser positivo igual.

Niveles en Argentina

Esta claro que la alcoholemia es el volumen de alcohol que hay en sangre, y se mide en gramos de alcohol por cada litro de sangre, es decir g/l; así como su equivalente en aire espirado. En la ciudad de Buenos Aires el nivel de tolerancia en conductores de autos es de 0.5 g/l y para los motociclistas es 0.2 g/l; aunque para principiantes y profesionales la tolerancia se reduce a 0. Para tener en cuenta, los acompañantes en la moto también son sometido a la prueba y no deben dar más de 0,5 g/l.

Dos copas y media de vino o dos chops de cerveza equivalen pueden hacer llegar al máximo de tolerancia de 0,5 g/l. Principalmente porque no solo la cantidad de alcohol tiene que ver con el nivel, este cambia según la edad, el peso, la contextura, y demás. Por ejemplo los mayores de 65 y los menores de 18 años tienen menos tolerancia a las bebidas alcohólicas. Así como una persona muy delgada tendrá una tasa más alta que otro más robusto, incluso habiendo tomado lo mismo.

La clase de bebida también tiene implicancia ya que como mencionamos, no es lo mismo; las bebidas fermentadas (vino, cerveza,sidra, champán, vermú) tardan más en absorberse que las destiladas (whisky, vodka, tequila y demás). Infiere casi tanto como la cantidad de vasos y el porcentaje de alcohol que tiene cada bebida (se puede leer en las etiquetas de las botellas o latas).

Si el estómago está vacío el alcohol que pasa a la sangre es mayor, así como pasa de forma más rápida, porque es lo único que se está digiriendo. Además habrá que ver la velocidad con que se toma, porque mientras más rápido se ingiere más rápida será su absorción. Por eso es recomendable beber pausadamente e intercalar con agua u otras bebida sin alcohol.

Por último, la hora del día influye en la absorción de alcohol, como sucede al comer. La eliminación del alcohol será menor en la noche, por lo tanto si te emborrachas y te vas a dormir, podrías dar positivo en un control al día siguiente. Así que dormir algunas horas tampoco ayuda a bajar los niveles en sangre.

Pero recordá que lo mejor siempre es: si tomás, no manejes.

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Equipamiento

Te damos 5 razones para no usar casco abierto

El uso del casco no es solamente obligatorio por ley, también es un elemento que puede salvarnos la vida. Aunque en el amplio abanico de opciones, algunos no suelen proteger mucho, como el caso de los cascos abiertos. Te contamos sus desventajas.

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Antes que nada aclaramos que los cascos abiertos tienen sus beneficios, sobre todo en verano. Este tipo de cascos es más ligero y resulta más fresco para los días con mayores temperaturas. Además tiene un amplio rango de visión, si se lo compara con otros. Así como su tamaño suele ser menor, por lo que puede entrar mejor abajo del asiento de los scooter, o en cualquier bolso.

Sin embargo, este estilo de casco tiene muchas desventajas, la principal es la seguridad. Pero hay más, por eso vamos a nombrarte 5 razones para no elegir este tipo de casco.

1 – La protección

Como bien dijimos, los cascos abiertos dejan al descubierto gran parte del rostro, en particular la mandíbula. Si pensamos en un accidente, nuestra cara quedará muy expuesta a los golpes, que no solamente serán rasguños. Como demostración les dejamos un casco diseñado por ICON, que muestra los porcentajes de impacto en las diferentes zonas del casco. Se ve claramente como figura en la parte de la mentonera el 40%.

2 – Sin pantalla, menos protección

También existen los cascos abiertos que no tienen pantalla, es decir carecen de protección en la parte de los ojos. Esto no solamente tiene consecuencias en una posible caída, sino que cuando vamos andando deja al descubierto los ojos, a merced del polvo, tierra, o cualquier cosa que este volando. Habrá que usar sí o sí unos lentes, y pueden dañarnos en caso de accidente si es que se rompen.

3 – Mayor peligro

Este estilo de casco además puede resultar más peligroso en caso de accidente si nos deslizamos por el asfalto. ¿Por qué? Un casco integral desliza mejor en el asfalto, y no es el caso de uno abierto. Puede engancharse y provocarnos daño cervical, igual que si usásemos un casco modular con la parte de abajo hacia arriba.

4 – El ruido

El casco también ayuda al aislamiento de nuestros oídos, pero en el caso de los abiertos no es así, por su diseño. El ruido del viento entra, provocando una molestia mayor que si usáramos un casco integral. Esto es producto de su configuración, que es menos aerodinámica.

5 – No culpes a la lluvia

Pensemos que vamos con la moto y empieza a llover. Esa sensación de fresco en el verano, se convertirá en una pesadilla. De por sí alguno no quieren manejar cuando llueve, porque el agua es molesta, pero con un casco abierto resulta mucho peor, porque no tenemos protección en toda la cabeza. Por si eso fuera poco, con lentes podemos perder más la visibilidad, así como las gotas pueden lastimarnos el resto de la cara.

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