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La KTM RC8R convertida en café-racer

Llega desde Grecia esta exquisita creación de DNA Filter’s, la KTM DCR-017, o “The Brain Eraser”. Hecha especialmente para comercializar el filtro, lleva la simplicidad como marca, sin perder el lado radical.

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Llega desde Grecia esta exquisita creación de DNA Filter’s, la KTM DCR-017, o “The Brain Eraser”. Hecha especialmente para comercializar el filtro, lleva la simplicidad como marca, sin perder el lado radical.

El trabajo de la casa griega llevó casi un año, porque la KTM RC8R fue comprada en diciembre del año pasado y presentada hace días en el EICMA de Milán. Detrás de la idea está la familia Nikolaidis, más precisamente el CEO y fundador, Dino, y su hijo e ingeniero de DNA, Marios. Entre ambos lograron que la moto austriaca se vea como una perfecta café-racer, que se para de manos con una potencia de 186cv en su motor modificado.

El despojo de las partes

Al adquirir la KTM vieron el lado positivo en la carencia de sistemas eléctricos, por ende de cables para esconder debajo de las piezas. Principalmente porque la idea de ambos era “imitar el estilo de los años 70 y 80. DCR017 debía ser solo un cuadro, motor y ruedas, con un reloj analógico, sin cubiertas de plástico y sin fibra de carbono”. No se equivocaron al conseguir la máquina, según las propias palabras de Nikolaidis padre “Necesitábamos un marco de enrejado tubular y cuando vimos el RC8 desnudo, nos sorprendió el marco de acero mínimo y hermoso.

Dino fue el encargado de realizar el trabajo de la parte delantera, además del tanque, mientras que Marios se hizo cargo del asiento trasero, el área debajo del asiento y el bastidor auxiliar a medida. Teniendo siempre la premisa del minimalismo y la moto desprovista de todo lo que no fuese estrictamente necesario.

El resultado final

El objetivo oculto detrás de la máquina es vender el filtro de aire que fabrican en DNA, en este caso el nuevo MK3 Stage 3, que está a la vista, sobresaliendo en la parte de arriba del tanque. Para ello construyeron esta moto tan al desnudo, no sin colocar una capa transparente de antioxidante a las piezas, para evitar preocupaciones futuras en el aluminio.

En la parte delantera se destacada el faro de LED con borde naranja que da un toque especial, y que está provisto con un sensor de inclinación, para que la luz se dirija específicamente a dónde va la moto. Llaman la atención también el acabado perfecto del colín, y la joroba que guarda la batería, los relés, la caja de fusibles y parte del arnés de cableado.

Como les parecía que las prestaciones de la RC8R eran pocas, se decidieron por colocar el kit de KTM para SBK. Por si fuera poco, cuenta con sistema de escape de titanio de Akrapovic, con cabezales Evolution de Akra, embrague anti-rebote, cambio rápido, y tanto amortiguador como frenos renovados. El resultado de las 400 horas de trabajo es una moto de 186cv, que mueve 159 kilos, y muestra con orgullo el logo de DNA.

 

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