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5 motos eléctricas asombrosas

Hace años que surgió la idea de pasar de combustible a electricidad por los múltiples beneficios para el medio ambiente.

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Hace años que surgió la idea de pasar de combustible a electricidad por los múltiples beneficios para el medio ambiente. Pero en el campo del motociclismo la energía eléctrica se acompañó de proyectos que muchas veces llevaron al fracaso o que tenían diseños tan futuristas que parecían salidas de Tron y no cumplían con la velocidad y las actitudes para llevar el mote de potentes. Te presentamos los modelos que demuestran que la tendencia está cambiando y las nuevas propuestas se ven mucho mejor que las antecesoras, además que son poderosas como cualquier moto a combustible. 

ZERO S Y SR

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Zero Motorcycles es para muchos el líder del sector de las dos ruedas eléctricas; comenzó el arduo camino en 2006, para poner sus primeros modelos en las vitrinas en 2010. La Zero S y SR son dos insignias actualmente en la marca.

La S marca 250 km como límite de autonomía, pero puede elevarse a 325 km si se agrega el Power Tank, para sumar 2,8 kWh. Este plus enérgico cuesta € 3.000, algo que se debe pensar seriamente. Pero la realidad es que en una velocidad promedio de 110km por hora la batería no dura más de 160km, algo que no pasaría si se la usa para ir por calles urbanas. Las cifras que manejan la S y la SR son de 69cv de potencia y 146Nm de par motor. Su precio de €12.700 la muestra accesible para el mercado europeo.

ALTA MOTORS RED SHIFT

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Alta Motors es uno de los fabricantes de motos eléctricas más reconocido, la casa norteamericana se centra en un público determinado, los amantes del motocross. Desde San Francisco sacaron las RedShift, las hermanas que se las traen, la MX y la SM.

La MX es una motocross que alcanza los 40cv de potencia y un par de 162Nm, lo más parecido a una 250cc. Logró un increíble cuarto puesto en la Red Bull Straight Rhythm, carrera en la que compitió contra sus colegas de gasolina, todas de marcas oficiales y pilotadas por los mejores corredores del momento. La SM es una supermotard para ser usada en la ciudad, vendría a ser algo así como la MX patentable. Lo especial de ambas es que han revolucionado el sector dadas sus prestaciones, específicamente el motor, que, además de lo mencionado, acelera de 0 a 100km en 3,3 segundos y llega a los 130km por hora. El peso que tiene es uno de los puntos a favor, 121kg la MX y 128kg la SM, el precio es de € 14.000 y € 14.500, respectivamente. 

ENERGICA EVA

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Energica EVA es una naked de altas prestaciones, que comparte fabricante con otras dos bestias eléctricas, la EGO y la EGO 45. Esta moto puede alcanzar 95cv de potencia y un par motor de 170Nm. La batería de 11,7kWh tiene una autonomía de 140 kilómetros, eso si la usas a altas velocidades, si la usas en modo urbano puede durar 160km, o podrías elegir el modo ECO que llega a 200 km. No supera los 200km por hora, pero puede acelerar de 0 a 100 en menos de tres segundos.

En la parte ciclo cuenta con una suspensión made in Marzocchi, con posibilidad de cambio a la marca Öhlins si se lo prefiere. Cuenta con asistente para estacionar, con marcha atrás. La parte mala es el peso, unos 270 kilos que son un poco difíciles de manejar. Está a la venta en el mercado europeo por € 25.400, un precio bastante alto. 

LIGHTNING LS-218

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Desde Lightning dicen haber fabricado la moto eléctrica más potente jamás producida en serie. La LS-218 llega a los 200cv de potencia y rompe todo límite con un par motor de 227Nm. Esa cifra la marcó en la Pikes Peak de 2013, pilotada por Carlin Dunne, cuando le sacó más de 20 segundos a la Ducati MTS 1200. Esto sucedió por pura física, un motor de combustible pierde potencia a medida que sube, caso contrario el de uno eléctrico, que no importa la altura seguirá dando lo mismo.

En unas pruebas realizadas en Bonneville llegó a correr a 350km por hora. La autonomía de sus baterías es de 160 km si se va a altas velocidades, pero en uso combinado puede durar 240 km. Esta Superbike tiene como precio base €36.500 y va subiendo según el pack que se elija, va con baterías de los 12 hasta los 20kWh. 

SAROLÉA MANX7

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La Saroléa MANX7 es la heredera de la SP7, que nació hace ya cuatro años. Participó varias veces en el TT de la Isla de Man, en la categoría Zero, en 2014 logró una media de 150km por hora, en 2015 fue un poco mejor y llegó a 107km por hora. Por el momento no está disponible para recorrer las calles, pero si llegara a fabricar en serie para el público marcaría sin dudas un quiebre en el mercado de motos eléctricas y se quedaría con el trono de la más potente de todas.

El par motor que alcanza la MANX7 es de 900Nm, una cifra descomunal si la comparamos con sus pares a combustible. Sería una Superbike con todas las letras y dejaría boquiabierto a más de un desprevenido. La autonomía, que suele ser un problema por las baterías, es de 300km, que no es para nada poca cosa, además tiene frenada regenerativa y sistema de carga rápida, llegando al 90% en sólo 25 minutos. Lleva suspensión delantera Öhlins FGR 300 y atrás TTX, con un basculante y chasis monocasco ambos de fibra de carbono.

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1 Comentario

1 Comentario

  1. cesar

    3 febrero, 2018 at 12:47 pm

    les faltó un desarrollo argentino: la Voltu

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Colonel Butterscotch: la Suzuki Bandit 1200 de Icon 1000

Icon 1000 decidió unir a sus tropas a una Suzuki Bandit 1200 de 1999, para ello la transformó y renombró como “Colonel Butterscotch”, una exquisita custom café racer retro.

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La gente de Icon 1000, firma que se dedica a la indumentaria retro y la customización, tomó una maltrecha Suzuki Bandit 1200 de 1999 y la convirtió en eso que vemos en las fotografías. Exactamente el proyecto se basó en reinventar la motocicleta para volverla a la vida, pero bajo el nombre de Colonel Butterscotch o Coronel Caramelo. Aclaración: butterscotch es una golosina que se hace a base de azúcar negra y mantequilla de maní, muy común en EEUU e Inglaterra. Su color es amarillento, igual que esta personalización.

Reinventar para ganar

El espíritu deportivo del ejemplar se inspira, según su creador, Kurt Walter, en que “cualquiera puede ganar, pero los verdaderos ganadores se definen por su capacidad de perder y recuperarse lo suficiente como para volver a correr”. Ya que la máquina que sirvió como base estaba prácticamente destruida después de un accidente. También, a causa de eso quedan muy pocos elementos de la original en esta reconstrucción.

El motor es el mismo que el de la Suzuki Bandit 1200, un tetracilíndrico que llega a los 100 cv de potencia. Pero fue actualizado con diferentes piezas, como los carburadores Mikuni y filtros K&N. Además el escape 2-2, con una salida lateral y otra abajo del colín, que tiene nuevos silenciadores, para emitir menos gases.

Al salir del taller de Portland, Oregon, la Colonel Butterscotch, se vistió de amarillo con blanco, más unas calcomanías para acentuar su costado vintage. Así como sumó suspensiones nuevas, una horquilla regulable, proveniente de una Triumph Daytona, dos amortiguadores ajustables Nitron hechos a medida, y un basculante de aleación de aluminio heredado de una Kawasaki ZRX1200.

Para seguir la línea estética se le colocaron las llantas de aluminio Comstars de una Honda VF1000R, con neumáticos Avon, 16 pulgadas en la delantera y 17 en trasera. Por supuesto, Icon realizó a medida para completar el estilo retro, una cúpula con dos faros, un tanque de combustible, el colín, y el semicarenado.

Bastaron seis meses para que la Suzuki Bandit 1200, que había terminado perjudicada por accidente, resurgiera de sus cenizas para transformarse en la excelente Colonel Butterscotch, lista para dominar cualquier pista.

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La Böhmerland: no todo tiempo pasado fue mejor

Para quien desconoce este modelo, podría llamarle la atención la elección de colores o el diseño. Si es más observador, se fijará en su mecánica. Pero sus extrañezas van mucho más allá.

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Dentro de la historia de la industria de las motocicletas, en su mayoría vemos fábricas que quebraron después de la Primer Guerra Mundial o la Segunda; por el claro contexto que suscitaron ambos hechos. En el caso de la Böhmerland Motorcycle Company, hablamos de una empresa que vivió justamente entre esos dos hitos bélicos.

De rarezas y algo más

Esta compañía de Checoslovaquia comenzó a producir en 1924, realizó los modelos más extraños del mercado hasta su cierre, en 1936, después de la ocupación alemana al inicio de la Segunda Guerra. Uno de los ejemplares más conocidos hechos por marca fue la moto más distancia entre ejes, nada menos que 3.2 metros.

El diseñador de las extravagantes máquinas era Albin Hugo Leibish, un mecánico de motocicletas que tenía demasiada imaginación. Además contaba con la ayuda del piloto Alfred Hielle, que costeaba las creaciones de la firma, que se caracterizaban principalmente por su tamaño alargado.

La Böhmerland lucía un gran bastidor de acero, donde se alojaba el motor monocilíndrico de 598 cc, OHV, su potencia era de 16 cv, que alcanzaba a las 4.000 revoluciones. El primer ejemplar fue un prototipo construido en 1922, y comenzó a producirse en serie tres años después. En el mismo momento de la inauguración de la fábrica se presentó el modelo con sus tres versiones: Sport, con dos asientos; Touren, con tres; y Langtouren, con cuatro.

En Checoslovaquia se la conocía como “Cechie”, y sus características insólitas eran varias, por ejemplo que en su construcción trabajaban 20 personas. Además el chasis era dúplex, tenía barras tubulares de refuerzo tanto de forma vertical como horizontal. Por supuesto, era muy resistente, y así como entraba el propulsor, por encima podían subirse hasta tres personas (una sobre la rueda trasera). Aunque no conforme con tener espacio para tres, también tenías posibilidad de sumar un sidecar para sentar a uno más.

Por si esto puede parecer poco, esta extraña motocicleta estaba equipada con llantas de aluminio fundido (50 años de que se hiciera popular), y calzaban unos neumáticos de ¡27 pulgadas! A parte, para que funcione semejante máquina se necesitaba un lugar para depositar el combustible, no conforme con un tanque, tenía 3 cilindros, cada uno de 5 litros. Dos de ellos se situaron a los costados del segundo asiento, y otro más abajo del chasis.

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La eterna historia del scooter, de 1902 a la actualidad

Incluso antes de que existiera la denominación scooter para un vehículo de dos ruedas, el concepto ya había nacido. Siempre con un mismo fin, pero con incontables transformaciones a través del tiempo.

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La gran mayoría considera al Unibus el primer scooter de la industria, pero para encontrar el verdadero origen debemos remontarnos a 1902. Es en año que comienza la historia de este tipo de motovehículo que se hizo popular recién después de la década del 50.

Los inicios olvidados

En la Francia de principio del siglo XX, más precisamente en la ciudad de Blois, George Gautier ideó una motocicleta que tenía como objetivo emular la comodidad de un vehículo. Así nació la Auto-Fauteuil, o en su traducción “auto butaca”. Era lo que hoy se conoce como scooter, con un motor de dos velocidades y caño de escape con silenciador. Costaba unos 1200 francos, lo que hoy serían aproximadamente 7750 pesos argentinos.

La Auto-Fauteuil tuvo su apogeo en 1910, era principalmente adquirida por médicos, veterinarios, carteros, y más trabajadores rurales que debían transitar cortas distancias. Pero su producción se vio interrumpida en 1914, por la Primer Guerra Mundial. A pesar de ello, se colocó como el primer concepto de scooter de la historia.

En 1919, ABC Skootamota fabricó otro scooter “primitivo”, diseñado por Granville Bradshaw. Se trataba de un vehículo ágil con un motor monocilíndrico de 123 cc, que estaba ubicado sobre la rueda trasera, y funcionaba por cadena. Tuvo un breve éxito, hasta cesar su producción en 1922, no sin antes ser copiado por varios competidores.

Casi cien años después

Sin embargo, para muchos el primer scooter con todas las letras es el creado por la Gloucestershire Aircraft Company en Cheltenham, llamado Unibus. Fue en 1920, se equipaba con un motor de 270 cc, y una imagen muy parecida a los modelos más clásicos del segmento. Aunque sus creadores, traicionando las motos, lo vendían con la publicidad de the car on two wheels” o “el coche de dos ruedas”. Tuvo una vida de tan solo 5 años, con su elevado precio como principal motivo para terminar con su historia. Mientras que una década después nacería en Oakland, California, la Auto Glide, ideada por E. Foster Salsbury.

Pero como sabemos, su época dorada no sería hasta después de 1940. Más precisamente luego de 1945, cuando Enrico Piaggio encargaría a Corradino D’Ascanio la Vespa, y cuando Ferdinando Innocenti junto a Cesare Pallavicino realizasen la Lambretta. Ambos los scooters por excelencia, y los que lograron por fin la fama del concepto de dos ruedas y automóvil unidos.

En nuestro país, Siam sería la encargada de popularizar el modelo, con la Siambretta, construida bajo licencia de Lambretta, entre 1954 y 1967. Luego sería Zanella, en 1970, trabajando asociada a grupo Piaggio, fabricando diversas unidades de ciclomotores.

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