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Cinco marcas de motos que dejaron de existir

Así como hay firmas de motocicletas que parecen eternas, como Royal Enfield, y otras con largas vidas de éxitos o fracasos. También hay algunas que quedaron extintas hace décadas, dejando un vacío en la historia de las dos ruedas.

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Así como hay firmas de motocicletas que parecen eternas, como Royal Enfield, y otras con largas vidas de éxitos o fracasos. También hay algunas que quedaron extintas hace décadas, dejando un vacío en la historia de las dos ruedas.

Si bien esta lista podría ser mucho más larga, hablaremos solamente de cinco marcas internacionales, dejando otras en el tintero para más adelante. Por las argentinas no se preocupen, tendrán su lugar especial.

BSA

Las siglas de “Birmingham Small Arms Company”, empresa de origen británico que en un principio fabricaba armamentos, pero luego se metería en la industria automotriz. En 1909 realizó su primer prototipo de dos ruedas; dos años antes lo había hecho con un auto.

509 Marcas Desaparecidas BSA

En 1910 fue cuando lanzó su primer modelo a las calles, en 1915 sería dejado en el olvido para dar lugar a la Flat Tank o tanque chato. Para la siguiente década tendría su segundo ejemplar la Model E, con motor de bicilíndrico en V, de 771 cc, que se vendió por 20 años. Luego entraría al segmento de las deportivas, antes de que termine la década del 20. En 1933 nace la famosa serie Star, que se convirtió en una denominación significativa para BSA, siendo la más reconocida la Gold Star (1939).

La Segunda Guerra Mundial haría que la fábrica comenzará a producir modelos especiales para las fuerzas armadas de Gran Bretaña. Llegaron a construir en esa época 126 000 unidades para el ejército. Una vez terminado el periodo bélico vendrían los éxitos deportivos internacionales.

Pero BSA sucumbió ante el poder de las marcas japonesas, que llegaron al mercado europeo para destronar a todas las empresas. Sumado a una crisis en 1970 fueron el golpe final a la firma, aunque su nombre sería comprado y utilizado en varias ocasiones por distintas casas de motos.

509 Marcas Desaparecidas Laverda

Laverda

La fábrica italiana comenzó produciendo máquinas agrícolas, que aún hoy continúan existiendo y actualizándose. En 1946, Francesco Laverda, el nieto del fundador, dio el puntapié inicial para entrar al negocio de las dos ruedas. Fiel al estilo de Italia, la firma fabricaba verdaderas motocicletas puras sangre, con modelos deportivos que cosecharon varios laureles en competición con el color naranja como representación.

Sin dudas el modelo insignia de Laverda es la SFC 750, que nació en 1971, con un diseño atrevido, como todas las motos de la fábrica. Aunque en la parte mecánica no estaba a la altura de otras de su especia, algo que se daba en varios ejemplares de la marca. Otra leyenda italiana es la V6 de 1000cc, nacida en 1977, que llegó a marcar la impresionante velocidad de 283 Km/h en los entrenamientos del Bol D’or de 1978.

En 1985, la marca cesó sus actividades en las plantas de producción, aunque luego los diferentes dueños intentaron relanzar Laverda, sin éxito. Hasta que fue comprada por Grupo Piaggio que no volvió a realizar ninguna actividad con el nombre de la firma.

509 Marcas Desaparecidas MZ

MZ

Siglas de Motorradwerk Zschopau o Fábrica de Motocicletas Zschopau (en español), nació en 1956, aunque en realidad debería decirse que cambió su nombre en ese año. Porque MZ es la heredera de la mítica DKW, que desaparecería después de la Segunda Guerra Mundial, sin primero no pasar por la denominación IFA.

Con este nombre la empresa vuelve a tener cierto éxito, pero no comparable con el conseguido con la mítica RT 125 de DKW. Lo cierto es que en 1962 se lanzan las ES 125/150. Que hasta 2004 fue el modelo más producido en la industria alemana, así como la primera moto con un faro asimétrico para las luces cortas.

Para 1983 MZ alcanza la cifra de dos millones de unidades fabricadas, pero años más tarde, con la caída del muro de Berlín ve bajar sus ventas con la entrada de nuevas marcas al mercado. Sin embargo su existencia se extiende hasta el 2008, luego de pasar por una empresa turca y una india, terminando con más de 80 años de historia.

509 Marcas Desaparecidas NSU

NSU

También denominada como NSU Motorenwerke AG, empezó su vida en 1873 como una firma de máquina para tejer, a comienzo del siglo XIX fue clave en la fabricación de las primeras motocicletas alemanas. En 1901 lanzó su modelo debut, una monocilíndrica de 211 cc, y poco después saldría al mercado el primer auto.

Su crecimiento no para aún con las Guerras Mundiales, donde realizaron ejemplares para el ejército germano, como Tipo HK 101. Para 1930 ya tenía éxito en todo el mundo gracias a la 501 T y su versión de Lujo, la 501 L. Para la década del 50 NSU se transformaría en la fábrica más importante de la industria de las dos ruedas a nivel mundial, con la Lambretta (producidas bajo licencia de la marca italiana) y la Max 251 OSB como estandartes. En esa misma época y también en los 60, lograría varios triunfos en diversas competiciones internacionales.

Pero la compañía daría un vuelco hacia la producción de automóviles, dejando de lado las motos. Finalizaron la fabricación de los modelos en 1963, y años más tarde también terminaron la línea de coches, para unirse a Audi.

509 Marcas Desaparecidas Zündapp

Zündapp

Otra a alemana más, fundada en 1917 en Núremberg, debe su nombre a la abreviación de Zünder Apparatebau o Fábrica de mecanismos de encendido. Finalizó su historia en 1984, al ser vendida a una empresa china que cambió el nombre a Xun-da, y con ello desapareció la marca.

Comenzó a fabricar motos después de terminada la Primera Guerra Mundial, ya que se dedicaban íntegramente a producir módulos de encendido para explosivos. Con la derrota debieron diversificar sus productos. Tuvo su primer éxito en 1921, con la Z22, una moto simple, de fácil manejo.

Para la década del 30 empezaron con la serie K, las más reconocidas. Pero en la siguiente década dedicaron su producción al ejército alemán, para el que fabricaron su más famoso modelo, la KS 750, con sidecar y un sitio específico para llevar la ametralladora. Es quizá la moto más reconocida del Segunda Guerra, junto a las Harley y BMW.

Más tarde cambiaría su foco a motocicletas más pequeñas, con la Bella como estandarte; también debieron ampliar el panorama a otros artefactos. Siendo la KS 601 la última “gigante” de Zündapp, fabricada en 1958. Pero poco a poco las ventas fueron cayendo, hasta que la firma presentó quiebra en 1984 y fue absorbida por Tjian Jin, que no siguió con la producción pesé a haberlo intentando.

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Colonel Butterscotch: la Suzuki Bandit 1200 de Icon 1000

Icon 1000 decidió unir a sus tropas a una Suzuki Bandit 1200 de 1999, para ello la transformó y renombró como “Colonel Butterscotch”, una exquisita custom café racer retro.

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La gente de Icon 1000, firma que se dedica a la indumentaria retro y la customización, tomó una maltrecha Suzuki Bandit 1200 de 1999 y la convirtió en eso que vemos en las fotografías. Exactamente el proyecto se basó en reinventar la motocicleta para volverla a la vida, pero bajo el nombre de Colonel Butterscotch o Coronel Caramelo. Aclaración: butterscotch es una golosina que se hace a base de azúcar negra y mantequilla de maní, muy común en EEUU e Inglaterra. Su color es amarillento, igual que esta personalización.

Reinventar para ganar

El espíritu deportivo del ejemplar se inspira, según su creador, Kurt Walter, en que “cualquiera puede ganar, pero los verdaderos ganadores se definen por su capacidad de perder y recuperarse lo suficiente como para volver a correr”. Ya que la máquina que sirvió como base estaba prácticamente destruida después de un accidente. También, a causa de eso quedan muy pocos elementos de la original en esta reconstrucción.

El motor es el mismo que el de la Suzuki Bandit 1200, un tetracilíndrico que llega a los 100 cv de potencia. Pero fue actualizado con diferentes piezas, como los carburadores Mikuni y filtros K&N. Además el escape 2-2, con una salida lateral y otra abajo del colín, que tiene nuevos silenciadores, para emitir menos gases.

Al salir del taller de Portland, Oregon, la Colonel Butterscotch, se vistió de amarillo con blanco, más unas calcomanías para acentuar su costado vintage. Así como sumó suspensiones nuevas, una horquilla regulable, proveniente de una Triumph Daytona, dos amortiguadores ajustables Nitron hechos a medida, y un basculante de aleación de aluminio heredado de una Kawasaki ZRX1200.

Para seguir la línea estética se le colocaron las llantas de aluminio Comstars de una Honda VF1000R, con neumáticos Avon, 16 pulgadas en la delantera y 17 en trasera. Por supuesto, Icon realizó a medida para completar el estilo retro, una cúpula con dos faros, un tanque de combustible, el colín, y el semicarenado.

Bastaron seis meses para que la Suzuki Bandit 1200, que había terminado perjudicada por accidente, resurgiera de sus cenizas para transformarse en la excelente Colonel Butterscotch, lista para dominar cualquier pista.

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La Böhmerland: no todo tiempo pasado fue mejor

Para quien desconoce este modelo, podría llamarle la atención la elección de colores o el diseño. Si es más observador, se fijará en su mecánica. Pero sus extrañezas van mucho más allá.

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Dentro de la historia de la industria de las motocicletas, en su mayoría vemos fábricas que quebraron después de la Primer Guerra Mundial o la Segunda; por el claro contexto que suscitaron ambos hechos. En el caso de la Böhmerland Motorcycle Company, hablamos de una empresa que vivió justamente entre esos dos hitos bélicos.

De rarezas y algo más

Esta compañía de Checoslovaquia comenzó a producir en 1924, realizó los modelos más extraños del mercado hasta su cierre, en 1936, después de la ocupación alemana al inicio de la Segunda Guerra. Uno de los ejemplares más conocidos hechos por marca fue la moto más distancia entre ejes, nada menos que 3.2 metros.

El diseñador de las extravagantes máquinas era Albin Hugo Leibish, un mecánico de motocicletas que tenía demasiada imaginación. Además contaba con la ayuda del piloto Alfred Hielle, que costeaba las creaciones de la firma, que se caracterizaban principalmente por su tamaño alargado.

La Böhmerland lucía un gran bastidor de acero, donde se alojaba el motor monocilíndrico de 598 cc, OHV, su potencia era de 16 cv, que alcanzaba a las 4.000 revoluciones. El primer ejemplar fue un prototipo construido en 1922, y comenzó a producirse en serie tres años después. En el mismo momento de la inauguración de la fábrica se presentó el modelo con sus tres versiones: Sport, con dos asientos; Touren, con tres; y Langtouren, con cuatro.

En Checoslovaquia se la conocía como “Cechie”, y sus características insólitas eran varias, por ejemplo que en su construcción trabajaban 20 personas. Además el chasis era dúplex, tenía barras tubulares de refuerzo tanto de forma vertical como horizontal. Por supuesto, era muy resistente, y así como entraba el propulsor, por encima podían subirse hasta tres personas (una sobre la rueda trasera). Aunque no conforme con tener espacio para tres, también tenías posibilidad de sumar un sidecar para sentar a uno más.

Por si esto puede parecer poco, esta extraña motocicleta estaba equipada con llantas de aluminio fundido (50 años de que se hiciera popular), y calzaban unos neumáticos de ¡27 pulgadas! A parte, para que funcione semejante máquina se necesitaba un lugar para depositar el combustible, no conforme con un tanque, tenía 3 cilindros, cada uno de 5 litros. Dos de ellos se situaron a los costados del segundo asiento, y otro más abajo del chasis.

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La eterna historia del scooter, de 1902 a la actualidad

Incluso antes de que existiera la denominación scooter para un vehículo de dos ruedas, el concepto ya había nacido. Siempre con un mismo fin, pero con incontables transformaciones a través del tiempo.

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La gran mayoría considera al Unibus el primer scooter de la industria, pero para encontrar el verdadero origen debemos remontarnos a 1902. Es en año que comienza la historia de este tipo de motovehículo que se hizo popular recién después de la década del 50.

Los inicios olvidados

En la Francia de principio del siglo XX, más precisamente en la ciudad de Blois, George Gautier ideó una motocicleta que tenía como objetivo emular la comodidad de un vehículo. Así nació la Auto-Fauteuil, o en su traducción “auto butaca”. Era lo que hoy se conoce como scooter, con un motor de dos velocidades y caño de escape con silenciador. Costaba unos 1200 francos, lo que hoy serían aproximadamente 7750 pesos argentinos.

La Auto-Fauteuil tuvo su apogeo en 1910, era principalmente adquirida por médicos, veterinarios, carteros, y más trabajadores rurales que debían transitar cortas distancias. Pero su producción se vio interrumpida en 1914, por la Primer Guerra Mundial. A pesar de ello, se colocó como el primer concepto de scooter de la historia.

En 1919, ABC Skootamota fabricó otro scooter “primitivo”, diseñado por Granville Bradshaw. Se trataba de un vehículo ágil con un motor monocilíndrico de 123 cc, que estaba ubicado sobre la rueda trasera, y funcionaba por cadena. Tuvo un breve éxito, hasta cesar su producción en 1922, no sin antes ser copiado por varios competidores.

Casi cien años después

Sin embargo, para muchos el primer scooter con todas las letras es el creado por la Gloucestershire Aircraft Company en Cheltenham, llamado Unibus. Fue en 1920, se equipaba con un motor de 270 cc, y una imagen muy parecida a los modelos más clásicos del segmento. Aunque sus creadores, traicionando las motos, lo vendían con la publicidad de the car on two wheels” o “el coche de dos ruedas”. Tuvo una vida de tan solo 5 años, con su elevado precio como principal motivo para terminar con su historia. Mientras que una década después nacería en Oakland, California, la Auto Glide, ideada por E. Foster Salsbury.

Pero como sabemos, su época dorada no sería hasta después de 1940. Más precisamente luego de 1945, cuando Enrico Piaggio encargaría a Corradino D’Ascanio la Vespa, y cuando Ferdinando Innocenti junto a Cesare Pallavicino realizasen la Lambretta. Ambos los scooters por excelencia, y los que lograron por fin la fama del concepto de dos ruedas y automóvil unidos.

En nuestro país, Siam sería la encargada de popularizar el modelo, con la Siambretta, construida bajo licencia de Lambretta, entre 1954 y 1967. Luego sería Zanella, en 1970, trabajando asociada a grupo Piaggio, fabricando diversas unidades de ciclomotores.

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