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Desde Córdoba (Argentina) hasta Cordova (Alaska)

«¿Cuál es el punto de estar vivo si al menos no se trata de hacer algo extraordinario?». Efrain, un joven cordobés, se lo preguntó y se respondió encarando un viaje en moto recorriendo América.

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«¿Cuál es el punto de estar vivo si no se trata de hacer algo extraordinario?». Efrain, un joven cordobés, se lo preguntó y se respondió encarando un viaje en moto recorriendo América.

Efrain Ardini tiene 36 años y desde pequeño tenía algo claro: conocer el mundo. Durante su adolescencia comenzó a definir que el viaje sería en moto y cuando vio la noticia en TV de que Emilio Scotto había regresado a Argentina luego de su viaje en moto de 10 años por el mundo, empezó a organizarlo.

Hoy ese sueño de niño, que había quedado de lado por obligaciones del sistema, resurgió con mucha fuerza y ya lleva 5 meses llevándose a cabo. Efrain va casi por la mitad del recorrido y cuenta a Gente de Moto que fue como «un llamado interior, un llamado de la ruta. Al punto que fue imposible no escucharlo, porque al no hacerlo era renunciar a la vida misma«.

La compañera

La imprescindible en esta odisea es una Yamaha Fazer 800 que lo acompaña hace 4 años. Está equipada con 3 baúles: Dos laterales de 22 litros y uno superior de 47 litros. Al ser consultado sobre la elección de este modelo, explicó: «Es la moto con la que más me divierto. Amo las motos deportivas japonesas de 4 cilindros desde pequeño y por eso elegí ésta para el viaje y no una más apta para estos viajes. Viajo con poco equipaje y a medida que avanzo voy prescindiendo más del equipaje, cada vez llevo menos cosas. Me voy dando cuenta de que lo que necesito lo encuentro en el camino. Viajar con la moto descargada me permite disfrutar mejor del comportamiento deportivo de la moto en los caminos sinuosos. No me gusta la idea de convertir la moto en un transporte de carga porque se pierde la esencia de la conducción.»

Efrain ahorró dinero para concretar este viaje y además trabaja freelance como traductor, lo que le permite trabajar desde cualquier lugar del mundo. Actualmente se encuentra en Colombia y, sobre su estadía en el país, detalla: «no tengo un tiempo fijo, depende más bien de si me agrada el lugar o no. Trato de evitar las ciudades grandes, me siento mas cómodo en los lugares poco poblados o rodeados de mucha naturaleza. Igualmente tuve que pasar por ciudades como La Paz o Lima, donde el tráfico caótico me hizo recordar porque amo la naturaleza y disfrutar más de los lugares tranquilos.«

Este joven cordobés no tiene fecha de regreso, lo único definido es llegar a Alaska, disfrutar cada paisaje y nutrirse de distintas personas y experiencias que el camino le propone.

Para seguir el viaje y las anécdotas de Efrain podes seguirlo acá.

Desde Gente de Moto le deseamos buenas rutas y confirmamos, una vez más, que cuando hay pasión las distancias se acortan.

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2 Comentarios

2 Comments

  1. Leo Labat

    28 junio, 2018 at 5:07 pm

    Tengo moto desde el año 77 mi primera fue una Yamaha RD 400. 2T. Y desde ese momento pase x varias, d alta cilindradas. Con el correr de los años tuve la esperanza de hacer algún viaje. En este momento dispongo d una Twitter 0 km p/tal fin. Espero pronto poder lograrlo !! Atte Leo

  2. Ricardo

    12 julio, 2018 at 8:27 pm

    Muy buenas historias

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Cuatro mujeres, prototipos Vespa eléctricas, y una carrera de resistencia

El equipo We Are Vespark entró en la historia al ser el primer y único team en competir con unidades eléctricas en la Vespa The Resistance 2019. Por si fuese poco, se formó con cuatro mujeres.

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Quizá para muchos sea desconocida pero la Vespa The Resistance es la carrera de scooters más importante de Europa. En la edición 2019 participaron más de 300 pilotos, en 63 equipos de diferentes nacionalidades. La competición consta de 24 horas de carrera interrumpidas, donde solamente se permite parar en boxes para cambiar de piloto o repostar combustible. Este año se disputó en el en el Circuito Internacional de Zuera, Zaragoza, España.

Allí se anotó el team We Are Vespark, equipo conformado por cuatro mujeres, siendo el primero en participar con prototipos Vespa eléctricos. Fueron el único en participar con vehículos sin motores a combustión, siendo la propuesta más innovadora y ecológica.

El equipo se integró por: Sara Román, tricampeona del campeonato RACE; Silvia Sosa, mecánica de motos y 3ª en el Campeonato de España de Velocidad Femenino 600cc en 2016; Silvia Izquierdo, participante en las 2 últimas ediciones de la Vespa The Resistance; y Uxua Orcoyen, debutante este año en la carrera.

Dentro de los 63 equipos, We Are Vespark ocupó el lugar número 38° de la clasificación final. No estuvieron exentas de problemas en las 762 vueltas de la carrera. Aproximadamente a las 1am, sufrieron una caída, pero luego pudieron remontar 22 posiciones. Con el transcurso de los giros, lograron demostrar la fiabilidad del prototipo, así como el buen paso por curvas y la aceleración en las salidas.

Después de esta competición, las mujeres irán por más. Ya están anotadas en el Trofeo Iberoscooter, carrera española que tiene una duración de 6 horas. Para ello siguen en busca de patrocinadores y colaboradores para seguir con el innovador proyecto ecológico.

El prototipo

La Vespa Eléctrica, utilizada por el We Are Vespark, se destaca por supuesto por su propulsor. El mismo se ubica en el eje trasero, tiene una potencia de 8 KW o 11 cv. Por su parte, el chasis reforzado con fibra de carbono le brinda más rigidez a la máquina. Mientras que las baterías proporcionan unos 50 minutos de autonomía, y según confirmó el equipo, fueron intercambiadas en solamente 45 segundos durante las paradas en boxes.

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Así funciona la patrulla de motos de Tucumán

La dupla 107 de la Patrulla de la Salud Urbana contó su experiencia de cómo fue salvar dos vidas, gracias a que su motocicleta les permitió llegar a tiempo a las urgencias.

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Hace unos días te contamos sobre la empresa que montó el israelí Eli Beer, nada menos que un servicio de moto-ambulancias, que podría implementarse en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. A la par de ese proyecto, en Tucumán, la Patrulla de la Salud Urbana sumó vehículos de dos ruedas para cumplir con las emergencias que puedan surgir en la capital de la provincia norteña.

La experiencia en primera persona

Alberto Jorrat y Sebastián Szmyrki, son el enfermero y el piloto de la motocicleta 107 de la Patrulla, y debutaron exitosamente el lunes en el servicio de emergencias. Son parte de las nuevas unidades motorizadas que están a disposición de los tucumanos, para que la asistencia pueda llegar al destino en el menor tiempo posible.

“La gente conoce más la ambulancia, pero todavía no a este sistema de vehículos de intervenciones rápidas. A veces chocamos contra estas limitaciones. Las ventajas es cómo se acortan los tiempos en la moto en llegar al lugar, detectar qué ha pasado y darle un primer examen a la ambulancia del 107 cuando llega”, cuenta Jorrat, el enfermero de la dupla.

En un mismo día atendieron dos casos distintos, el primero según declaró Szmyrki fue “en la calle Nuestra Virgen de la Merced había una señora con la presión alta y picos de desvanecimiento. La mujer estaba desesperada, con pérdida de conocimiento”. Y resalta que “en menos de dos minutos” llegaron al lugar para salvar la vida de la persona.

La segunda urgencia que atendieron fue un nene, Sebastián explica: “El menor presentaba un cuadro febril. Sabemos que si sobrepasa los 39° entran las convulsiones. No sabemos si iba comiendo algo, pero tuvimos que practicarle broncoaspiración. El niño no presentaba signos vitales, pero lo pudimos sacar. Tardamos en llegar a la zona 1’50s”.

La dupla 107

Jorrat y Szmyrki son de los tantos que viajan en las unidades preparadas para emergencias, unas Honda Tornado 250 con los elementos necesarios para las urgencias. “Viajamos equipados para hacer RCP, inmovilización de miembros en caso de fracturas, controles de hemorragias para detectar algún problema, es decir, que no sea solamente un paro cardiorrespiratorio. Así ya tenés una idea del primer examen cuando llega la ambulancia”, según dice Alberto, que trabajó como rescatista de alta montaña, en 2017 realizó el curso para esta especialidad y desde este año sale a la calle.

Mientras que el piloto de la unidad, Sebastián, viene de una familia de choferes de ambulancias: “Cuando suena el teléfono del 107 tenemos que ir concientizados en todo: en el auto que va a salir, el que va a entrar, como pilotos tenemos que basar todo en nuestros reflejos. Todo es maniobra, práctica, respeto a la calle, respeto a uno mismo. Tengo que pensar en la salud de mi compañero, del auto que viene con música. Todo pasa por el cerebro con la adrenalina a mil. Vas en el medio de la gente de los cuales 50 te respetan y 50 no”.

Para terminar, Szmyrki hace un pedido a todos los habitantes de la capital de Tucumán: “Pedimos que la gente se concientice y nos deje hacer el trabajo para el cual nos entrenamos todo el tiempo. Es grande el sacrificio de partir de un punto al otro y llegar a tiempo. Cuando estoy como civil y escucho la sirena de la ambulancia, se me espeluzna el cuerpo y quisieras ser Dios, ayudarlo a llegar a tiempo. Es feo a veces no poder salvar una vida, ver accidentes por apuro. Si vas a algún lado, salí media hora antes. No arriesguen su vida. No son solamente ustedes: hay amigos y familias que esperan que vuelvan”.

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Carlos Sambucetti y sus casi 60 años de viajes

El porteño Carlos Sambucetti es un veterano motociclista, apasionado por los viajes. Su primera travesía la hizo a los 18 años, el día después de conseguir su licencia de conducir.

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El mundo está lleno de viajeros en dos ruedas, y Carlos Sambucetti es uno de ellos, que con sus 76 años no para de hacer lo que más le gusta. Su pasión por las motocicletas nació cuando era muy joven, según asegura “este año cumplo 60 años desde que tuve la primera moto”.

Memorioso como pocos, Carlos recuerda su primer viaje, un “corto” recorrido que lo llevó hasta Luján. No fue en cualquier momento, sino inmediatamente después de conseguir su licencia de conducir. Tal como se acuerda, fue en 1962: “Apenas cumplí 18 años, saqué el permiso provisorio para manejar y al día siguiente me fui a Lujan, me hervía el ‘quetejedi’ por salir con la moto, no podía esperar”.

Por aquella época, era un joven soltero y hacía sus viajes en compañía de sus amigos, así como también se iba solo por las rutas argentinas. “A mi mamá no le gustaba, pero yo le decía que no se ponga mal porque iba despacio”, rememora Carlos. Solía acampar, se bañaba en los ríos y utilizaba el espejo retrovisor de la moto para afeitarse. Esos tiempos quedaron en el pasado, ya que ahora prefiere estar más cómodo y quedarse con hoteles.

Carlos asegura: “tuve giras de 4 mil y 7 mil kilómetros”. Incluso después de casarse continuó con sus salidas, y por supuesto iba acompañado por su esposa. De tantos viajes se volvió todo un mecánico, ya que el mismo se encargaba de arreglar los desperfectos que tenía con sus motocicletas.

Luego de enviudar, el taxista jubilado, siguió con sus travesías, a Córdoba, a Mendoza, y a diferentes ciudades de Buenos Aires, siendo más frecuentes Azul y Luján. Le contagió su pasión por las dos ruedas a su hija Silvina, con quien comparte aventuras, además de sumar a su yerno Nicolás, que también es un amante de los viajes en dos ruedas.

Nada paró a Carlos, que incluso tuvo un grave accidente hace solamente dos meses. Tuvo una triple fractura de fémur, tibia, y peroné, en la pierna izquierda. Esto resultó en un mes de internación en el Hospital Belgrano, quince días de espera para una prótesis, y una operación, que se vio postergada por una anemia que sufría. Por el momento está haciendo la rehabilitación, y debe permanecer en silla de ruedas. Pero esto no lo frena, el tiempo lo aprovecha para planificar un viaje a Mendoza, ya que según asegura “el camino es hermoso”.

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