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El docente que restauró una Csepel 250 cc de 1950

Danilo Tabissi trabaja como profesor en la provincia en la Santa Fe, pero además es un gran mecánico y restaurador de motocicletas. Su más preciada máquina ahora es una Csepel 250 modelo 1950.

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Danilo Tabissi trabaja como profesor en la provincia en la Santa Fe, pero además es un gran mecánico y restaurador de motocicletas. Su más preciada máquina ahora es una Csepel 250 modelo 1950.

Durante la última fiesta por el día del estudiante, en la escuela donde trabaja Danilo Tabissi, se realizó una exhibición donde participaron varios modelos antiguos. En esa ocasión, el hombre decidió mostrar su moto restaurada, un ejemplar con una rica historia.

De la segunda guerra a manos de Danilo

Según explicó el profesor y mecánico, la máquina estaba irreconocible cuando llegó a sus manos. “Yo la compré en el año 2016, al dueño anterior se le había roto en el año ’65 y quedó en un galpón dos o tres años, para luego dejarla al fondo de la casa. La adquirí destruida, a ciegas, pensando que era más fácil de reconstruir, y me encontré con una moto que tiene un valor muy alto porque en Hungría sólo se hicieron muy pocas.”

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Como le contó al sitio web santafesino Gálvez Hoy, la historia de esta Csepel 250 de 1950 empezó luego de la Segunda Guerra Mundial “Alemania no podía fabricar motos de más de 125 cc, entonces los húngaros exportaban este tipo de motos a Alemania y países limítrofes. A Argentina llegaron 50 motos de este tipo, en tres años pude ubicar ocho, la 125 cc es mucho más conocida, pero ésta es rara”. Se dio cuenta que tenía una joya en sus manos, ya que solamente se había fabricado poco más de 1700 unidades en el lejano país europeo.

Como Tabissi pudo averiguar, la motocicleta húngara es una de las más buscadas dentro del mercado, por los coleccionistas especializados. Ni siquiera lo pensó cuando la compró, pero su precio puede llegar a alcanzar los 8.000 euros en buen estado. Aunque claro, Danilo la adquirir totalmente desgastadas, sucia y llena de telarañas que había dañado varias partes de la unidad.

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Este fanático tuerca describe a su modelo restaurado con la siguientes palabras “Es una moto húngara, tiene una mezcla de moto alemana, italiana e inglesa. Es considerablemente robusta, con cuadro pesado, el motor pesa 48 kilos armado”. Pero él sobre todo guarda un gran valor sentimental en el trabajo que le tomó realizar los cambios necesarios para que se vea como es hoy. Danilo muestra orgulloso su Csepel con un valor incalculable para él, que ahora lo acompaña a diferentes eventos de motocicletas antiguas.

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1 Comentario

1 Comentario

  1. Alejandro

    27 septiembre, 2018 at 12:52 am

    Felicitaciones Danilo, profesor de la ENET. Respetado por alumnos y ex-alumnos, que no es poco.

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El motociclista que lleva su arte por el mundo

Este africano solamente carga lienzos, pinturas, pinceles, y algo de efectivo. Con eso le alcanza para querer conquistar con su arte el viejo continente. Conocé su historia.

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Reggie Khumalo nació en Johannesburgo, Sudáfrica, hace 32 años, y hace nada más que dos decidió mantener vivo el arte de su lugar de origen, el ubuntu. Un concepto ancestral que se basa en el bantú, que se traduciría como “Yo soy porque tú eres” o “Yo soy porque somos”. O como lo explicó Nelson Mandela: “ese profundo sentimiento africano de que solo somos humanos a través de la humanidad de otros seres humanos”.

Bajo ese pensamiento Khumalo se lanzó a la aventura por las rutas de África mostrando sus pinturas. Si bien este hombre nunca estudió arte, siempre utilizó los dibujos como medio para expresarse, además fue elegido por la ONG sudafricana African Women Chartered Accountants (AWCA), para entrar en un programa de mentores.

En una entrevista con la agencia de noticias Efe, comentó: Durante mi viaje, me encontré de repente con el ‘ubuntu’: me quedé impresionado, la gente me acogía en sus casas, me daba comida, me dejaba acampar en sus jardines”. De esa forma Reggie recorrió Sudáfrica Lesoto, Botsuana, Zimbabue, Mozambique, Malaui, Tanzania y Kenia.

Por supuesto que no hay que dejar de aclarar que lo hizo a lomos de una BMW F650GS. En esa misma máquina de dos ruedas todoterreno tiene planeado finalizar su segunda travesía, que consta de un viaje por Europa. La primera parada es la capital holandesa, Amsterdam, donde ya estará exponiendo sus pinturas ubuntu.

Reggie explica “creo que sí que existe una identidad africana, pero no se practica los suficiente y se ha perdido el orgullo de pertenecer a ella”. Sin embargo, también se emociona al pensar en todas aquellas personas que lo ayudaron a sobrevivir en su primer viaje. Además de quienes le prestaban un lugar en su casa, se acuerda de los oficiales de las fronteras, que muchas veces le ofrecían pagar los impuestos aduaneros para que pudiese pasar su motocicleta. Al momento que dice: “recuerdo conducir alejándome de la frontera mientras lloraba por la emoción y, justo después, cruzarme con un elefante en la carretera y mirarnos”.

Para este artista el viaje por África fue “el más poderoso”, ya que le demostró el auténtico ubuntu de la sociedad. Tanto lo bueno, como la solidaridad, como lo malo, el racismo o el sexismo. Con todos esos sentimientos realiza sus pinturas, donde combina retratos con frases y explica “definitivamente, el arte tiene un papel político y puede hablar por toda la comunidad”.

En sus lienzos puede leerse por ejemplo: “Ubuntu está vivo”, “África unida” o “La empatía es el nuevo amor”. Esas mismas obras son vendidas por Reggie, y con esa plata pudo financiar desde un comedor escolar hasta la escolarización de muchas niñas de Sudáfrica.
Ahora Reggie Khumalo llegará al viejo continente, con su arte, su BMW y menos de 50 euros. Al mismo tiempo que afirma con orgullo: “No estoy buscando la aprobación de Europa, sino expandiendo el mensaje africano”.

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El motociclista que abrió una fundación y ayuda a los abuelos

Cansado de recorrer con su motocicleta las calles de Bogotá (Colombia) y ver como los ancianos mendigaban, Carlos Enrique Tobón decidió abrir su propia fundación para ayudarlos. Así es la vida de este motoquero solidario.

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Carlos Enrique Tobón nació en Antioquia, pero la vida como misionero lo llevó a instalarse en la capital de Colombia, Bogotá, en 1997. Desde siempre suele pasearse por la ciudad en su motocicleta, así es como conoció a todos los adultos mayores que hoy viven en su fundación.

Este motociclista tiene una gran vocación solidaria, y su profundo pesar por la vida que llevan los ancianos lo hizo comenzar su aventura. En los barrios más pobres de la capital colombiana, Carlos vio “cómo sufrían muchas poblaciones, pero, en especial, los abuelos”.

Al darse cuenta que estaban prácticamente en el olvido y viviendo en las calles, decidió poner manos a la obra. “Ahí surgió la idea de montar una fundación”, según cuenta, refiriéndose a la Fundación Social Abran a Jesucristo, que ya tiene tres años de existencia.

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La misma es una residencia para ancianos, que funciona en barrio Lourdes de Bogotá. Donde Carlos arregló cada detalle con sus propios ahorros, desde realizar un segundo piso, hasta cambiar todas las tejas del techo, y colocar rampas para facilitar el movimiento de las personas mayores.

“Yo me la paso para arriba y para abajo en mi moto y ahí es cuando más abuelos veo en la calle. Le puedo decir que de 100 que hay, solo 4 o 5 quieren estar institucionalizados”, cuenta apenado este motociclista. Para luego explicar que la razón de no hacer es la limosna, ya que pueden llegar a juntar unos 72.000 pesos colombianos por día (más de 800 pesos argentinos). Sin embargo, algunas veces les permiten a los ancianos salir, pero al mismo les pueden restringir las salidas para que no corran riesgos, si los ven desmejorados de salud. Aunque las puertas del hogar están abiertas de 8 a 22 horas, para que quienes estén bien, tengan libertad de entrar y salir como gusten.

Por supuesto que en varias ocasiones los adultos mayores temen cuando Carlos les habla en la calle. Por ejemplo, recuerda el caso de un hombre “Me di cuenta de que era ciego, le pregunté a dónde iba. Me respondió que qué me importaba, que si lo iba a robar, que a él solo lo paraban para robarlo”. Ese mismo abuelo, hoy vive en la fundación, “es un señor muy agradecido, ha mejorado muchísimo. Se logró una dilatación de sus pupilas y ya ve unas sombritas. Le estamos tramitando una operación”.

En la casa actualmente están viviendo 21 ancianos, y entre todos funcionan como una gran familia, incluso los abuelos que están en buenas condiciones físicas ayudan en los quehaceres. Pero Carlos es quien saca de su bolsillo para mantenerlos, costeando todo lo que puede. Este motociclista ejemplar cuenta “alimentar a 21 personas cada día con los cinco golpes diarios no es fácil, y pagar los recibos de los servicios que consumen, mucho menos. Esto es amor”. Mientras que una de las mujeres del hogar lo mira con cariño y dice “Ese es así, le gusta ayudar, aunque no tenga”.

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Vídeo: esta es la gran diferencia entre un amateur y un piloto

Este tipo de cosas pasan cuando un piloto rueda en pista con otros motociclistas, que por más moto que tengan, no tienen la preparación de un profesional.

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Este tipo de cosas pasan cuando un piloto rueda en pista con otros motociclistas, que por más moto que tengan, no tienen la preparación de un profesional.

Seguramente más de una vez mediste tu velocidad con otro motociclista, sea amigo o no. Si pudiste ser parte de alguna clínica de motos, o de un SBK Track Day, tuviste la oportunidad de correr en un circuito. Pero si nunca rodaste a la par de un piloto, este vídeo te va a dar una gran enseñanza.

Es común que en las clínicas de manejo se separe a los conductores por la cilindrada de motocicleta, y algunas veces por las capacidades o velocidades de cada uno. En este vídeo vemos un caso muy particular, porque uno de esos motociclistas le pasa el trapo a los demás.

La grabación es un on-board desde una Yamaha YZF-R6, y podemos disfrutar la manera en la que va pasando a todos los demás, como si fueran conos en el asfalto. El encargado de ir a tanta velocidad es un joven piloto francés de 20 años, Corentin Perolari.

Para los que no lo conocen, este chico fue campeón de la Yamaha YZF-125R Cup en 2012, luego corrió en la Red Bull Rookies Cup, más tarde en FIM CEV, y en el Mundial de Resistencia; hasta llegó a participar de algunas carreras de Moto2. Este año estuvo presente en el Campeonato del Mundo de Supersport (que se corre junto al WolrdSBK), y seguirá corriendo en 2019.

Con ese curriculum es de esperarse que haga este tipo de cosas cuando el resto de los pilotos en pista son amateurs.


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