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La llegada de Honda a la Argentina

Ya contamos los comienzos de la icónica marca, su nacimiento en Japón y cómo empezó a mostrarse de a poco en el mundo. Ahora es el turno de repasar su llegada a nuestro país y qué pasó después.

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Ya contamos los comienzos de la icónica marca, su nacimiento en Japón y cómo empezó a mostrarse de a poco en el mundo. Ahora es el turno de repasar su llegada a nuestro país y qué pasó después.

El esperado arribo

Honda ya era reconocida en todo el mundo cuando en 1969 presentó su histórica primera superbike, la CB750Four. Llevaba un motor de cuatro cilindros de 736cc, tenía una potencia de 68cv a 8500 revoluciones y rozaba los 200km/h de velocidad (para conocer toda su historia podés leer más haciendo click aquí). En el 70, la marca del ala dorada, contaba con modelos que iban desde scooters a superbikes, y se adentraba en Latinoamérica. Más específicamente en Brasil y México, donde abría sus primeras concesionarias.

En 1973 Soichiro Honda decide dar un paso al costado y se retira, dejando en manos de Kiyoshi Kawashima el rumbo de la empresa. Ya sin él, pero siguiendo su tan preciada filosofía la marca no paró de crecer, dando al mundo infinidad de motos y autos; siempre poniendo por delante tanto la comodidad de los usuarios como la innovación en cada nuevo producto.

1978 es el año en que la firma desembarca en nuestro país, más precisamente el 11 de agosto, cuando se inaugura “Honda Motor de Argentina S.A.”, subsidiada por la base central de Japón. Así empiezan a llegar de manera oficial todos los ejemplares nipones. Entre el 82 y el 91 la marca sufre los embates del cierre de importaciones, pero sigue brindando sus servicios a los clientes.

En el 91, Honda debe recurrir a otros para la distribución de sus productos, se une así Guerrero, IMSA y Surauto. Ya en 1998 retoma la comercialización tanto de motos como de autos, sumando la Honda Automóviles de Argentina SA, que luego se unificaría con la otra parte de la compañía. En 2006 inaugura la fábrica de motos en Florencio Varela, que luego pasaría a funcionar en Campana, junto a la planta automotriz.

Algunos de los modelos

Hubo varios ejemplares de la excelente marca que inundaron las calles de Argentina, o bien que quedaron en la mente de los moteros. Por ejemplo en 1985, nació la Honda XR600, de la que ya te contamos la historia (para leerla seguí este enlace).

La Honda CB400 era una moto que se fabricó a partir de 1978, pero comenzó su producción en 1980, en Brasil; aun hoy tiene sus fanáticos. Contaba con un motor bicilíndrico en paralelo de 4 tiempos, con 400cc, refrigerado por aire. Tenía tres válvulas por cilindro y, en su momento, era la única con un sistema de corriente accionado por mando; además tenía balanceador para anular las vibraciones. La potencia era de 44 cv a 9500 revoluciones, el torque de 32 a 800rmp, y la velocidad máxima registrada 160 km/h.

La Honda CX500, se fabricó entre 1978 hasta 1982, era tan innovadora en su diseño como en la tecnología que llevaba encima, como la mayoría de los modelos de la fábrica. Llevaba un motor muy particular de dos cilindros, el ángulo de los mismos es de 80°, mientras que las cabezas del motor están una inclinación 22º. La cilindrada del bicilíndrico es de 498, es de cuatro tiempos, con refrigeración líquida; la potencia alcanzada era de 50cv a 9000rpm y el par motor de 46Nm a 7000rpm.

La Honda VF500F o Interceptor, se empezó a producir en 1984, pero recién se vio en el país en la década del 90. Tenía un motor V4 de 498 cc, con refrigeración líquida, de cuatro tiempos, DOHC, 4 válvulas por cilindro. Tenía una potencia máxima de 70cv, y un par de 51Nm a 11500rpm. De la familia de las VF partieron otros modelos, como la Honda Manga, que llevaba un propulsor más actualizado, que llegaba a 80cv de poder.

La Honda MB100 tuvo una gran recepción en el país, traía un motor de un cilindro, dos tiempos, de 99cc, con cinco velocidades. Su potencia era 13cv y el par de 7,8Nm. No sobresalía por sus características mecánicas, pero era de una de las motos más deseadas en su época.

Las Honda CBX250 o Twister es otra de las motos más idealizadas por los argentinos. Pero la familia de las CBX es mucho más amplia que solo este modelo, desde la CBX400 y CBX550, hasta la BX750 y la poderosa BX1000 que supo participar en el TT de la Isla de Man.

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4 Comentarios

4 Comments

  1. Lucas

    2 agosto, 2017 at 5:30 pm

    Porqué no ponen una fábrica en otra provincia que no sea porteñolandia…

  2. ALEJANDRO

    30 agosto, 2017 at 9:12 pm

    CORRECTO, COMO DICE MARIO TRAIA 4 VELOCIDADES

  3. Julian

    18 junio, 2018 at 8:58 am

    Hola, cuanta nostalgia al leer todo esto… muy lindo el articulo, solo un detalle la honda mb100 tenía 4 velocidades (todos para abajo)

  4. Leandro Rivas

    16 octubre, 2018 at 5:37 pm

    Quisiera conseguir repuestos de la honda 100 MB y vendedores de la honda 100 MB

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En Vietnam comienzan a reinar las motoambulancias

Llevamos meses leyendo información de motoambulancias, porque cada vez más ciudades del mundo lo adoptan como servicios de emergencia. Esta es la experiencia en la transitada ciudad de Ho Chi Minh.

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Antes llamada Saigón, la ciudad de Ho Chi Minh es la más poblada de Vietnam, así como la que más tráfico tiene. Por el constante caos en el tránsito los vietnamitas adoptaron las motocicletas preparadas como ambulancias. Estos vehículos son los primeros en llegar al lugar de la emergencia, debiendo esperar algunas veces a las ambulancias principales.

Las Motoambulancias obviamente llevan el equipamiento necesario para dar los primeros auxilios, o más. El botiquín básico que se transporta en la moto tiene un desfibrilador, máscaras de oxígeno, sondas y varios medicamentos, para asistir durante las emergencias. Por supuesto se convirtió prácticamente en un éxito, al poder transitar por las angostas calles de Ho Chi Minh. Esta ciudad vietnamita es conocida por el laberinto de sus caminos, por donde es muy difícil andar.

El médico Nguyen Tieu Dong le contó a EFE que “al principio muchos pacientes se quedaban muy sorprendidos y preguntaban cómo se podía llevar al paciente en moto al hospital, pero les explicamos que la función de la moto es atenderlo para mantenerlo estable y que la ambulancia lo lleve luego al centro hospitalario”.

Mientras que el director del Hospital del Distrito 2 de la ciudad, Tram Van Khanh, explica que “una moto puede tardar entre 3 y 5 minutos en llegar a la casa del paciente si está a unos 3 kilómetros, mientras que la ambulancia tarda al menos diez o mucho más si hay tráfico. Hay veces que, aunque esté muy cerca la ambulancia, no puede pasar por culpa de la congestión de la carretera. Cada segundo cuenta”.

Aunque Khanh subraya que las motos no pueden suplir a las ambulancias convencionales en algunos casos, por ejemplo si hay que trasladar al paciente. En ocasiones las motos realizan los primeros auxilios y esperan a los equipos completos. Según comenta el director “siempre les consultamos cuando enviamos una moto. Una de las ventajas es que están siempre dispuestas, a diferencia de la ambulancia convencional, que se tarda unos 4 o 5 minutos en prepararse”.

Las autoridades gubernamentales están casi convencidas de que las motoambulancias se quedarán en la ciudad. Por casos como el que cuenta Khanh: “Recuerdo un día en que la moto llegó para ayudar a un accidentado que había perdido mucha sangre. De no ser por la atención rápida habría muerto. Otro tenía dañada la médula espinal y hubiera podido quedarse parapléjico”. Mientras que el subdirector del Servicio de Sanidad de Ho Chi Minh, Tang Chi Cuong, dijo que “el modelo ha mostrado las ventajas de una llegada rápida y barata que podría tener beneficios económicos en el largo plazo”.

Hace no mucho tiempo te contamos que comenzó a utilizarse en Tucumán la “Patrulla de la Salud Urbana”, como una solución rápida para las emergencias. Pero lo cierto es que este tipo de vehículos se inventó hace más de 100 años; en la Primera Guerra Mundial las usaban por tropas británicas, francesas y estadounidenses. Ahora en las urbes parece estar siendo cada vez más efectivo.

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El espíritu solidario de un grupo de motociclistas

Hace unos días se vio por un programa de televisión, en horario prime-time, a un grupo de amantes de las dos ruedas. Son 15 amigos además de andar en moto, organizan colectas para los más necesitados.

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No es la primera vez, ni será la última, que contemos la historia de motociclistas solidarios. El lunes te hablamos sobre Alejandro Brizuela, el hombre que maneja en las calles de Rosario una moto convertida en merendero-movil. Hoy es el turno del Grupo Motociclista Solidario, que funciona en Tigre y ayuda a chicos tanto de Buenos Aires, como del interior.

Sin buscar fama

Hace cinco atrás unos amigos formaron el Grupo Motociclista Solidario, que hoy se conforma por 15 miembros. Entre ellos realizan eventos para recolectar desde alimentos no perecederos hasta juguetes, que luego ellos mismo se encargan de repartir a las personas más carenciadas.

Con ese espíritu solidario se anotaron para participar en el programa de Telefé “¿Quién quiere ser millonario?”. Allí logran ganar la suma de $180.000, que tal como y dijeron irá destinado a comprar juguetes para donarlos en sus MotoFestivales. Este evento es organizado por ellos mismos, tocan bandas de rock, y se recauda todo tipo de elementos para donaciones.

Javier Rodríguez, uno de los miembros del grupo, contó: “Somos un grupo de motociclistas que hace festivales con bandas de rock y la gente acerca alimentos que repartimos en los mismos festivales antes que toquen las bandas. El ambiente es muy familiar y chicos a los que asistimos se quedan a ver los shows”.

Quien participó del programa fue justamente Javier, que se encargó de explicar más sobre estos festivales: “Los eventos se hacen generalmente en el partido de Tigre. Pero como convocamos bandas grosas, muchas conocidas y otras no tanto, pero todas buenas, a veces los vecinos de otros municipios vecinos nos requieren, y hacemos los shows allí”. Además aclara: “Fiel al espíritu solidario, ninguna de las bandas nos cobra por tocar en los Motofestivales. Vinieron La Renga y Memphis, por ejemplo, y no nos cobraron ni un centavo. Los comerciantes de los barrios también nos ayudan: les compramos la mercadería pero siempre nos dan más de lo que pagamos”.

Comenzaron el grupo en 2014, fundados por un motociclista llamado Julio que falleció en diciembre del año pasado. Pero la solidaridad de Julio no terminó con él, la heredaron todos los integrantes, que se encargan de apadrinar varios comedores. Además han hecho amistad con otros grupos de motociclistas, y aseguran que nunca perdieron el contacto, así como cuenta que “siempre preguntan qué necesitamos, en qué pueden colaborar, siempre están apoyando”.

El Grupo Motociclista Solidario actualmente se encuentra realizando la organización de dos festivales, por el Día del Niño (25 de agosto). El primero será una previa el 21 de julio en Escobar, “allí recaudaremos los fondos parar comprar bicicletas y juguetes”. Luego con la colecta harán el evento mayor, el 25 de agosto en El Talar. El festival será abierto para todo público, la entrada será: un alimento no perecedero, un juguete, o pagar un bono solidario de $ 50 (que habilita a participar de los sorteos de equipamiento para las motos, etc.). Para más información ingresa a su fanpage de Facebook.

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Una moto que funciona como “merendero móvil”

En la ciudad santafesina de Rosario, un grupo de personas solidarias lleva a cabo el “merendero móvil”. Es una motocicleta que viaja llevando una taza de leche a los más necesitados.

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Esta historia comenzó hace 15 años, con un pequeño grupo de gente ayudando a quienes no tienen comida. Hoy llegan a repartir más de 80 tazas de leche, cada vez que la moto sale a hacer el reparto. Alejandro Brizuela es el conductor de este merendero móvil, que va por las calles de Rosario entre una y tres veces al día. “Lo ideal sería que pudiéramos darle una taza de leche a la mañana, otra a la tarde y a la noche, pero se hace muy difícil. No tenemos ayuda oficial y contamos solo con las donaciones”, contó el motociclista a Vía Rosario.

Lamentablemente este merendero móvil no tiene apoyó del gobierno, y sobrevive de las donaciones de las personas. Según Brizuela los colaboradores superan la docena, para poder dar de comer a la gente que vive en situación de calle. Tanto la ayuda, como los pedidos, aumentan cada vez más, desde que empezaron hace 15 años.

“Antes se veían a grupos de dos personas, ahora ves a familias enteras en la calle. Muchos chicos, la situación ha ido empeorando”, comentó el motociclista. El muchacho es el encargado de hacer el reparto, un arduo trabajo que requiere de varios viajes. Como solamente hay una olla, la moto debe hacer varios viajes para dar las raciones de leche, más de 80 por día.

La ONG funciona en la calle Catamarca 3796, en Rosario, en un lugar que pertenece a la obra social de los ferroviarios. Allí mismo se juntan todas los productos recibidos por la gente, y también se recibe combustible para la moto. Brizuela explica “en la zona de la terminal de ómnibus, el cruce Alberdi y los silos, pero como todo es a pulmón y el combustible no para de aumentar”.

Quienes quieran ayudar pueden comunicarse con Alejandro Brizuela al 153-606112 o al 435-6594. Son bienvenidas cualquier tipo de donaciones desde alimentos, productos de aseo personal, hasta ropa.

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