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Historias GDM

Ewan McGregor se enamoró de Argentina

En una entrevista con el diario La Nación, el actor escocés reconoció haber quedado encantado con nuestro país, después de haber pasado unos meses durante el rodaje de “The Long Way Up”.

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A fines de 2019, más precisamente entre septiembre y diciembre, el actor Ewan McGregor llegó a Argentina para comenzar con el rodaje de la serie documental The Long Way Up. Que es la tercera temporada de la saga “Long Way”, que tuvo antes Long Way Round (2004) y Long Way Down (2007); en las tres el escocés estuvo acompañado por su amigo Charley Boorman.

En la primera entrega recorrieron 30.577 km, de Londres hasta Nueva York, cruzando Europa del Este, Asia, Alaska y Estados Unidos; en la segunda viajaron desde Escocia hasta Ciudad del Cabo, Sudáfrica. En ambas oportunidades usaron unidades de BMW, pero en 2019 decidieron cambiar y revolucionar un poco con una moto eléctrica. Bueno, no cualquier moto eléctrica, si no la Harley-Davison LiveWire.

Para Long Way Up, ambos motociclistas usaron los ejemplares eléctricos para demostrar que se puede viajar, no importa que no sea a combustible; y de paso para promocionar la (hasta ahora nada exitosa) máquina de Milwaukee. El trayecto constó de más de 20 mil kilómetros, partiendo desde Ushuaia, Argentina, hasta llegar a Los Ángeles, Estados Unidos, en el medio visitaron 13 países del continente Americano. Para quienes estén interesados en ver la serie, está disponible solamente en Apple TV+.

“Me encantó la Argentina. La amé y estuve mucho tiempo ahí. Es un país inmenso, nos llevó bastante tiempo recorrerlo. Fue tan divertido, por dios, qué tierra más hermosa”, declaró McGregor en una entrevista exclusiva con el diario La Nación. El actor disfrutó del viaje en moto, como lo hizo en las anteriores ediciones de la serie: “Tuvimos suerte de poder hacerlo el año pasado. Hay muchas razones por las que adoro este tipo de aventura. En parte tiene que ver con el hecho de visitar lugares y vivir situaciones en las que normalmente no estaría. Se trata de salir de tu zona de confort y no saber qué te espera a la vuelta de la esquina”.

“Es un desafío de resistencia porque los recorridos son muy largos, pero sobre todo se trata de conocer gente de todo el mundo que vive de maneras muy diferentes a la tuya y que tienen distintas prioridades y necesidades. Me parece que en los Estados Unidos, Europa y Gran Bretaña tenemos modos de vida que no se repiten en otros lados del mundo y me parece interesante recordar que nuestra forma de vida no es la única ni la mejor que existe”, destacó el escocés radicado en Estados Unidos.

“Hubo un par de lugares a los que no pudimos ir porque decidimos hacer el viaje en motos eléctricas”, mencionó el actor-motociclistas, y añadió: “Fue una experiencia de aprendizaje y un intento por contaminar el medioambiente lo menos posible. Sin embargo porque teníamos que parar en lugares donde hubiera electricidad para cargarlas resignamos la libertad de acampar en cualquier lado que habíamos tenido en los otros viajes y eso en un aventura como esta da un poco de pena”. Dejando en claro los pro y contras de hacer un recorrido en una unidad eléctrica en un mundo que todavía no está preparado para eso.

Por supuesto, no se olvida de su compañero de viaje: “Me siento afortunado de poder hacer estos viajes con Charley. Nos conocemos muy bien, tenemos un vínculo que creció con todos estos desafíos que atravesamos juntos. Cuando tenemos frío, estamos perdidos, asustados o entusiasmados, todo lo pasamos juntos”.

McGregor también habló la experiencia en la ruta, que no dista mucho de la opinión de cualquier otro motoviajero: “Creo que para mí estos viajes tienen algo que incentiva un estado meditativo. Pasamos gran cantidad de tiempo en la ruta e inmersos en nuestros pensamientos. Es decir, podemos hablar entre nosotros con los micrófonos de los cascos pero muchas veces yo los apagaba y manejaba en silencio y es asombroso las cosas que te vienen a la mente en esos momentos. Mi cerebro está ocupado en conducir la moto y en observar el mundo que me rodea, pero una parte de mi psiquis se relaja y los recuerdos salen a la superficie. De repente aparece un pensamiento y luego pasa y llega otro sobre mis relaciones, cosas que no me gustan de mí mismo o algo que dije que pudo haber lastimado a alguien. Son reflexiones importantes, una claridad para crecer como ser humano”.

Fuente: LaNacion.com.ar

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