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Consejos para viajar por la Ruta 40

Uno de los caminos predilecto para los motociclistas de todo el mundo es la Ruta 40, el recorrido más famoso de Sudamérica. Desde Gente de Moto te acercamos información para que tengas en cuenta si querés realizar el emblemático viaje.

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Uno de los caminos predilecto para los motociclistas de todo el mundo es la Ruta 40, el recorrido más famoso de Sudamérica. Desde Gente de Moto te acercamos información para que tengas en cuenta si querés realizar el emblemático viaje.

Nace en la Quiaca, Jujuy, y finaliza en Cabo Vírgenes, Santa Cruz, uniendo 5.194 km. La Ruta 40 es la más larga de Argentina, recorriendo en paralelo la Cordillera de los Andes y atravesando 21 parques nacionales. Además es la segunda ruta más alta del mundo, por detrás de la ruta de los Himalayas.

Para los amantes de las dos ruedas la “Ruta del Fin del Mundo” es una travesía soñada. Pero como cualquier aventura, debe pensarse desde mucho antes de hacerla. Porque a lo largo de sus kilómetros te vas a encontrar con partes asfaltadas, otras tierras, y algunas de ripio; con poco o mucho tránsito; con clima cambiante. Por esto te traemos algunos consejos a tener en cuenta antes de empezar el viaje…

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Preparate

5.194 kilómetros. Verlo escrito quizá no te diga mucho, pero hacerlos supo un gasto físico y mental. La travesía puede ser cansadora, así que lo mejor es que pienses cuánto tiempo vas a estar manejando cada día. Si van a ser 6 o 12 horas, tenés que conocer tu límite sobre la moto.

Lo mejor es planear de antemano cuáles van a ser tus tramos diarios, de acuerdo a tus parámetros particulares. Si algún día no podés cumplir con el objetivo, no te preocupes, mejor es descansar a manejar cansado. El cansancio es un arma de doble en la ruta, no solamente te estresa, sino que también resulta muy peligroso.

Tu moto también preparada

El viaje es largo, y el tiempo que vas a estar sentado en tu motocicleta será proporcional. Que el asiento sea cómodo es importante, así como la postura de conducción que vas a adoptar sobre ella. Como vas a llevar equipaje, comprá alforjas, y recordá llenarlas equitativamente (para no perder el equilibrio).

Hacele una revisión a fondo antes de partir a la aventura, y comprale neumáticos multipropósito, para ir por el asfalto, la tierra, el ripio, o cualquier superficie. Además lleva herramientas por si tenés algún percance en la ruta, y elementos que necesites reparar (si se rompe la cadena, los cables.

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Cuidados para ambos

Calculá las distancias entre tramos, y dónde vas a parar a sacarte fotos, o cargar combustible o descansar. Es importante que te alimentes bien y te hidrates durante todo el camino. Lo ideal es hacer una pausa cada 200 km aproximadamente, para estirar el cuerpo unos minutos.

Lleva el calzado adecuado y la vestimenta completa. Por cualquier problema que tengas, es bueno tener un cambio de ropa. No te olvides de equiparte con elementos para lluvia, calor, frío, o viento. Obviamente usá casco (que sea completo).

Cuidá los niveles de tu moto, el agua, aceite, combustible, frenos, TODO. Por más que hayas hecho una revisión antes de salir. Todo se desgasta con el paso de los kilómetros. Prestale atención a los neumáticos, y lleva aerosol “infla-y-sella-pinchaduras” o cámara de repuesto, te va a salvar la vida en caso de pinchadura.

Conocé la autonomía de tu compañera de viaje, y carga combustible siempre que puedas. Nunca se sabe si en el pueblo siguiente van a tener nafta (sí, estamos en Argentina). Saber cuántos kilómetros podés hacer con el tanque lleno es esencial, y también como consume el combustible según las velocidades. También tenés la posibilidad de llevar en bidón homologado por si ocurre lo peor y no hay donde hacer una carga.

Antes de salir

Para poner las fechas averiguá cuando es la mejor época del año para hacer el recorrido, ya que el clima puede ser muy complicado (extremo frío o calor). También contrata un seguro adecuado para cuidarte a vos y a la moto, que cubra todas tus necesidades, no pienses en ahorrarte eso. Además pensá en tu cobertura médica, por si caes enfermo o tenés algún accidente.

Cumplí con los requisitos de la Ley Nacional de Seguridad Vial para viajar, es el artículo 40. En cualquier punto te pueden parar y pedir la licencia, la cédula, el seguro, y el resto de los papeles.

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En el camino

Si vas con un grupo de motociclistas la tarea puede ser repartida, y podés pautar cada detalle de antemano. Ya te nombramos en una ocasión los 10 consejos para viajar en grupo, más básicos. La travesía la vas a disfrutar mucho con compañía.

Pero también te podés cortar solo, y mandarte a la Ruta 40 sin nadie que te acompañe. De ser así te aconsejamos llevar una lista de contactos en caso de Emergencia, no solamente en el celular (porque te lo pueden robar, te podés quedar sin batería, se puede romper, etc.). Avisale a tus amigos y familia cuál es tu itinerario de viaje. Podés también compartir tu ubicación a tiempo real, para que sepan dónde estás.

Si querés aventurarte en la Ruta 40, desde Gente de Moto, te deseamos la mejor de las suertes y buenas rutas.

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La Honda Africa Four, una increíble cruza de CRF450R y CB1000R

Los chicos de Brivemo Motos tomaron una Honda CB1000R y la convirtieron en una bestial máquina para motocross. Por supuesto, se inspiraron en la mítica Africa Twin.

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Usar una tetracilíndrica para andar por la tierra, el barro, o dando saltos en dunas, es cuanto menos curioso. Pero a los suizos de Brivemo Motos (concesionario oficial de la marca del ala), se les ocurrió que sería muy divertido cruzar a una Honda CRF450R y una Honda CB1000R. Así fue como nació la Honda Africa Four, con la estética inspirada en la Africa Twin Adventure Sports.

Creación y detalles de la bestial cross

En realidad, la diversión no es la única razón por la que construyeron esta especial criatura. Si no también porque Brivemo Motos realiza cada año una especial competencia en Marruecos, el Brivemo Africa Twin Raid, que es exclusiva para sus clientes. Para promocionar este rally, decidieron construir la Honda Africa Four.

La máquina se basa en la CB1000R, y hereda de la CRF450R el esquema de suspensiones. Como vemos en las fotos, la mayor de Neo Café Sports de Honda está irreconocible, y para un despistado podría pasar por una versión extraña de la Africa Twin, dado su diseño.

Suma en el eje frontal una frenada especial, compuesta por un disco lobulado, mordido por una pinza roja de cuatro pistones. Mantiene las llantas de serie, pero no los neumáticos, que son unos Continental TKC 80 de tacos. El caño de escape es un 4-1 elevado, sin catalizador y con silenciador de fibra de carbono, anclado en las estriberas que solían ser para el pasajero; ya que se equipa con un colín monoplaza.

También tiene nuevo manillar, ahora de aluminio, y guardabarros delantero, agrega defensas de motor, cubre manetas, protector de radiador, estriberas dentadas, e intermitentes LED. Mientras que su motor es el potente cuatro cilindros de la CB1000R, que termina por cumplir con una potencia de 145 CV, y funciona con acelerador electrónico, control de tracción/freno motor y los 4 modos de conducción (Rain, Standard, Sport, User).

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Colonel Butterscotch: la Suzuki Bandit 1200 de Icon 1000

Icon 1000 decidió unir a sus tropas a una Suzuki Bandit 1200 de 1999, para ello la transformó y renombró como “Colonel Butterscotch”, una exquisita custom café racer retro.

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La gente de Icon 1000, firma que se dedica a la indumentaria retro y la customización, tomó una maltrecha Suzuki Bandit 1200 de 1999 y la convirtió en eso que vemos en las fotografías. Exactamente el proyecto se basó en reinventar la motocicleta para volverla a la vida, pero bajo el nombre de Colonel Butterscotch o Coronel Caramelo. Aclaración: butterscotch es una golosina que se hace a base de azúcar negra y mantequilla de maní, muy común en EEUU e Inglaterra. Su color es amarillento, igual que esta personalización.

Reinventar para ganar

El espíritu deportivo del ejemplar se inspira, según su creador, Kurt Walter, en que “cualquiera puede ganar, pero los verdaderos ganadores se definen por su capacidad de perder y recuperarse lo suficiente como para volver a correr”. Ya que la máquina que sirvió como base estaba prácticamente destruida después de un accidente. También, a causa de eso quedan muy pocos elementos de la original en esta reconstrucción.

El motor es el mismo que el de la Suzuki Bandit 1200, un tetracilíndrico que llega a los 100 cv de potencia. Pero fue actualizado con diferentes piezas, como los carburadores Mikuni y filtros K&N. Además el escape 2-2, con una salida lateral y otra abajo del colín, que tiene nuevos silenciadores, para emitir menos gases.

Al salir del taller de Portland, Oregon, la Colonel Butterscotch, se vistió de amarillo con blanco, más unas calcomanías para acentuar su costado vintage. Así como sumó suspensiones nuevas, una horquilla regulable, proveniente de una Triumph Daytona, dos amortiguadores ajustables Nitron hechos a medida, y un basculante de aleación de aluminio heredado de una Kawasaki ZRX1200.

Para seguir la línea estética se le colocaron las llantas de aluminio Comstars de una Honda VF1000R, con neumáticos Avon, 16 pulgadas en la delantera y 17 en trasera. Por supuesto, Icon realizó a medida para completar el estilo retro, una cúpula con dos faros, un tanque de combustible, el colín, y el semicarenado.

Bastaron seis meses para que la Suzuki Bandit 1200, que había terminado perjudicada por accidente, resurgiera de sus cenizas para transformarse en la excelente Colonel Butterscotch, lista para dominar cualquier pista.

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La Böhmerland: no todo tiempo pasado fue mejor

Para quien desconoce este modelo, podría llamarle la atención la elección de colores o el diseño. Si es más observador, se fijará en su mecánica. Pero sus extrañezas van mucho más allá.

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Dentro de la historia de la industria de las motocicletas, en su mayoría vemos fábricas que quebraron después de la Primer Guerra Mundial o la Segunda; por el claro contexto que suscitaron ambos hechos. En el caso de la Böhmerland Motorcycle Company, hablamos de una empresa que vivió justamente entre esos dos hitos bélicos.

De rarezas y algo más

Esta compañía de Checoslovaquia comenzó a producir en 1924, realizó los modelos más extraños del mercado hasta su cierre, en 1936, después de la ocupación alemana al inicio de la Segunda Guerra. Uno de los ejemplares más conocidos hechos por marca fue la moto más distancia entre ejes, nada menos que 3.2 metros.

El diseñador de las extravagantes máquinas era Albin Hugo Leibish, un mecánico de motocicletas que tenía demasiada imaginación. Además contaba con la ayuda del piloto Alfred Hielle, que costeaba las creaciones de la firma, que se caracterizaban principalmente por su tamaño alargado.

La Böhmerland lucía un gran bastidor de acero, donde se alojaba el motor monocilíndrico de 598 cc, OHV, su potencia era de 16 cv, que alcanzaba a las 4.000 revoluciones. El primer ejemplar fue un prototipo construido en 1922, y comenzó a producirse en serie tres años después. En el mismo momento de la inauguración de la fábrica se presentó el modelo con sus tres versiones: Sport, con dos asientos; Touren, con tres; y Langtouren, con cuatro.

En Checoslovaquia se la conocía como “Cechie”, y sus características insólitas eran varias, por ejemplo que en su construcción trabajaban 20 personas. Además el chasis era dúplex, tenía barras tubulares de refuerzo tanto de forma vertical como horizontal. Por supuesto, era muy resistente, y así como entraba el propulsor, por encima podían subirse hasta tres personas (una sobre la rueda trasera). Aunque no conforme con tener espacio para tres, también tenías posibilidad de sumar un sidecar para sentar a uno más.

Por si esto puede parecer poco, esta extraña motocicleta estaba equipada con llantas de aluminio fundido (50 años de que se hiciera popular), y calzaban unos neumáticos de ¡27 pulgadas! A parte, para que funcione semejante máquina se necesitaba un lugar para depositar el combustible, no conforme con un tanque, tenía 3 cilindros, cada uno de 5 litros. Dos de ellos se situaron a los costados del segundo asiento, y otro más abajo del chasis.

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