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“La Poderosa II”, la Norton 500 idéntica a la del Che, está en Buenos Aires

La misma motocicleta que se usó para la película “Diarios de Motocicleta”, es propiedad de Gustavo Agra. La guarda y la cuida en su taller en Ballester, de donde sale para lucirse en exposiciones de motos.

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La misma motocicleta que se usó para la película “Diarios de Motocicleta”, es propiedad de Gustavo Agra. La guarda y la cuida en su taller en Ballester, de donde sale para lucirse en exposiciones de motos.

Los que visitaron Autoclásica, o alguna de las muestras donde participó el Classic Club, seguramente fijaron su vista en esa Norton 500. Que no es cualquier ejemplar, sino una réplica idéntica a la que utilizó Ernesto “Che” Guevara en su viaje por Latinoamérica, junto a Alberto Granados. Hasta luce siempre un equipaje de utilería, bien vintage, para emular los que llevaba la original.

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El creador de la obra

Por supuesto, detrás de esta excelente moto gemela hay unas manos expertas que supieron construirla y darle vida. Fue un mecánico de Ballester el encargado de llevar a cabo tamaño trabajo. Gustavo Agra fabricó no una, sino cinco idénticas, para cumplir diferentes roles en el rodaje de “Diarios de Motocicleta”.

El amor por las dos ruedas lo heredó de su padre, así como su habilidad para la mecánica “nací con una moto al lado. Mi viejo las amaba y cuando se puso su taller, yo lo ayudaba con lo que podía”. También continúa con la tradición familiar, trabajando en el mismo lugar donde lo hacía su papá, hasta mantiene las mismas herramientas, y cuenta “me actualicé, pero es muy lindo seguir el legado de mi papá. Me genera nostalgia y me trae a la memoria cientos de momentos compartidos.”

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Las motos idénticas

Gustavo explica cómo terminó haciendo estos ejemplares para la película: “Yo le atendía la moto a Alfredo Casero y los de la producción de la película ‘Diarios de Motocicleta’, necesitaban a alguien conocedor de la materia. Él me conectó con ellos.” Agregando que aceptó enseguida, porque “el ‘Che’ y Alberto Granados fueron los pioneros de los viajes de largo aliento. Los del mundo de las dos ruedas conocemos muy bien su historia, por lo que mucho no me costó decir que sí.”

602 Moto Gemela Che 03

Gracias al rodaje de “Diarios de Motocicleta”, tuvo el lujo de enseñarle a Gael García Bernal (el Che) y Rodrigo De la Serna (Granados), cómo manejar a la “La Poderosa”. Además pudo conocer a Alberto Granados, a quien le regaló uno de los ejemplares hechos para el film. Con el viejo (Granados) nos hicimos grandes amigos y paseamos con estas motocicletas por Chile. También recorrí varios sitios como Rosario, Uruguay y volví desde Río de Janeiro en tres días. Hoy la réplica que le obsequió al compañero del Che, descansa en un museo en Cuba. Mientras que la que se quedó Gustavo, está guardada en su taller en el conurbano bonaerense.

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Gustavo Menéndez y el emotivo recuerdo de su papá Eduardo

Gustavo Menéndez es un motociclista de ley, y un gran amigo de Gente de Moto. Nos envió una historia que refleja su amor las motos y su pasión por los fierros, la que más marcó su vida.

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Aceptamos que nos atrasamos un poco con esta noticia que podría haber sido un “Especial por el Día del Padre”. Pero gracias a esta historia podemos demostrar como nuestros padres son muchas veces quienes nos contagian esa pasión por las dos ruedas. Los dejamos con este relato de motos y amor paternal, escrito por su protagonista, Gustavo Menéndez:

“Quisiera contarles una de mis historias con la moto, no con una especial, si no con la moto en sí y la pasión por los fierros. La historia que les voy a relatar no sé si será de las mejores que me pasó pero si definitivamente la que más marcó en mi vida.

Desde muy chico mi viejo me llevaba a andar en la Vespa que era de mi abuelo, y por alguna razón esa moto no estuvo más entre nosotros. Creo que ahí fue cuando en algún lugar se despertó mi pasión, él me contaba siempre de sus andanzas de joven con las Zanella o Gilera de los años 70. En resumen a los 7 años llega a mi casa una Zanella V1 de arranque a pedales, (para mí era como un R1 actual) fue ahí que empecé a andar en moto. Pasó el tiempo y siempre tuve la chispa de correr en moto, siendo que mi viejo me contaba que alguna vez el corrió y me decía lo lindo que era.

Eduardo Menéndez, el padre de Gustavo.

Tuve varias motos de calle hasta que un día, por inseguridad y ante la preocupación de mi vieja, decidí venderlas para darle tranquilidad. Pero llegado el 2002 y con un grupo que corría en 200 Nacional de Pista, decidí armar mi primera moto de carrera. Costó pero a la vieja la convencí de que las pistas eran más seguras. Mi viejo obviamente comenzó a acompañarme, podía ver que en su rostro ese niño que alguna vez corrió estaba vivo y sonriente. Entonces decidí proponerle si quería que armáramos una moto juntos para que el corriera, aceptó sin dudar. Fue ahí donde compartimos tarde y fines de semana modificando y preparando la moto.

Llego el día de ponerla en pista y fue uno de los mejores momentos que me quedaron guardados. Su sonrisa en el dentro del casco, su intensa emoción y, a pesar de que en ese entonces ya era veterano, vi que volvió a ser joven. La moto ese día tuvo una falla que no podíamos encontrar y no andaba, pero no importó; fue la primera carrera de muchas que compartimos juntos. También estaban los entrenamientos que íbamos girar y a divertirnos, donde posteriormente comíamos un asado entre amigos.

Recuerdo que en uno de los entrenamientos, con un amigo de la familia al viejo lo volvimos un poco loco. Él iba a disfrutar del andar, nosotros ya teníamos tiempos de vuelta más rápidos, entonces cada vez que lo cruzábamos en la pista alguna maldad le hacíamos, sanguchito en la recta, tocarle la cola, etc. Fue una jornada muy divertida y que hoy con mi amigo la seguimos recordando”.

Gustavo con su amigo, listos para salir a pista.

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El adiós a Nélida “Nelly” Iglesias, la madre de los motociclistas argentinos

Este miércoles se comunicó el fallecimiento de Nélida Iglesias, “la abuela motoquera”, o “la madre de todos los motociclistas”, como la conocían todos los motoviajeros argentinos.

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El mundo de las dos ruedas de Argentina se viste de luto para despedir a una de las pioneras de las motos, Nélida “Nelly” Iglesias. No solamente fue una amante de las motocicletas y una fierrera de ley, estamos hablando de la primera mujer del país en conseguir la licencia de conducir profesional. Sin embargo, todos la recuerdan como la madre de los motociclistas argentinos, esa que iba a cuanto motoencuentro pudiese, que con su solidaridad andaba y desandaba las rutas.

Nelly nació en 1928, en Florida, provincia de Buenos Aires; apenas tenía 16 años y ya manejaba camiones, con su registro profesional. Pero el verdadero vuelco en su vida lo dio a los 57 años, cuando quedó viuda. Allí comenzó su recorrido en dos ruedas, con una Honda C90, y no paró más.

Porque fue a partir de ese momento en que Nelly se metió de lleno en el mundo de las motocicletas. Empezó a viajar por todo el país, haciendo más de 400.000 km; en su casa se lucían miles de recuerdos, y decenas de homenajes de diferentes ciudades. Es que Nélida dejaba su huella por donde iba, y se hacía amiga de cada motociclista con el que habla en los motoencuentros; se convirtió pronto en una verdadera estrella de las dos ruedas.

“En la moto vivís una sensación distinta, en un coche vas entre cuatro latas, como si fueras una sardina. En una moto te pueden pasar cualquier cosa, pero vivís de otra manera”.

Nélida “Nelly” Iglesias. 1928-2020.

Gustavo Chizzo Nápoli, cantante de La Renga, se inspiró en ella para escribir “Motoralmaisangre”, incluido en el álbum “La Esquina del Infinito”. Por supuesto, El Chizzo y Nelly pudieron conocerse, el músico hasta tuvo el placer de cantarle en vivo el tema, para el cumpleaños n°90 de Nélida.

También tiene una autobiografía autorizada “A mí me llaman la abuela Nelly”, escrita por Gonzalo Augusto Firpo. “Hice lo que se necesita en la vida. Planté un árbol, tuve una hija y no escribí un libro pero me escribieron uno”, dijo alguna vez esta longeva motociclista.

“Le tengo que agradecer toda mi vida y toda mi alegría al motociclismo”, contó en una entrevista a Infobae. Sin saber que en realidad los motociclistas (y en especial las mujeres) son quienes están agradecidos con ella, por ser una pionera femenina en un mundo de hombres, por mostrar su calidez y su solidaridad en cada motoencuentro.

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Después de 27 años recuperó su moto

Este reecuentro sucedió en Estados Unidos y los protagonistas son dos: Jonathan Huginski y su Kawasaki KX125 modelo 1990. Descubrí los detalles de esta historia.

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En 1993, Jonathan Huginski era un estudiante de décimo grado que cumplió su objetivo de comprar una Kawasaki KX125. No pudo disfrutarla ni siquiera un mes, porque sufrió un accidente y se quebró un brazo. Cuando salió del hospital descubrió que su amada motocicleta había sido robada, por lo que hizo la denuncia a la policía. Jamás se imaginó que los oficiales encontrarían el rodado, pero casi 30 años después.

Algo bueno en 2020

Es cierto que este año no ha sido fácil para nadie, pero por lo menos Jonathan recibió una buena noticia. El 30 de abril, la policía de Hartford, Connecticut, lo llamó por teléfono para comunicarle que su KX125 había sido encontrada y podía ir a buscarla.

Según contaron las fuentes oficiales a Fox News, la KX125 había sido confiscada a un hombre que estaba manejando ilegalmente en un parque de Hartford. La Kawasaki quedaría junto a otras motos con un destino incierto. Este año sería desechada, al igual que los demás rodados. Pero al estar en buen estado, la policía debió verificar la base de datos de la Oficina Nacional de Delitos contra el Seguro. En ese momento descubrieron que un tal Jonathan Huginski había presentado una denuncia por el robo de esa unidad.

Cuando se hizo la entrega de la Kawasaki KX125, los medios locales estuvieron presentes, dado lo particular del caso. Jonathan tenía más que presente los recuerdos de su moto, porque fue la primera que compró y estuvo ahorró durante mucho tiempo para poder hacerse con ella. Según sus propias declaraciones perderla fue desgarrador, y pensaba que jamás la recuperaría.

Actualmente Jonathan tiene un taller mecánico de motos y una concesionaria, donde justamente llevará a su querida Kawasaki. Ahí el motociclista comenzará a realizarle todos los arreglos necesarios, para poder volver a usarla, tal como hizo 27 años atrás.

Fuente: NBC Connecticut

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