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5 Películas donde la moto es protagonista

Grandes directores eligen la moto como vehículo para complementar la personalidad de sus personajes y esto, a lo largo de la historia, favoreció a las dos industrias.

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Grandes directores eligen la moto como vehículo para complementar la personalidad de sus personajes y esto, a lo largo de la historia, favoreció a las dos industrias. En algunos casos solo basta una escena sobre dos ruedas para dar vuelta una película, en otros la trama gira en torno a ellas.

Afortunadamente son incontables los momentos icónicos de la moto en la historia del cine, en Gente de Moto seleccionamos cinco películas claves para entender este exitoso complemento.

Salvaje (1953). Debutó Marlon Brando y el respeto por las motos

Dirección: Laslo Benedek

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Esta mítica película protagonizada por Marlon Brando como líder de una banda de motociclistas inconformes con la sociedad, está inspirada en hechos sucedidos en 1947 en un pueblo californiano donde un grupo de jóvenes protagonizaba diversos vandalismos en la zona.

Al mando de su propia Triumph, Brando construye un personaje inmortal que alcanzó la categoría de mito del cine y Salvaje es considerada la película de referencia obligatoria para cualquier director que quiera realizar al menos una escena con motos.

Como dato curioso, la marca Triumph no estaba conforme con el estreno de la película por temor a afectar la imagen de su marca con una película de esta temática; hoy en día la marca británica reconoce que Salvaje posicionó la imagen internacional de sus motocicletas. El estreno de Salvaje impulsó las ventas en todo el rubro en general y la moto se empezó a posicionar como símbolo de la rebeldía juvenil.

A Salvaje, sin dudas, le debemos el descubrimiento de Marlon Brando y marcar un antes y un después de la moto en la industria del cine.

Easy Rider (1969) La Road Movie motera más exitosa del cine independiente americano

Dirección: Dennis Hopper

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Clásico de clásicos. Easy Rider es una obra maestra protagonizada por  Peter Fonda, Dennis Hopper y Jack Nicholson. Fonda hace de Wyatt y Dennis Hooper de Billy, dos jóvenes sedientos de diversión y libertad que se embarcan en un viaje en moto por todo Estados Unidos para asistir al carnaval del Mardi Gras en Nueva Orleans. Para costear los gastos del viaje se convierten en camellos traficando con cocaína en la frontera de México.

Ellos viajan en su chopper Harley Davidson acompañado de una banda sonora excepcional que incluye canciones de The Byrds, Robbie Robertson, Jimi Hendrix, Bob Dylan, Steppenwolf con su “Born to be wild” y Harley-Davidson en una mezcla irrepetible.

La producción utiliza dos chopper Harley Davidson, una de ellas con el famoso modelo de Capitán América XLS 750 cc. Tolva y Nicholson tomaron clases de conducir y se lucieron en sus inolvidables protagónicos para llevar esta Road Movie a lo más alto de la historia del cine independiente.

Misión imposible II (2000). A falta de trama… ¡Una Triumph Speed Triple!

Dirección: John Woo

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A Tom Cruise las motos le quedan pintadas. En 1986, en una de sus primeras películas, Top Gun, conducía una Kawasaki GPZ 900 R. En Misión Imposible II, con el papel del agente Ethan Hunt salvando a la población de Australia de un virus mortal,  se puso a los mandos de una Triumph Speed Triple para filmar una persecución con muchos trucos, los cuales Tom se animó a filmar casi en su totalidad, eso sí, supervisó que estén todas las medidas de seguridad en orden.

Misión Imposible 2 tuvo un gran presupuesto pero la moto fue mucho más que la trama. Sucedió que en una escena, la maravillosa Triumph Speed Triple con un motor de 3 cilindros en línea, estuvo acompañada por acrobacias espectaculares de Tom Cruise disparando en paralelo siempre acertando en el blanco y esa escena minimizó al resto de la débil trama.

Su director, John Woo, hizo borrón y cuenta nueva a la primera de esta saga que había dirigido Brian Di Palma. Woo agregó con su estilo, artes marciales, explosiones, malos, buenos, chicas, motos, disparos y momentos de suspenso que consiguen cumplir uno de los mandamientos básicos del cine: divertir (y nada más) a todo tipo de público.

Diarios de motocicleta (2004). Un viaje en moto, una revolución

Dirección: Walter Salles

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Toda gran historia necesita de un sueño para nacer. Ernesto “Che” Guevara (Gael García Bernal) quería recorrer 8.000 kilómetros en cuatro meses junto a su amigo Alberto Granado (Rodrigo de la Serna) por toda Latinoamérica. Improvisando en cada obstáculo del camino con la única idea clara de llegar a Caracas en la fecha prevista arriba de “La Poderosa”, una Norton 500 de 1939, una moto que pedía a gritos -y tropiezos- socorro.

Se puede decir que Guevara y Granado fueron los primeros en hacer un “Dakar sudamericano” ya que salieron desde Buenos Aires, atravesaron Atacama, los Andes y la Amazonía peruana.

En las escenas más seguras Bernal y De la Serna utilizaron Norton de coleccionistas, pero en las más peligrosas cambiaban por Yamahas modificadas.

Matrix reloaded (2003). Ducati se presta para todo

Dirección: Lana Wachowski, Lilly Wachowski 

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Si no fuera porque estamos en Matrix diríamos que la persecución que presenta esta película es imposible. Pero siendo que en ficción vale todo, permite que semejante locura termine agradando. La actriz Carrie-Anne Moss protagoniza a Trinity sobre una Ducati 996 haciendo maniobras para escapar de los correspondientes agentes de la Matriz.

Acompañada por innumerables efectos especiales, Trinity da lecciones de conducción, malabares y suspenso y esto resulta  toda una campaña publicitaria exitosa para Ducati. En las escenas de riesgo la especialista que pilotó la Ducati fue Debbie Evans, campeona de trial norteamericana, quien tuvo que hacer el recorrido por la autopista vacía para que después se incluyera el tráfico de manera digital. No recomendamos  intentarlo en la vida real, salvo que tengas a las hermanas Wachoski dirigiéndote la vida.

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2 Comentarios

2 Comments

  1. H

    29 junio, 2017 at 4:02 pm

    Mad max

  2. José luis

    3 julio, 2017 at 4:21 pm

    Si faltó la película el gran escape con Steve Mc’ Queen, y la zaga de Nicholas Cage como el vengador, y el triple x de Vin Diesel

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BCR Angolare: el costado más vintage de la Ducati S4R Monster

A pedido de un cliente muy especial, la gente de Benjie´s Café Racers creó esta exquisita personalización llamada BCR Angolare, dejando irreconocible a una Ducati S4R Monster. Te mostramos todos los detalles en una completa galería de imágenes.

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Al taller de Benjie’s Café Racers llegó un pedido especial, un cliente quería modificar su Ducati S4R Monster, modelo 2007, con poco más de 3.200 km. Según contaron los customizadores, la máquina era “como un bebé” para el motociclista, siendo su unidad favorita. Por lo tanto, la preparación debería hacerse con mucho cuidado, aunque el propio dueño les dejó total libertad, con una única petición, que no lo pinten de color amarillo.

Los preparadores le aseguraron que terminaría siendo “una verdadera motocicleta de construida por BCR”. El resultado de tantas modificaciones, donde quedaron pocas piezas originales, fue una brillante café racer: la BCR Angolare.

Despojos y construcciones

El único elemento que no se modificó en la preparación fue el motor bicilíndrico 4T de 998cc, 8 válvulas, y refrigeración líquida, derivado del 996 de la superbike de Ducati. Las cifras originales del modelo 2007 (que no se comunicó si se mantienen) son unos 130 cv a 9500 rpm como potencia máxima, y un torque de 103.9 Nm a 7500 rpm.

Mientras que lo primero que se transformó en la carrocería fue el subchasis, para darle un nuevo ángulo a la parte trasera. Luego se pasó a diseñar el tanque de gasolina, que según sus creadores es el 60% de la personalidad de la custom, así como lo que da el nombre “Angolare”. Esta pieza fue hecha artesanalmente en aluminio, con el estilo de la motocicleta de carrera de los años 60. Para continuar con la línea, marcada por el subchasis y el tanque, se realizó el colín, con un asiento extremadamente estrecho.

Siguiendo con el estilo vintage, se disimuló la tecnología LED de los faros, tanto en la delantera como en las intermitentes. La luz del frente se fabricó con una carcasa de aluminio cepillada, que además incluye el instrumental con velocímetro y tacómetro. Otras piezas también fueron hechas por BCR, como las estriberas, el guardabarros delantero, las tapas de las correas, las protecciones del radiador, o los semimanillares. Destaca sobre los elementos artesanales el sistema de escape de 2-2 de acero inoxidable, con una salida pegada al asiento y otra debajo del motor, ambas por la derecha.

La brillante labor realizada por los norteamericanos fue celebrado por el dueño de la café racer, pero lamentado por ellos: “Al final, después de todo el trabajo realizado, el único problema que tuvimos con esta motocicleta fue que no era nuestra”.

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Especiales

Con la Mercier Tipo 3 estamos listos para la guerra

Esta motocicleta se construyó en medio de las dos guerras mundiales, y por supuesto fue hecha con fines bélicos. No solamente tiene un sistema oruga como rueda delantera, sino que tiene tracción en dicho eje.

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Pocos años antes de que se desatase oficialmente la Segunda Guerra Mundial, el ejército francés se servía de sus inventores para probar diferentes armamentos y vehículos militares. Justamente uno de ellos fue la motocicleta bélica de Adrien Mercier, la Mercier Tipo 3, o como los galos la apodaron “La Moto Chenille” (moto oruga).

La historia de la Chenille

En 1937, se fabricaron en Bois-Colombes, Francia, tres ejemplares de una máquina especial para la guerra. Era el nacimiento de la Mercier Tipo 3, una moto con un sistema de oruga, que además tenía tracción delantera (algo también bastante extraño). Este mecanismo aseguraba, según su creador, que el vehículo podía pasar por cualquier terreno sin problemas.

El ejército galo probó las 3 unidades, que tenían en su interior un motor monocilíndrico Jap OHV Sports, de 360cc, con caja de tres velocidades (ubicada debajo del manillar). El propulsor alcanzaba una potencia máxima de 11 cv, algo que podía considerarse poderoso en aquellos tiempos. La velocidad máxima de la máquina era de 64 km/h, y en las pruebas realizadas se confirmó que lograba trepar pendientes entre 42 a 45 %.

Pero no fueron los franceses los únicos que tuvieron el placer de conducir la Moto Chenille. En 1949 un ejemplar llegó a Inglaterra, y fueron los británicos quienes realizaron exámenes sobre los prototipos. Los ingleses tampoco quedaron satisfechos, ya que consideraban que era complicado hacer girar las motocicletas. Además se comprobó que no funcionaba correctamente en el barro, ya que la rueda oruga salpicaba demasiado.

Otros detalles de su mecánica son el modo de arranque, que se hacía por patada a una palanca abajo del manillar (bastante complejo). Mientras que el embrague y el cambio debían hacerse con la mano. Por otra parte, la dirección era Duplex, así que el ángulo de giro era variable.

Su chasis se configuró como un marco tubular para sostener el sillín y el tanque de combustible (así como el peso del piloto). Debajo del cuadro se puede ver unos tubos para que el vehículo no quede hundido. La rueda delantera por supuesto es tipo oruga, y cuenta con unas suspensiones semi elípticas en los lados. Mientras que la trasera es de 270/90, carece de suspensión, y está bastante cubierta por el guardabarros metálico. El sistema de frenos es de tipo tambor en ambos ejes, y se activa manualmente. Por último, el caño de escape no tiene nada en particular, se configuró en línea recta hacia la parte trasera.

Aunque no lo creas, todavía hay un ejemplar de la Mercier Tipo 3 que enciende y puede andar. Si no lo crees te dejamos el vídeo:

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Especiales

Kenzo: nunca pensarías que fue una Honda Goldwing

Una casa de customizadores de Londres decidió crear una motocicleta en homenaje a un corredor japonés. Tomaron una Goldwing del 77 y la dejaron completamente irreconocible

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“Nuestra máquina más radical hasta la fecha, combina la artesanía metálica tradicional con materiales compuestos, impresión 3D, CNC, grabado de precisión, iluminación holográfica y un exquisito trabajo en cuero”, así resume la casa Death machine of London (DMOL) a Kenzo, su creación más reciente, hecha a partir de una Honda Goldwing de 1977.

Aunque en realidad fue construida en base a una custom que se había preparado para un concurso, pero que luego volvió al taller, ya que no estaban completamente satisfechos con el trabajo realizado. “Inicialmente la construimos en un período de tiempo demasiado corto, para el Bike Shed Show en 2018. La máquina, aunque interesante, desafortunadamente fue bastante inútil, y como dijo William Morris (y más tarde Tony Wilson), ‘Nada inútil puede ser realmente hermoso’. Debido a eso, regresó al taller de DMOL para ser reconstruida desde cero”, explicaron los creadores.

En su nombre

La moto base no es lo único que tiene de japonesa esta creación, por supuesto, su denominación también es de ese origen. La máquina es un homenaje al primer piloto de motos de nivel internacional que tuvo Japón, Kenzo Tada. Este motociclista, nacido en 1889 fue también el primer asiático en correr el TT de la Isla de Man, así como también uno de los mayores promotores de competiciones motor en el país del sol naciente.

Por supuesto, tiene muchos detalles inspirados en la cultura japonesa, como una Katana (espada tradicional japonesa), en el frente que cruza la óptica. Pero sin dudas uno de los toques más llamativo es el velocímetro, realizado artesanalmente por un joyero japonés del siglo XVIII, dentro lleva un dragón, rodeado por una red de níquel grabada con precisión. Según sus creadores refleja el espíritu de Kenzo (la máquina, no el piloto). Justamente también tiene grabada en varias partes el nombre de la motocicleta con kanjis (el sistema más complejo de la escritura japonesa).

Modificaciones a la estructura

Prácticamente no queda nada de la Goldwing del 77 en esta motocicleta, quizá el motor es una de las piezas que menos se ha tocado. Fue desmantelado para ser revisado en profundidad y se lo colocaron nuevos carburadores, pero no se modificó en demasía. Mientras que los demás elementos fueron sustituidos casi en su totalidad.

Su carrocería está compuesta por pliegues colocados de forma precisa, dando una sensación de filo en sus bordes. Lleva paneles de aluminio hechos a mano que simulan las armaduras samurái, y se mezcla con piezas fabricadas en 3D. Todas las luces son LED, y la pintura fue personalizada en titanio “samurái” con detalles en negro mate. El manillar fue envuelto como dicta la técnica tradicional Tsukamaki, utilizada en espaldas japonesas.

En la parte ciclo se modificó el chasis, para extender la distancia entre ejes y mantener la estabilidad de la moto. Se rediseñó el basculante, se sumaron las suspensiones Öhlins tanto en la delantera como en la trasera, y piezas Brembo en la frenada. Las llantas son de 18 pulgadas, y calzan neumáticos Avon 120/80/18 delanteros y neumáticos traseros 150/60/18 traseros.

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