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Desesperado pedido para recuperar una moto robada

Este fin de semana robaron una moto especialmente adaptada para cross, su dueño es Lautaro Martínez, un nene de 6 años que según su papá “lo único que hace es llorar”.

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El domingo por la mañana, la familia Martínez se despertó con una de las peores noticias, entraron a robar y se llevaron la moto de cross de uno de los chicos. Nicolás Martínez, el padre de Lautaro, le contó a la radio 89.1 FM Bariloche, cuándo pasó todo: “Esto fue ayer (sábado) tipo 10 de la noche, porque nosotros íbamos a ir a Maitén a entrenar y no pudimos ir porque Lautaro el sábado se descompuso, tenía fiebre así que no pudimos ir. La dejé guardada en la casa de mis suegros, siempre la dejo ahí porque me queda cerca de la Cascada, donde vamos a entrenar con él”.

La motocicleta sustraída es una Beta 50 RR color blanca con calcomanías, chasis rojo, tanque negro, y está completamente equipada para competir, ya que Lautaro la utilizaba en el campeonato regional patagónico de motocross. Su padre destacó en la zona de Bariloche y El Bolsón hay solamente 7 unidades como la robada, así que puede ser fácil de reconocer. El modelo es 2019, “como una grande pero en miniatura”, describió Nicolás.

“Se robaron varias cosas, pero lo que más sentimos es la moto, porque Lautaro está peleando campeonato en Neuquén, la bronca es esa. Esa moto tenía muchas horas de trabajo y la amargura es grande, porque el enano lo único que hace es llorar”, se lamentó profundamente el papá de Lautaro.

Luego remarcó: “Tiene muchas horas de trabajo, es una moto solamente para competición… no sirve para andar en la calle, no sirve para que cualquier nene se suba y se ponga a jugar”. “Desgraciadamente la meten en el baúl de cualquier auto”, comentó Nicolás, y pidió “una mano para poderla encontrar”, al mismo tiempo que no descartó una compensación económica para quien ayude.

La próxima fecha del certamen regional en el Alto Valle será el 17 y 18 de noviembre, con una carrera cada día, y Lautaro podría consagrarse campeón en su categoría. Nicolás comentó que podrían conseguir una prestada, pero el objetivo es encontrar la que armaron, sobre todo porque el pequeño motociclista logró excelentes resultados con ella, “bajó del podio una sola vez”.

“Ahora nos queda la final y Lautaro está con todas las posibilidades de ser campeón. Venimos entrenándolo hace un montón y la moto está muy armada, tiene muchas horas de trabajo”, contó con orgullo, y explicó la breve trayectoria de Lautaro: “Entre los 3 y 4 años tomó experiencia en un cuatriciclo, y desde hace dos años está arriba de la moto. Primero compitió en Bariloche, después en el cordillerano (que es la escuelita, donde todos los nenes participan en una carrera por mes), y este año lo metimos a competir en el Patagónico”

Para aportar información sobre el paradero de la Beta 50 RR pueden comunicarse con Nicolás Martínez a su teléfono celular 294 4227142.

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Gustavo Menéndez y el emotivo recuerdo de su papá Eduardo

Gustavo Menéndez es un motociclista de ley, y un gran amigo de Gente de Moto. Nos envió una historia que refleja su amor las motos y su pasión por los fierros, la que más marcó su vida.

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Aceptamos que nos atrasamos un poco con esta noticia que podría haber sido un “Especial por el Día del Padre”. Pero gracias a esta historia podemos demostrar como nuestros padres son muchas veces quienes nos contagian esa pasión por las dos ruedas. Los dejamos con este relato de motos y amor paternal, escrito por su protagonista, Gustavo Menéndez:

“Quisiera contarles una de mis historias con la moto, no con una especial, si no con la moto en sí y la pasión por los fierros. La historia que les voy a relatar no sé si será de las mejores que me pasó pero si definitivamente la que más marcó en mi vida.

Desde muy chico mi viejo me llevaba a andar en la Vespa que era de mi abuelo, y por alguna razón esa moto no estuvo más entre nosotros. Creo que ahí fue cuando en algún lugar se despertó mi pasión, él me contaba siempre de sus andanzas de joven con las Zanella o Gilera de los años 70. En resumen a los 7 años llega a mi casa una Zanella V1 de arranque a pedales, (para mí era como un R1 actual) fue ahí que empecé a andar en moto. Pasó el tiempo y siempre tuve la chispa de correr en moto, siendo que mi viejo me contaba que alguna vez el corrió y me decía lo lindo que era.

Eduardo Menéndez, el padre de Gustavo.

Tuve varias motos de calle hasta que un día, por inseguridad y ante la preocupación de mi vieja, decidí venderlas para darle tranquilidad. Pero llegado el 2002 y con un grupo que corría en 200 Nacional de Pista, decidí armar mi primera moto de carrera. Costó pero a la vieja la convencí de que las pistas eran más seguras. Mi viejo obviamente comenzó a acompañarme, podía ver que en su rostro ese niño que alguna vez corrió estaba vivo y sonriente. Entonces decidí proponerle si quería que armáramos una moto juntos para que el corriera, aceptó sin dudar. Fue ahí donde compartimos tarde y fines de semana modificando y preparando la moto.

Llego el día de ponerla en pista y fue uno de los mejores momentos que me quedaron guardados. Su sonrisa en el dentro del casco, su intensa emoción y, a pesar de que en ese entonces ya era veterano, vi que volvió a ser joven. La moto ese día tuvo una falla que no podíamos encontrar y no andaba, pero no importó; fue la primera carrera de muchas que compartimos juntos. También estaban los entrenamientos que íbamos girar y a divertirnos, donde posteriormente comíamos un asado entre amigos.

Recuerdo que en uno de los entrenamientos, con un amigo de la familia al viejo lo volvimos un poco loco. Él iba a disfrutar del andar, nosotros ya teníamos tiempos de vuelta más rápidos, entonces cada vez que lo cruzábamos en la pista alguna maldad le hacíamos, sanguchito en la recta, tocarle la cola, etc. Fue una jornada muy divertida y que hoy con mi amigo la seguimos recordando”.

Gustavo con su amigo, listos para salir a pista.

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El adiós a Nélida “Nelly” Iglesias, la madre de los motociclistas argentinos

Este miércoles se comunicó el fallecimiento de Nélida Iglesias, “la abuela motoquera”, o “la madre de todos los motociclistas”, como la conocían todos los motoviajeros argentinos.

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El mundo de las dos ruedas de Argentina se viste de luto para despedir a una de las pioneras de las motos, Nélida “Nelly” Iglesias. No solamente fue una amante de las motocicletas y una fierrera de ley, estamos hablando de la primera mujer del país en conseguir la licencia de conducir profesional. Sin embargo, todos la recuerdan como la madre de los motociclistas argentinos, esa que iba a cuanto motoencuentro pudiese, que con su solidaridad andaba y desandaba las rutas.

Nelly nació en 1928, en Florida, provincia de Buenos Aires; apenas tenía 16 años y ya manejaba camiones, con su registro profesional. Pero el verdadero vuelco en su vida lo dio a los 57 años, cuando quedó viuda. Allí comenzó su recorrido en dos ruedas, con una Honda C90, y no paró más.

Porque fue a partir de ese momento en que Nelly se metió de lleno en el mundo de las motocicletas. Empezó a viajar por todo el país, haciendo más de 400.000 km; en su casa se lucían miles de recuerdos, y decenas de homenajes de diferentes ciudades. Es que Nélida dejaba su huella por donde iba, y se hacía amiga de cada motociclista con el que habla en los motoencuentros; se convirtió pronto en una verdadera estrella de las dos ruedas.

“En la moto vivís una sensación distinta, en un coche vas entre cuatro latas, como si fueras una sardina. En una moto te pueden pasar cualquier cosa, pero vivís de otra manera”.

Nélida “Nelly” Iglesias. 1928-2020.

Gustavo Chizzo Nápoli, cantante de La Renga, se inspiró en ella para escribir “Motoralmaisangre”, incluido en el álbum “La Esquina del Infinito”. Por supuesto, El Chizzo y Nelly pudieron conocerse, el músico hasta tuvo el placer de cantarle en vivo el tema, para el cumpleaños n°90 de Nélida.

También tiene una autobiografía autorizada “A mí me llaman la abuela Nelly”, escrita por Gonzalo Augusto Firpo. “Hice lo que se necesita en la vida. Planté un árbol, tuve una hija y no escribí un libro pero me escribieron uno”, dijo alguna vez esta longeva motociclista.

“Le tengo que agradecer toda mi vida y toda mi alegría al motociclismo”, contó en una entrevista a Infobae. Sin saber que en realidad los motociclistas (y en especial las mujeres) son quienes están agradecidos con ella, por ser una pionera femenina en un mundo de hombres, por mostrar su calidez y su solidaridad en cada motoencuentro.

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Después de 27 años recuperó su moto

Este reecuentro sucedió en Estados Unidos y los protagonistas son dos: Jonathan Huginski y su Kawasaki KX125 modelo 1990. Descubrí los detalles de esta historia.

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En 1993, Jonathan Huginski era un estudiante de décimo grado que cumplió su objetivo de comprar una Kawasaki KX125. No pudo disfrutarla ni siquiera un mes, porque sufrió un accidente y se quebró un brazo. Cuando salió del hospital descubrió que su amada motocicleta había sido robada, por lo que hizo la denuncia a la policía. Jamás se imaginó que los oficiales encontrarían el rodado, pero casi 30 años después.

Algo bueno en 2020

Es cierto que este año no ha sido fácil para nadie, pero por lo menos Jonathan recibió una buena noticia. El 30 de abril, la policía de Hartford, Connecticut, lo llamó por teléfono para comunicarle que su KX125 había sido encontrada y podía ir a buscarla.

Según contaron las fuentes oficiales a Fox News, la KX125 había sido confiscada a un hombre que estaba manejando ilegalmente en un parque de Hartford. La Kawasaki quedaría junto a otras motos con un destino incierto. Este año sería desechada, al igual que los demás rodados. Pero al estar en buen estado, la policía debió verificar la base de datos de la Oficina Nacional de Delitos contra el Seguro. En ese momento descubrieron que un tal Jonathan Huginski había presentado una denuncia por el robo de esa unidad.

Cuando se hizo la entrega de la Kawasaki KX125, los medios locales estuvieron presentes, dado lo particular del caso. Jonathan tenía más que presente los recuerdos de su moto, porque fue la primera que compró y estuvo ahorró durante mucho tiempo para poder hacerse con ella. Según sus propias declaraciones perderla fue desgarrador, y pensaba que jamás la recuperaría.

Actualmente Jonathan tiene un taller mecánico de motos y una concesionaria, donde justamente llevará a su querida Kawasaki. Ahí el motociclista comenzará a realizarle todos los arreglos necesarios, para poder volver a usarla, tal como hizo 27 años atrás.

Fuente: NBC Connecticut

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